REPORTAJE | POR DPA / SARA BARDERAS

El Greco regresa a su ciudad adoptiva

Toledo 2014

Este año, dos exposiciones en España analizarán la obra del maestro de la modernidad que transgredió las reglas del Renacimiento.

Toledo

2014 será el año de El Greco. Cuatro siglos después de su muerte, el pintor regresa a Toledo: dos grandes exposiciones sin precedentes, con algunas obras hasta ahora nunca expuestas en España, analizarán la obra de este maestro de la modernidad que transgredió las reglas del Renacimiento en una búsqueda constante de un universo original y propio.

Cuatrocientos años después de su muerte sigue siendo una incógnita por qué Domenicos Theotocopoulos emigró a España. Hay quien cree que quiso formar parte del equipo artístico de El Escorial de Felipe II, pero nadie ha podido demostrarlo.

Fuera como fuera, acabó estableciéndose en Toledo. La firma de uno de los mayores pintores occidentales quedó para siempre unida al nombre de la ciudad española en la que murió el 7 de abril de 1614. Y el griego, que pese a pasar 37 años allí apenas hablaba español, pasó a ser catalogado entre los pintores españoles.

Cuatro siglos después de que muriera, Toledo reivindica a su hijo adoptivo, un inmigrante de Creta que llegó allí en el último cuarto del siglo XVI y generó una importante obra, vital para la pintura del siglo XX, que sigue siendo hoy objeto de análisis y debate.

Veinticinco campanarios toledanos repicarán al unísono el 18 de enero, un concierto en los aires que dará inicio a un año de homenaje al pintor manierista de las figuras alargadas. Homenaje que salda una deuda histórica, porque hasta ahora, sorprendentemente, jamás se organizó una exposición de El Greco en el lugar en el que alcanzó el culmen.

Muchas de sus obras están diseminadas por Toledo: el Museo de Santa Cruz, la catedral, la iglesia de Santo Tomé, el hospital Tavera... Pero El Griego de Toledo es la primera exposición sobre él allí y la más importante que se haya hecho nunca", se congratula Gregorio Marañón, presidente de la Fundación El Greco 2014, la institución pública que organiza la efeméride.

El Griego de Toledo es una de las dos muestras principales de las celebraciones y podrá visitarse durante tres meses, del 14 de marzo al 14 de junio, con el Museo de Santa Cruz como sede central y con otras cinco subsedes.

A Toledo han llegado 80 obras procedentes de grandes pinacotecas del mundo: El Louvre, el Met de Nueva York, la National Gallery de Londres, el Hermitage de San Petersburgo, El Prado... Obras que podrán apreciarse en la ciudad en la que fueron pintadas y que se suman a "El entierro del conde de Orgaz" y demás pinturas del artista expuestas habitualmente en Toledo.

Abarcan toda su carrera, pero el punto central es su faceta como retratista, con la que se ganó la fama ("El caballero de la mano en el pecho", 1584, por ejemplo) y el reconocimiento en un tiempo en el que sus figuras alargadas, el contrastsus colores y sus composiciones estaban lejos del canon renacentista.

Theotocopoulos nació en 1541 en Candía, la capital de una Creta que en aquel tiempo pertenecía a Venecia. Trabajó como pintor de iconos durante un tiempo y después se fue a Venecia, donde aprendió de Tiziano, y a Roma, donde estudió a Miguel Ángel.

En 1577 ya estaba en España y recibió de la catedral de Toledo su primer encargo en la ciudad: El expolio. De cerca de dos por tres metros, el retablo luce habitualmente en la sacristía, pero hasta el 15 de enero se puede aún visitar en el Museo del Prado, donde se llevó a cabo su restauración de cara al cuarto centenario.

El lienzo de Cristo despojándose de su vestiduras sobre el calvario es, junto a El entierro del conde de Orgaz, una de las máximas obras de El Greco. Hasta ahora solo había abandonado la sacristía toledana para el Expo de Sevilla, en 1992.

El Greco: arte y oficio, del 8 de septiembre al 9 de diciembre, completará la primera exposición de obras del pintor con una reflexión sobre su proceso de creación.

"Será muy difícil que pueda volver a repetirse algo así", señala Marañón, convencido de que la efeméride situará a Toledo como capital cultural europea y creará "un fenómeno 'El Greco".

"Nadie podrá venir una sola vez", opina el presidente de la Fundación El Greco 2014. La expectativa es que en Toledo entre un millón de visitantes atraídos por el año del artista, si bien la organización calcula que los que visitarán la exposición central serán entre 250 mil y 300 mil.

Una agenda cultural con música, danza en la calle, discusiones de expertos en torno a la figura del pintor y una gran exposición fotográfica comisariada por Elena Ochoa Foster acompañan las muestras de pintura.

En estos tiempos de crisis económica y recortes, el cuarto centenario de El Greco se ha podido organizar gracias al dinero privado, a través de fórmulas como el patrocinio, que cubre en torno al 90 por ciento de los costes.

El año de El Greco saltará también a Madrid.

En colaboración con la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado ha organizado de abril a junio la exposición La biblioteca del Greco, en la que mostrará, entre otras cosas, originales que aún tienen anotaciones del pintor. Y entre el 24 de junio y el 5 de octubre, "El Greco y la pintura moderna" permitirá apreciar en el museo su influencia en artistas como Picasso, Kokoschka, Orozco o Pollock.

"Es el maestro que más influye en la cultura pictórica del siglo XX", considera Marañón.

El Greco pintó mucho. Trabajaba de forma casi industrial. De su taller salieron muchísimas obras, tantas que en la actualidad siguen existiendo enigmas sobre qué salió de su pincel y qué de los de sus discípulos, porque él firmaba todas la obras, las de su mano y las de sus ayudantes, que supervisaba.

El director del Museo de El Greco en Toledo, Juan Antonio García Castro, calcula que el catálogo del artista es de entre 300 y 400 obras, entre las propias, las de taller, las de seguidores y las de imitadores. Carmen Garrido, antigua restauradora del Museo del Prado, asegura por su parte que solo en 70 casos hay total certeza.

El Greco fue un pintor cotizado en vida. Pero cuando murió, lo hizo doblemente. "Desapareció como referencia artística. Durante tres siglos no tiene la más mínima influencia o consideración en el mundo artístico", explica Marañón.

Denostado y olvidado, solo con la llegada del siglo XIX ocupó el sitio que le correspondía: el de uno de los mayores pintores occidentales de todos los tiempos, rescatado por el historiador del arte español Manuel B. Cossio, los pintores Santiago Rusiñol e Ignacio Zuloaga y el crítico de arte alemán August Liebmann Mayer.

Su regreso a Toledo, 400 años después, salda una deuda con uno de los grandes artistas al que durante demasiado tiempo olvidó y desdeñó el mundo del arte.