Arturo Márquez celebra a Efraín Huerta

El mundo del poeta guanajuatense es muy amplio, afirma el compositor; en diciembre festejarán también a Octavio Paz y José Revueltas con música.
Su pieza será estrenada el 10 de diciembre en el Centro Cultural Roberto Cantoral.
Su pieza será estrenada el 10 de diciembre en el Centro Cultural Roberto Cantoral. (Xavier Quirarte)

México

En uno de sus poemas más célebres, "Cocodrilos sexuales aleluya", Efraín Huerta escribió: ...y luego abrazarte/ bajo el diluvio de sones antillanos y misas lubas/ y volver a abrazarte hasta el arte y el hartazgo/ y aleluyarte hasta no sé cuando/ dormida y abrumada purificada/ putificada...

Aunque por no romper el encanto de la sorpresa del estreno no dice qué poemas incluyó en su homenaje a Huerta en su obra Cocodrilos en mi huerta, que se estrenará el 10 de diciembre en el Centro Cultural Roberto Cantoral, el compositor Arturo Márquez probablemente recurrió al texto citado. De cualquier forma, es de esperarse un diluvio de sones y sonidos exuberantes para ilustrar a un cocodrilo harto exuberante y cantarín que hasta podría bailar danzón.

El autor del celebérrimo Danzón No. 2 dice en entrevista con MILENIO que su obra se basa en varios poemas del autor de Los hombres del alba y Absoluto amor, y que le ofrecieron hacer una obra para él por "las características que tengo en mi manera de componer. Por supuesto dije que sí a la primera. No le puedo decir los nombres de los poemas con los que trabajé porque quiero que sea una sorpresa. La obra será interpretada por un cuarteto de piano, chelo, violín y clarinete, más un cantante barítono".

El músico sostiene que el mundo poético de Huerta "es muy amplio: por un lado está su amor a la ciudad, pero también su conciencia política, su humor, su pasión por el amor, son muchas cosas. He tratado de escoger poemas de características diversas para hacer mi obra, aunque no fueron pensados para ser musicalizados (si bien creo que Huerta pensó que, en algunos casos, podrían tener música). Es de esos autores que en la mayor parte de su obra usan un verso muy libre, así que al compositor le toca buscar la música que mejor le puede quedar. Eso es difícil y a veces cuesta mucho encontrarlo a la primera, por eso uno tiene que buscar los poemas que más se acercan a la estética de uno".

La obra de Márquez será estrenada en la clausura del Festival Artístico de Otoño del Centro Cultural Roberto Cantoral, el 10 de diciembre. Allí se estrenarán las obras que celebrarán a los escritores Rubén Bonifaz Nuño, Octavio Paz, José Revueltas y Efraín Huerta: Amiga a la que amo: No envejezcas, de Javier Álvarez; Viento, agua, piedra, de Samuel Zyman; Soy un sueño, de Eduardo Angulo, y Cocodrilos en mi huerta, respectivamente.

Apoyo a autores jóvenes

Como parte del festival, el Centro Cultural Roberto Cantoral convocó al Primer Concurso de Composición Arturo Márquez para Orquesta de Cámara, creado para apoyar a los autores jóvenes. El jurado contó con la participación de Márquez como presidente honorario, así como con los compositores de renombrada trayectoria Javier Álvarez, Leonardo Coral y Gerardo Tamez. Ángel mestizo, de Juan Pablo Contreras Palomar; El malcomido, de Eduardo Ángel Aguilar Vázquez, y Son de mar, de Édgar Adán Ramírez Mora son las obras ganadores.

Para Márquez, los concursos musicales tienen como función principal permitir que los ganadores den a conocer sus obras, lo que significa "un paso importante en su carrera. Sobre este concurso en específico, indica que "es un caso muy especial por estar enfocado hacia la composición que fusiona la música tradicional mexicana con la música académica. Ese fue uno de los requisitos de la convocatoria, lo que es muy importante porque es la primera vez que se hace algo así en México —y probablemente en América Latina—".

El autor nacido en Álamos, Sonora, en 1950 comenta que en nuestro país "siempre ha habido compositores que hacen obras en base a la música tradicional. Sin embargo, a partir de los años cincuenta y setenta del siglo pasado, en que hubo una tendencia más universal, se olvidó bastante una música que tuviera más que ver con las raíces de nuestro país. A partir de los años ochenta y noventa somos muchos los compositores que empezamos a inquietarnos por hacer cosas distintas. Afortunadamente este año ya hay un concurso para jóvenes, de los 20 a los 40 años, cuyo requisito es que fusionen la música tradicional popular con la académica".

De 41 obras participantes se otorgaron tres premios de 50 mil pesos —sin hacer distinción entre primero, segundo o tercer lugares— a los autores mencionados. También hubo menciones honoríficas para Sabina Covarrubias Acosta y Arturo Alfonso Flores Barragán. Las obras se estrenarán el 4 de diciembre a las ocho de la noche en un concierto en el Centro Cultural Roberto Cantoral.

El valor de las raíces nacionales

Al preguntarle a Arturo Márquez por qué es importante contar con la música tradicional como fuente de creación, el compositor dice que "tiene que ver mucho con la identidad, pero también con una necesidad propia. El mundo del compositor puede ser muy amplio y hay una gran variedad de caminos que uno puede tomar y eso es válido e inevitable, ya que el artista es muy libre en la manera en que concibe sus obras. Yo creo que la identidad es muy importante".

Dado que para el concurso se solicitaron obras de música de cámara que incorporaran ecos de nuestras culturas tradicionales, el resultado es de una gran diversidad, asegura el compositor sonorense: "Hay muchas obras que tienen que ver con el son mexicano y también con el son caribeño. Hay otras que son valses, danzones, bambucos, sones istmeños... toda una diversidad de géneros. Debo advertir que otros de los requisitos para este concurso es que las piezas estuvieran dentro del marco de una orquesta de cámara, así que hay cuerdas, maderas, metales, percusiones, piano, arpa y algún instrumento solista, pero no instrumentos tradicionales".