"Ecuatoria": un viaje a través de la historia y geografía de África

Hace relucir desde sucesos erráticos hasta imágenes poéticas.

México

Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincia, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.” (J.L.Borges, El hacedor).

¿Quién es Patrick Deville? Un viajero de espíritu cosmopolita que conoce gran parte de la geografía mundial, no precisamente por haberla recorrido sino porque su acercamiento a ella ha sido mediante la lectura de quienes aúnan el acontecer histórico con el quehacer literario. Su trayectoria lo ha forjado como conocedor de asuntos para encomendarlos a la posteridad: ex agregado cultural en el Golfo Pérsico, ocupa hoy el puesto de director en la Maison des Écrivains Étrangers et des Tradecteurs en Saint Nazaire. Conciliando perspectivas políticas, culturales y filosóficas, logra hacer relucir desde sucesos erráticos hasta imágenes propiamente poéticas con lúdica ironía, demostrando una tenacidad extraordinaria al idear narraciones ambiciosas, como lo es Ecuatoria (Anagrama, 2015), donde historia y geografía son los móviles principales.

Yendo tras las huellas de aventureros desconocidos, pero también de figuras emblemáticas como Julio Verne y el Che Guevara, Deville pretende despertar en el lector esa curiosidad de repente adormecida por circunstancias biográficas en lugares exóticos, rememorando olvidadas civilizaciones con toda la decadencia y majestuosidad que imperaban en ellas. Siguiendo el cauce natural de los ríos Ogooué y Congo, cuyo fluir lleva a abarcar prácticamente dos siglos de sucesos: desde la colonización de África ecuatorial atribuida a las tropas del aristócrata franco-italiano Pierre Savorgnan de Brazza, hasta la polémica inauguración en 2009 de un faraónico mausoleo consagrado a los restos de dicho conde.

Nos remontamos a aquel tiempo en que el hombre llevaba a cabo descubrimientos de manera azarosa, abriéndose rutas; zarpando en Gabón desembocando en Zanzíbar, pasando por São Tomé, Angola y Argelia, conmoviéndonos ante sus bellezas, estremeciéndonos con sus batallas. Deville va transformando paisajes renanos en letanías pintorescas con sesgos clásicos a pesar de ser contemporáneo. Embarcarse en evocar, por antonomasia implica bifurcar personajes, lugares, mitos, encuentros duraderos en la fugacidad del tiempo: como resultado de aquel trabajo surgió Ecuatoria, cada capítulo es algo más que una construcción de hechos puntuales: son realidad pero también imaginario.

Pensemos en África como una región desconocida; marchemos hacia ella por donde se extienden sus aguas, la sangre que permite palpitar al corazón del ecuador.