ENTREVISTA | POR VERÓNICA ORTIZ LAWRENZ

Maru Enríquez Intérprete y compositora

Desde los setenta la intérprete formó parte de los medios creativos de la canción mexicana hasta lograrse una voz y un lugar propios y sumar cerca de una decena de discos. Hoy en rehabilitación por fallas de salud, sigue cantando con esperanza

“Enfermarse no debía ser un lujo”

Maru Enriquez
Maru Enriquez (Dominical )

México

¿En dónde iniciaste tu carrera como intérprete?

Empecé en la Peña del Nahual, en Coyoacán, donde coincidí con El Negro Ojeda, el gran maestro de la canción popular mexicana, mi maestro y amigo de toda la vida. También conocí a Arturo Cipriano y Marcial Alejandro, Roberto Cárdenas, Jaime López y el gurú de esa época, Nacho Jiménez, dueño de La Peña y el que nos enseñó mucho de ese repertorio musical.

Después fui parte del grupo La Nopalera, que inició con Cipriano, Francis Laboriel, Roberto Cárdenas y Marcial Alejandro. Viajamos por la República, por Centro y Sudamérica dando conciertos. Era una época distinta, se podía viajar porque había casas de cultura casi en todas partes. Estaba el FONAPAS (Fondo Nacional para Actividades Sociales), con el escritor Eraclio Zepeda al frente. Estos espacios nos recibían y apoyaban. Nosotros organizábamos las giras de todo a todo.

Con La Nopalera y el constante cambio de sus integrantes hice mis primeros cuatro discos, donde participaron Guillermo Briseño, la Camerata Punta del Este, el maestro Arturo Chamorro, Eli Orsini, y Sacbé con los hermanos Toussaint (mis parientes), entre otros. Pero como dicen los que saben: haz un disco o una gira y seguro el grupo se desintegra. Eso pasó con La Nopalera, cada quién agarró su camino y yo empecé a cantar sola. Al principio en un trío con Jaime López, como autor de muchas de las rolas, Jorge Coco Bueno era el pianista y mi prima Cecilia Toussaint y yo las intérpretes.

Por ahí se abrió un camino que me ayudó a encontrar mi propia voz. Gracias a distintos arreglistas, músicos, compositores con quienes hice muchas y variadas alianzas que transformaron mi propuesta musical.

Háblame de tus amores.

En esta experiencia con La Nopalera, buscando nuevas composiciones musicales, estaba Marcial Alejandro con quien tuve una relación y a mi única hija, Luz, también cantante y compositora. Mi maternidad ha sido una de las enseñanzas más grandes y más intensas de la vida y una luz en mi camino como el nombre de mi hija lo indica. En cuanto a mis relaciones personales, sigo buscando, construyendo y transformando las maneras en que convivo con la persona que amo.

¿Quiénes han sido tus músicos e intérpretes, tus influencias más significativas?

Por su manera de cantar y decir, Los Beatles, su lírica fue muy transformadora, aprendí a hablar inglés a través de ellos. Silvio Rodríguez y la nueva trova, la brasileña Elis Regina, por su manera suave de frasear las canciones. Janis Joplin, un parteaguas por su forma de entregarse a sus canciones. Y cantantes de blues como Etta James. A lo largo de toda mi vida he procurado hacer alianzas en mis distintos proyectos con diversas personas a las que admiro y respeto por su gran talento y propuesta musical y de los cuales he aprendido y enriquecido mi trabajo y mi vida.

Aparte de tus cuatro discos con la Nopalera háblame de tus otras grabaciones.

Con Ardentía y El querer intenté seguir siendo consecuente con esa línea de interpretar a compositores mexicanos contemporáneos como Eduardo Langagne, Pepe Elorza, Emilia Almazán, Jaime López y Marcial Alejandro.

Siguió la grabación del casete Un, dos, tres por Maru y Coco, con composiciones infantiles de Jorge Alberto Bueno, que nunca se convirtió en disco.

Con el álbum ¡Ah qué la canción! decidí cerrar mi vida como intérprete ya que todos esos años habían sido como una carrera de obstáculos. Lo que hice fue seleccionar temas de los compositores que más me habían influenciado hasta ese momento.

Pero fue Jaime López quien me dijo "a dónde crees que ibas" y me propuso todo un repertorio basado en la poesía de Xavier Villaurrutia hecha canción por él. Este repertorio se convirtió en un espectáculo que se llamó Villaurrutiana, y luego un disco, Ymivozquemadura.

