[El Santo Oficio] Sangre en el ring

El cartujo se horroriza ante los recuerdos de Huberto Batis, creador del suplemento cultural más polémico, irreverente y leído de las últimas décadas en México, quien este 29 de diciembre cumple ...
Huberto Batis
Huberto Batis (Octavio Hoyos)

Ciudad de México

El cartujo se horroriza ante los recuerdos de Huberto Batis, creador del suplemento cultural más polémico, irreverente y leído de las últimas décadas en México, quien este 29 de diciembre cumple 80 años. En su casa, cansado y con la voz entrecortada debido a una insuficiencia respiratoria, no pierde el sentido del humor ni menos aun el gusto por la conversación. Habla de sábado, de sus colaboradores, de sus amigos.

El suplemento sábado, del periódico unomásuno, fue fundado por Fernando Benítez, José de la Colina y Batis. Pero la época más recordada es cuando Batis asume la dirección y lo vuelve estandarte de la provocación.

Batis y De la Colina —dos temperamentos intensos— coincidieron en sábado y en otros proyectos editoriales: La cultura en México, México en la cultura, la Revista Mexicana de Literatura y El Heraldo Cultural, dirigido por Luis Spota, quien —afirma Batis— los quiso corromper.

"Spota tenía la misma idea que Carlos Hank González y decía que un intelectual pobre es un miserable, ignorante y mal escritor. Nos ofreció mucho más de lo que nos pagaba Benítez en México en la cultura y nos fuimos a trabajar con él", cuenta disimulando una sonrisa. Luego recuerda cuando Spota, presidente de la Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal, los invitó a ver una pelea en la Arena Coliseo.

"Nos llevó a ring side, donde nos salpicaban de sangre y escupitajos, mientras nosotros tratábamos de protegernos con las manos. Spota, con la camisa manchada de sangre, al ver cómo nos cubríamos, decía: 'Maricones, afronten el box como debe ser, sientan la sangre, chúpenla'".

Al terminar la pelea, les dijo: "Les disparo unas putas". "No, muchas gracias" —le contestaron. "Tenemos nuestras casas, nuestras esposas". "Maricones", les dijo nuevamente.

En 1967, cuando las calumnias de Gastón García Cantú, director de Difusión Cultural en la UNAM, ocasionaron el despido de Juan Vicente Melo de la Casa del Lago, sus amigos —entre ellos Juan García Ponce y Batis— se solidarizaron con él y renunciaron a sus trabajos en Difusión Cultural y en la Revista de la Universidad. Juan publicó en La cultura en México un pequeño texto explicando su decisión y Batis quiso hacer lo mismo en El Heraldo Cultural.

Cuando se lo propuso, Spota le dijo: "Yo no te lo voy publicar, pero como eres el coordinador puedes venir en la noche, quitas un material y metes el tuyo". Así lo hizo y su texto se publicó, pero al día siguiente ya no lo dejaron entrar al periódico. Mandó llamar a Spota, quien le invitó un café y le comentó: "Los Alarcón te repudian por lo que hiciste". Años más tarde, se encontró con Gabriel Alarcón y al recordarle el hecho, el dueño de El Heraldo de México le dijo: "No es cierto, es más a nosotros nos hubiera venido de perlas correr a Spota y ponerte a ti como director del suplemento".

Huberto Batis es, quién lo duda, un espléndido narrador de historias extraordinarias.

Queridos cinco lectores, con los mejores deseos para el 2015, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. D