El invasor: una historia de Brasil vivida en México

El brasileño Marçal Aquino relata en 'El Invasor', novela que acaba de llegar a México en español, la historia de dos empresarios que contratan a un sicario para eliminar a su socio mayoritario.
El brasileño Marçal Aquino relata en 'El Invasor', novela que acaba de llegar a México traducida al español, la historia de dos empresarios que contratan a un sicario para eliminar a su socio mayoritario.
El brasileño Marçal Aquino relata en 'El Invasor', novela que acaba de llegar a México traducida al español, la historia de dos empresarios que contratan a un sicario para eliminar a su socio mayoritario. (Oceano)

Ciudad de México

Matones, traidores, y prostitutas conviven en el mundo literario del escritor Marçal Aquino, en el que también hay espacio para los enamorados, los ingenuos y los curiosos, pues lo que da forma a sus misteriosos personajes es que forman parte de una realidad conocida: la violencia.

Es por eso que aunque Aquino teje sus historias, impregnadas de misterio y poder narrativo, en los barrios bajos de Sao Paulo o en un burdel lujoso en Brasil, los lectores mexicanos puden reconocer en sus novelas a cada uno de sus personajes como si las historias se desarrollaran en Tepito o Polanco.

En su novela El Invasor, publicada en portugués en 2002 y que acaba de llegar a México en español con la editorial Oceano, el brasileño relata la historia de dos empresarios que contratan a un sicario para eliminar a su socio mayoritario. 

Contada a través del misterio, la historia lleva al lector a insertarse en la mente de un hombre que poco a poco irá descifrando que en el juego de ambición y poder la realidad se impone.

"Por las semejanzas entre Brasil y México los lectores mexicanos no tienen muchas dificultades de entender de lo que hablo. Estoy hablando de algo que les es familiar, desgraciadamente familiar, porque estoy hablando de la invasión de la violencia".

Sus años cubriendo nota roja en las redacciones de los diarios brasileños expusieron al escritor a una serie de historias en las que, además de encontrar inspiración, vierte pedazos de una realidad de violencia, corrupción y ambición que no es ajena.

"Me gusta mucho ejercitar la narrativa policiaca porque me permite hablar de personajes que de cierta manera conocí de la experiencia como periodista, personajes formidables para hablar de las cosas que me interesan de la realidad", explica.

El periodismo no fue lo que lo incitó a escribir, más bien fue al revés. El brasileño quiso ser escritor desde niño, pero sabía que en su país sería difícil vivir de las letras y el oficio de reportero era una opción para estar cerca de su verdadera pasión.

Lo que sí hizo fue abrir en Marçal Aquino una puerta rumbo a la esencia de sus novelas. "Necesito de la calle para escribir, no soy un escritor que se queda en casa imaginando lo que va a pasar. A veces estoy en la calle, y oigo una palabra, una frase, que me despierta el interés de hacer ficción. Mi punto de partida es la realidad".

Marçal Aquino empezó a escribir El Invasor cuando el cineasta Beto Brant le pidió que lo transformara en el guión de una película, que se estrenó en 2005. "Me dijo que no aceptaba la idea de que no hubiera terminado la historia", relata el escritor. El reto lo motivo a terminar el libro.

En el cine, Marçal Aquino ha colaborado con Beto Brant en las películas Los matadores, Acá entre amigos, El olor del caño, Perro sin dueño y Y recibí las peores noticias..., esta última adaptación de su novela de amor Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios, (Oceano 2013).

Aquino no solo ha incursionado en la novela policiaca, también lo ha hecho en el cuento y la poesía. "Lo que intento todo el tiempo, y creo que lo que cualquier escritor busca es no repetirse", explica. "Solamente me voy a escribir cuando algo me parece desafiante", dice Marçal , y ese algo es contar, a través de sus personajes, una cara de la realidad.