“Liszt fue como un dios del rock en su momento”, Brodsky Quartet

Bien reconocida por sus interpretaciones de compositores como Bach, Beethoven o Bartók, la célebre agrupación inglesa es también una de las que más ha trabajado la fusión del rock con la música ...
Con Los Beatles grabaron la clásica  “Eleanor Rigby”
Con Los Beatles grabaron la clásica “Eleanor Rigby” (Cortesía Brodsky Quartet)

Ciudad de México

Lo que comenzó en el Reino Unido como una sencilla amistad juvenil culminó en un cuarteto de cuerdas con paso itinerante a escala internacional. Su historia se escribe desde hace más de 40 años y México ha recibido su música en diferentes momentos y escenarios. Brodsky Quartet avizora su futuro buscando nuevas generaciones de escuchas en este país y otros puntos del orbe.

No tienen el estatus ni el reconocimiento de los longevos rockstars británicos. Sin embargo, su trayectoria ha sido extensa y prolífica, y sin alcanzar sus niveles de fama y delirio, son contemporáneos de bandas como Pink Floyd, Led Zeppelin o The Who. Conformado por Paul Cassidy (viola), Ian Belton y Daniel Rowland (violines), y Jacqueline Thomas (cello), comparten afinidades pese a la discrepancia generacionales de sus integrantes. Solo Belton y Thomas permanecen como miembros primigenios. Cassidy se unió en 1982 y Rowland en 2007 en un lugar ocupado por antecesores como Alexander Robertson, Andrew Haveron y Michael Thomas, hermano de Jacqueline. Juntos han conocido los altibajos de la industria musical y el paso de otros miembros provisionales.

En el pueblo de Middlesbrough, al norte de Inglaterra, se dio su génesis en 1972. Adoptaron su nombre del músico Adolph Brodsky y comenzaron interpretando a Shostakóvich cuando sus discos no eran tan accesibles y se mantenía en un perfil bajo por aquellos años. A diferencia de otros cuartetos, ellos, para sentirse más libres y que su público tenga una mejor óptica, optan por tocar de pie en sus recitales.

Dentro de sus trabajos más comerciales destacan haber acompañado la voz de Elvis Costello para su LP The Juliette Letters (1991), con quien han mantenido una amistad desde entonces ya reflejada en otras colaboraciones. Temas como "Taking my life in your hands" y "I almost had a weakness" son algunas de estas referencias. Sus cuerdas han aderezado a otros artistas más populares como Björk en el álbum Björk at the Union Chapel (2000), grabado en vivo; sus hits de los noventa como "Hyperballad", "Bachelorette" o "Possibly Maybe" se presentan en una nueva faceta más acústica, con menos sofisticación en los arreglos y exenta de beats electrónicos que distinguen la música de esta cantante islandesa. Mientras que Paul McCartney los ha incorporado en canciones de Los Beatles como "Eleanor Rigby".

Durante una rueda de prensa en Morelia, Paul Cassidy y Jacqueline Thomas señalan: "La audiencia es mucho más abierta que antes para estas fusiones de rock y música clásica. Es casi el mismo estilo; los músicos están más abiertos también. Es posible tocar diferentes géneros, incluso si no se habla el mismo lenguaje. Todo combina y se ajusta de manera adecuada, hasta los festivales se aventuran más a incluir esto. No olvidemos que Béla Bartók tocó con Benny Goodman. Hubo otras colaboraciones en el pasado en que Mozart y Beethoven eran las estrellas del rock de su época".

Según el punto de vista de Daniel Rowland: "Ellos eran rockstars de su época. Liszt fue como un dios del rock en su momento. Schubert estaba maravillado cuando escuchó a Paganini, ahí descubrió su fantasía por el violín, casi imposible de tocar, solo por haberlo escuchado una vez". El cuarteto manifiesta no tener entre sus planes próximos un nuevo disco con algún otro cantante de rock.

Los vaivenes de la escena musical afectan a sus intérpretes y Rowland lo relata en su propia experiencia binacional como británico-holandés: "Holanda fue un paraíso musical en la década de los 80-90. Era fantástico. Había mucho dinero para la música hasta que las crisis económicas la acabaron. Tuvimos un gobierno terrible, la industria musical fue recortada. En cambio, en Inglaterra, los políticos se preguntan por qué la cultura es importante. Es tan importante como ser taxista". A sus 37 años es el integrante más joven del cuarteto y prefiere escuchar tangos de Astor Piazolla en vez de rock.

Es conocido que algunas bandas noveles de rock provenientes de Gran Bretaña han tenido dificultades económicas para sostener sus proyectos. Como narra una crónica de la revista Vice llamada: "Los grupos más exitosos de Inglaterra tienen trabajos como tú". Los músicos ejercen un empleo adicional para mantenerse y así lograr un equilibrio entre el dinero y la música, por cierto cada vez menos rentable en discos. A pregunta expresa de si esta situación también perjudica a la música clásica, Daniel opina: "Para ser del todo honesto, tengo una buena vida. Yo no necesito combinar otras actividades. Tengo mucha suerte, pero puede ser difícil. No toda la gente está en la misma situación. Yo vivo entre Ámsterdam y Londres y viajo mucho por toda Europa. Londres es una ciudad muy loca".

La historia personal de Rowland se remite a una educación musical desde la infancia, cuando comenzó a tocar el violín a los cinco años. Su padre, de origen británico, también fungió como músico profesional hasta que falleció. Aunque Daniel nació en Holanda, su vida actual transcurre entre Londres y Ámsterdam cuya escena le resulta más familiar. Se unió al Brodsky Quartet en 2007 por recomendación de un amigo que tiene en común con Ian Belton.

A pesar de la distancia en edades que los separa del resto de los integrantes, ha demostrado tener ímpetu y pasión para ganarse un lugar. Esta última cualidad la considera superior al talento. "Eso es completamente importante, sin entusiasmo, verdaderos sentimientos o comunicación real, nada se logra". Para él, lo que más necesita un intérprete novel es practicar y practicar todo el tiempo. En Oaxaca descubrió algunos talentos interesantes en cursos que impartieron por aquella ciudad.

En su última visita a México, Brodsky Quartet ofreció diversos conciertos, conferencias y una master class en ciudades como el Distrito Federal, Oaxaca y Morelia, donde interpretaron a Bach, Kraggerud, Beethoven y Béla Bartók.

Al paso de los años su música no ha perdido lozanía y esperan mantener firmes sus cuerdas para seguir armonizando al mundo ya sea mediante fusiones de rock o música clásica.