“Encontramos una nueva belleza”

Jorge González Lucio, restaurador en el Museo Arocena, habló de su estancia en el recinto, donde en más de siete años le ha tocado vivir todo el proceso de crecimiento.
Jorge González Lucio, restaurador  en el Museo Arocena.
Jorge González Lucio, restaurador  en el Museo Arocena. (Alejandro Álvarez)

Torreón

Jorge González Lucio trabaja en una rama poco expuesta al público y que, sin embargo, es pilar fundamental del Museo y que viste de alguna forma, a las exposiciones permanentes  que se ofrecen en las diversas salas del sitio, así como a las obras que se muestran al espectador de forma eventual. Jorge trabaja en el área de restauración, conservación, registro y documentación de obra y museografía en el Museo.

¿Cuándo y cómo llegó al Arocena?

Llegué directo para el Museo, fue  en mayo de 2005, primero vino como jefe  un restaurador de México, luego nos llamaron a dos personas más y a un servidor y más tarde,  se contrató a una  persona de aquí,  a la que se decidió darle capacitación. No conocía nada del norte del país y fue una aventura que salió muy bien.

¿Fue contratado para trabajar  con la colección Arocena?

Sí, es una colección que tiene una variedad de piezas muy interesantes, no es tan extensa en número, como pudiera ser la de otros Museos que tienen hasta miles de piezas, pero esta colección es  muy significativa en materiales, técnicas y formas de pinturas de  Europa, es raro pero no hay muchos Museos que puedan presumir de tener este trabajo.

¿Nos puede dar un ejemplo?

Sí, las dos pinturas de la escuela flamenca de reciente adquisición  y que se  exhiben al lado de los relicarios, no se trabajaron mucho, pero son una buena muestra de lo que se hizo en Europa y que podemos tener en el Museo.

¿Cuál es su formación académica?

Hace muchos años estudié artes plásticas pero con el tiempo fui dejando la creación plástica porque la profesión de restauración y conservación, es muy demandante. Y es que al restaurar no puedes abusar de la aplicación del arte como tal, tienes que sujetarte a las necesidades de la pintura o pieza de otro material con la que trabajas.

¿Cuáles son requisitos indispensables en su profesión?

Debes tener bases sobre la historia del arte,  para conocer las piezas que estás trabajando, eso es fundamental.

¿Es una profesión muy completa y posible de practicar en el Museo?

Sí, debes saber de historia, de técnicas y sí se puede trabajar a gusto,  pero considerando que se tienen muchas exposiciones al año y además trabajamos en las piezas de la colección.

¿Su trabajo es de bajo perfil en el Museo?

Lo que pasa es que no se tiene mucho contacto con el público,  por seguridad, para  las piezas y la verdad es que no podemos tener ese contacto con el público, estar en primer plano.

¿Qué pasa cuando ustedes ven las obras que han restaurado, cuando ya están en el sitio de exposición?

Hay piezas que cuando llegan,  muestran de forma muy dramática su deterioro,  pero cuando pasamos  tiempo de trabajo en una de esas piezas,  encontramos que tiene una nueva belleza y quizá el público no conoce todo el proceso y desconoce cómo llegó a estar impecable  en la sala de exhibición, eso es muy grato.

¿Su trabajo les permite interactuar con otros profesionistas?

Sí, tenemos contacto con otros Museos, la comunidad de los restauradores es  cada vez es más amplia, más especializada; cada vez hay más gente que estudia esta parte del trabajo de un museo o  hace su blog sobre la historia  de la restauración.

¿Pero siguen aquí, en su taller?

Sí, aquí estamos bien, de hecho estamos al fondo del Museo, no se ha hablado demasiado sobre el trabajo  que hacemos porque manejamos un perfil muy bajo y sin embargo, es un honor oír que se habla de la restauración.

¿El público comenta su trabajo, lo critica?

En forma general no, porque no es necesariamente un especialista,  el perfil del visitante normal no es ese. Ellos  se van con el comentario del  edificio y se distraen, caminan, no entran al detalle de piezas o marcos, es lo que menos ven los visitantes.

¿Han  fabricado, piezas, marcos?

El proceso, tiene varios escenarios, cuando nos llegan piezas de la misma colección Arocena, lo primero que hacemos es abrir la caja, hacer un registro fotográfico y luego un dictamen sobre cómo  viene y saber si esa pieza  va a ser exhibida o almacenada, se ven las posibles causas de deterioro y luego un plan de procesos para mitigar el deterioro y sí, hemos fabricado marcos de museo, nada sofisticados.

¿El Museo se preocupa por la restauración y conservación?

Los museos se preocupan más por la conservación y restauración, ya sea a través de su  personal especializado, con  instalaciones especiales, se muestra un atención muy especial y se busca contratar a restauradores  que quizá vivan en otras partes.

¿Ha sido difícil proyectar su trabajo?

Es una labor permanente de concientización, darle a entender a la gente que se debe trabajar  con la prevención, si quieren mantener sus objetos, que hablan de uno, de tu historia, de tu identidad.

¿Cuál es el secreto para permanecer en un mismo trabajo?

La continuidad, que a uno le guste en lo que se trabaja, irse acoplando al ritmo de trabajo, en este Museo surgen muchas ocupaciones, se tiene que ser multifacético, útil a un equipo.