Ya encarrerada, grabé otro cd con canciones de Jaime López e invitando a tres personalidades: Emilia Almazán, Roberto Villamil y Monserrat Revah. El disco se llamó Gran Quinqué.

Cuando se apagó este ciclo, hubo que buscar más alianzas y otra manera de solventar mis gastos y sin dejar mi actividad musical. Así me encontré a la banda de blues Salida de emergencia, con quienes participé durante cinco años en diversos foros de la Ciudad de México. Con ellos compuse mi primera canción, "Suenan las sirenas", junto con Alejandro Badillo. Quedó pendiente la edición de un disco grabado en los estudios Churubusco. El trabajo en equipo con una banda tan grande me hizo crecer de otra manera. Es muy distinto trabajar de solista que ser parte de una banda de siete músicos.

¿Para quién cantas?

Me gustaría cantarle al mayor número de gente posible que tenga la sensibilidad de dejarse tocar por unos versos y una música. Esto ha hecho que yo cante en todo tipo de escenarios, desde los más pequeños e íntimos, que son los más, y en algunas ocasiones he tenido la oportunidad de estar en los grandes medios y escenarios. Me gusta mucho el contacto directo y hasta la posibilidad de mirar a los ojos a la gente.

¿Cuál ha sido tu propuesta en tus programas en los medios de comunicación, radio y TV?

La radio ha significado la mejor herramienta para la difusión de la música de intérpretes y autores mexicanos; eje de mi trabajo tanto como cantante, en la conformación de un repertorio personal, como intérprete y promotora cultural.

¿Hace dos años te enfrentaste a un problema serio de salud, cómo ha sido tu rehabilitación?

Sí, ya son dos años, ahora en enero. La vida me sorprendió con dos infartos cerebrales que mermaron sorpresiva y drásticamente mi salud. Esto provocó que de un día para otro pasara de ser absolutamente independiente y autosuficiente a ser una persona con la necesidad de pedir el apoyo y la solidaridad del entorno que me rodea. Por fortuna hubo una respuesta inusitada y muy cobijadora en todos los aspectos tanto económicos como morales.

Ha sido una prueba de aprendizaje muy fuerte. Tener que volver a empezar de cero. Reaprender lo que ya con mucho esfuerzo se había aprendido, eso ha sido lo más duro. También ha sido muy difícil entenderlo y conocer sus consecuencias, porque lo que a mí me pasó no tiene una cura muy clara. Es desconocido. En Cuba, que son de los más avanzados en Latinoamérica frente a este tipo de problemas, en el hospital Firen, los especialistas me dijeron que lo que me había pasado era un caso único. Desde el principio, aquí en México, he vivido un viacrusis de rehabilitación buscando la manera más acertada de cambiar mi condición en cuanto a la movilidad de ambas piernas y la recuperación en un ciento por ciento de la visión, las partes más afectadas.

¿Cuáles son tus actividades actuales?

Mi actividad central, desde luego, es continuar con mi rehabilitación integral cotidianamente y con mi trabajo en Código DF, radio cultural en línea del Gobierno del Distrito Federal, en donde tengo un buen espacio y cinco años de labor. Y desde luego seguir cantando en cuanto foro lo permita. Quizá grabar algún otro disco. Más lo que se atraviese, estas semanas, las que siguen. Porque la vida está hecha de cosas que pasan, que te sorprenden y te encaminan hacia una dirección u otra. No importa lo que yo planee, como no se sabe qué es lo que sigue, estoy abierta a lo que traiga la vida en todos sentidos: amor, salud, trabajo, mi música.

¿Por qué decidiste vivir sola?

Hace tres meses tomé la decisión de regresar a mi espacio, precisamente porque no va conmigo recargarme en los demás. Mi independencia ha sido de las cosas que más me ha costado construir y por lo tanto mi batalla sigue para recuperarla y conservarla. Por ahora tengo una enfermera que está pendiente de mi. Ella y otras personas cercanas me apoyan en las cosas diarias, en las lecturas, para escribir y responder mis correos.

Háblame de tus sueños y deseos.

Mis sueños y deseos son poder volver a caminar para seguir trabajando. Viajar. Me gustaría vivir en un país donde enfermarse no fuera un lujo. Que la seguridad social fuera algo real para todos. Mis sueños y deseos tienen que ver con lo que hago y he hecho a lo largo de mi vida que es tratar de construir una sociedad más justa con mejores seres humanos.