Una mirada al pasado en el arte de Erick Pérez

"Elegía de Anáhuac", que se mantendrá en la galería del Museo Arocena hasta el próximo 6 de marzo, es la obra del artista, que da una mirada crítica a la historia de México.
El pintor Erick Pérez, explicó las razones de su colección, "Elegía de Anáhuac".
El pintor Erick Pérez, explicó las razones de su colección, "Elegía de Anáhuac". (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

Al pintor capitalino Erick Pérez, las ideas y conceptos le perseguirán hasta el lienzo. En su mente rondan imaginarios fundacionales, que explican procesos que se han cocinado a fuego lento pero que le dan sustento al sistema en el que estamos inmersos.

Con una visión comprometida en términos de sociedad y política, el pintor resume en su obra, "Elegía de Anáhuac", expuesta desde 15 de enero pasado y que se mantendrá en la galería del Museo Arocena hasta el próximo 6 de marzo.

Los artistas deben fincar una posición en cuanto a lo que le ocurre al espacio conocido como estado nación, sin que ello se enmarque en un discurso de agitación.

Conocedor de el moderno sistema-mundo, análisis teórico impulsado por el sociólogo Immanuel Wallerstein, el pintor explicó que si se observa sólo lo que le ocurre a México, se pierde de vista que su dinámica está determinada por grandes ciclos globalizadores.

"La globalización es un proceso viejo de 500 años. Empieza cuando el sistema mundo se establece, cuando los portugueses descubren las rutas comerciales con África y con el descubrimiento de América".

"Coincide eso con la fundación del capitalismo, el apostar a expectativas futuras y la entrada de materias primas que generan un crecimiento económico capitalista y sus diferencias: el mundo anglosajón y lo que será después, Hispanoamérica".

"Cuando vi esa clase de trabajos, el de Immanuel Wallerstein, fue alentador porque a veces uno se ahoga con un vaso de agua y no quiere decir que si te alejas veas una perspectiva más alentadora, puede ser más oscura"

"Pero si cambias, si te alejas, aprecias... Esa es la perspectiva que quise adoptar (en la obra) por eso es tanto la mirada al pasado", apuntó.

Erick Pérez dijo que no se trata de una fuga para evitar encontrarse con el presente, sino el mirar con ojos críticos.

Así "en lugar de pintar o hacer arte que tuviera que ver con ese comentario inmediato de Peña Nieto, Yo soy 132, Ayotzinapa, la Casa Blanca o El Chapo, se resume que todo es parte de un proceso de putrefacción muy largo que viene en distintas escalas".

Así y mediante paisajes que evocan el pasado como paraíso prometido y estampas urbanas que presagian el derribo de una nación, Erick Pérez edificó su plástica evocando la capital de México como ombligo del mundo.

Infectado por una corrupción generalizada desde los tiempos del presidente Miguel Alemán y la destrucción de las instituciones, que le darían viabilidad como país.

Como artista autodidacta, aseveró que no se puede penetrar en el oficio si no existe avidez por conocer los mayores campos posibles, empezando por las humanidades.

Y en contrapeso, comentó que en el terreno del arte conceptual, el universo está plagado de farsantes.

"El mundo del arte contemporáneo está atascado de farsantes, pero esa no es una actitud general hacia el arte contemporáneo en sí, simplemente es un hecho evidente, quien no lo señale tendrá algún pacto de complicidad en eso, es muy evidente y normal".

"Lo mismo hubo cuando la pintura del medio hegemónico, una cantidad de pintores así, farsantes, chapuceros. que nomás estaban sacándole jugo a lo de otros".

"Piensa en la Escuela Mexicana, la cantidad de artistas, una cauda de ilustres desconocidos que copiaban a Rivera", detalló al tiempo en que recordó que el mismo Picasso, dejó una estela de pintores en el mundo copiando su obra.

Quizá por ello no extraña ahora el que millones de jóvenes copien a Gabriel Orozco, que curiosamente y ante los ojos de la crítica Avelina Lésper, también es generador de basura intelectual, creador de objetos de moda pasajera dentro del contexto de arte conceptual.