Eddie Gómez celebrará el jazz en Bellas Artes

El género “existe en la música caribeña, africana, europea, sudamericana, mexicana, de Japón, de China”, afirma el contrabajista.
El domingo se presentará en la Sala Manuel M. Ponce.
El domingo se presentará en la Sala Manuel M. Ponce. (Andrea Canter)

México

Contrabajista excepcional, Eddie Gómez dice que hoy en día el jazz tiene “una definición muy amplia. Ahora tiene un significado más internacional, lo que quiere decir que hay muchas más influencias en esta música, como en toda la música y todo el arte”.

El músico puertorriqueño, con un historial que incluye a Miles Davis, Dizzy Gillespie, Bill Evans y Gerry Mulligan, que lo mismo ha incursionado en diversos estilos de jazz que en el rhythm and blues, la música popular y contemporánea, agrega que “el jazz siempre tiene que ver con la improvisación, que existe en muchos géneros de música, casi todas”.

El contrabajista explica que “normalmente la gente piensa que el jazz es un fenómeno norteamericano, y de ahí viene una especie de música que se ha conocido como jazz; pero el jazz existe en la música caribeña, africana, europea, sudamericana, mexicana, de Japón, de China… Toda esa música tiene improvisación. Por eso yo que creo que la celebración del Día Internacional del Jazz es una idea bonita, pues quiere decir que tiene que ver con la idea de improvisación que existe en la música de todas partes del mundo”.

Gómez celebrará el Día Internacional del Jazz en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el próximo domingo a las cinco de la tarde, con el grupo Triology, que incluye a los músicos mexicanos Alberto Medina en la guitarra y Pablo Prieto en la batería. Aunque nunca ha tocado con ellos, dice en entrevista con MILENIO que conoce su trabajo y que ya han charlado juntos. “El repertorio abordará algunos de los standards de la música norteamericana, pero también algunos temas sudamericanos y mexicanos. Eso nos permitirá incorporar distintos elementos de la música de jazz. Mucha gente me conoce por haber tocado en el trío de Bill Evans, pero solo haremos una o dos piezas suyas. La idea es que el mundo de esta música es grande y abordaremos algunos colores que signifiquen lo que estamos haciendo nosotros tres hoy en día”.

Muchos músicos se forman en escuelas de jazz, lo que antes no ocurría, y en ocasiones se nota un exceso de técnica. ¿Qué piensa?

Sí, lo siento así. Yo enseño en el Conservatorio de Puerto Rico y en la Berklee School of Music, que me otorgó el grado de doctor. Hay muchas cosas que son muy importantes en la enseñanza, pero en cualquier música, en cualquier arte, uno tiene que hacer una música del momento. Muchos músicos que salen de los conservatorios y las escuelas suenan como que aprendieron todo en un libro, que es justamente algo contra lo que yo estoy. Pienso que uno tiene que expresar la humanidad, con la idea de buscar cosas nuevas, aún con el conocimiento de lo que vino antes. En muchas escuelas no apoyan la idea de que el músico encuentre su propia voz y tenga la idea de buscar cosas nuevas, sino que solo aprenda lo que ya pasó. Eso sucede también en otras artes y en cualquier cosa que uno estudie en las escuelas. Las escuelas buenas y los maestros buenos quieren darle al alumno la energía, el poder y el apoyo para buscar lo suyo.

¿Se siente una figura paterna con los músicos de sus grupos?

Yo no soy paternal (ríe). Muchas veces es lo que está pasando, pero no es porque yo lo esté dirigiendo así. La música tiene que ser una democracia. Yo doy lo que sé, lo que conozco y he aprendido. He tocado con buenos músicos y ellos saben que yo pasé por una experiencia y estoy aportando eso, pero también estoy aprendiendo de los otros músicos. Para mí siempre es un camino de dos vías en el que estamos juntos en un viaje.