Distintivo ESR no es premio, es compromiso

El reconocimiento se da a empresas que implementan una gestión de negocios que mejore su responsabilidad social de forma continua.
Jorge Villalobos, presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía.
Jorge Villalobos, presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropía. (Especial)

Ciudad de México

Este año mil 388 empresas mexicanas obtuvieron el Distintivo ESR, que otorga la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial (AliaRSE), agrupación formada por los organismos empresariales y organizaciones sin fines de lucro más importantes en la promoción de buenas prácticas en los negocios.

No obstante, Jorge Villalobos, presidente del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), organismo fundador de dicha alianza, explicó en entrevista que la obtención del distintivo no es un premio, ya que "no se trata de un punto de llegada, sino de uno de partida", para que las compañías que lo obtienen implementen una gestión de negocios de mejora continua acorde a los principios de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

"Cuando nosotros hablamos de procesos de RSE, y particularmente del distintivo, definimos que son compañías guiadas por esos principios, más allá de las obligaciones de la ley, y que crean e incorporan políticas, procedimientos y prácticas de beneficio para sí misma y para todos sus grupos de relación", explicó.

Cuestión de principios

Esos principios, detalló, "son poquitos. En primer lugar, cumplir con la ley", aunque solo cubrir ese punto no basta, ya que eso es obligación de todas las compañías. Por eso, abundó Villalobos, "el segundo principio es identificar que el valor fundamental de una empresa son las personas, y que estas tienen idéntica dignidad humana".

Eso es importante, resaltó, porque cuando una empresa ve a sus trabajadores, a sus accionistas, a sus proveedores y a sus clientes como personas, cambia toda la visión, "porque ya no se trata de cómo me aprovecho del otro, sino de cómo yo junto con el otro genero un valor agregado a la sociedad".

El tercer principio es la generación de valor compartido. "Si la empresa la hacemos todos, accionistas, trabajadores, proveedores, clientes, generadores de materia prima, etcétera, todos los grupos relacionados deben tener algún beneficio; es decir, el valor que genera la empresa no debe ser nada más para los accionistas, sino para toda la sociedad".

De acuerdo con Villalobos, todo ente existente tiene impactos positivos y negativos, por lo que ser responsable es responder sobre los impactos positivos y, sobre todo, los negativos que provoca la empresa a los demás, en el medio ambiente o en las comunidades.

"El que es socialmente responsable, al ser consciente de sus impactos y al tener un compromiso público de mejora continua, va a tratar de reducir al mínimo los impactos negativos y estimular al máximo los positivos", destacó.

"Por eso nosotros desde un principio identificamos que este proceso no podía ser de una vez y para siempre, sino que empresa que se comprometa debe ratificarlo anualmente", dijo.

Cada año los que obtienen el distintivo tienen que responden los 120 indicadores en cuatro ámbitos pilares de la RSE, que son "calidad de vida en la empresa, nadie puede ser candil de la calle si no estás viendo para adentro; la parte de cuidado y preservación del medio ambiente; todo lo que es el impacto en la comunidad y, englobando todo, la gestión ética...

"Esto es bien importante, porque entonces una empresa socialmente responsable no es perfecta jamás", subrayó.

Distinto a la caridad

"Cuando una empresa hace este compromiso no es porque lo haga nada más como hermanita de la caridad; no, intenta ser mejor porque eso se lo va a redituar el mercado", comentó Villalobos.

El directivo reconoció que cuando el Cemefi inició su labor en 1988 "nos equivocamos, porque apelábamos a la conciencia del empresario y de su equipo directivo diciendo: 'Es que tú deberías ser socialmente responsable porque lo que tú has recibido de la sociedad es mucho más que lo que tu das', y no pasaba absolutamente nada".

Comentó que la respuesta que obtuvieron al principio "solo era: 'Magnífico, qué bueno que el Cemefi está promoviendo una nueva filosofía empresarial', pero no pasaba nada, hasta que nos dimos cuenta de que las empresas no funcionan así, sino por razones de mercado".

Ante ese panorama, "nos preguntamos, ¿cómo hacemos para que las empresas compitan en el mercado para ver cual es más socialmente responsable?, ahí fue donde nació esta idea de tener un distintivo para las que se comprometen con la sociedad a hacer cambios, porque si lo hace públicamente la sociedad se los va a exigir", comentó.

"Una empresa que dice ser socialmente responsable va a tener los ojos de toda la sociedad cuestionándola y a sus grupos de relación exigiendo una nueva manera de actuar", dijo.

Mas allá de las utilidades

La finalidad principal de una empresa, opinó Villalobos, es organizar el talento humano para producir bienes y servicios que generen satisfactores que mejoren la calidad de vida de la sociedad.

"El problema está cuando se desvirtúa la misión y se cree que es generar utilidades, como durante mucho tiempo se dijo", destacó.

La RSE busca romper con conceptos anteriores, como el del economista estadunidense Milton Friedman, quien el siglo pasado señaló que la finalidad de una empresa era reportar utilidades a los accionistas.

"Ya no pueden continuar visiones tradicionales o antiguas, como la de que mientras menos pague a la mano de obra más utilidad voy a tener, hay que romper eso".

Para hacer una analogía, Villalobos dijo: "¿Cuál es la finalidad de un ser humano? ¿Para qué estamos en el mundo?... La gente responde: para ser felices, para realizarte en el amor, para realizarte en el trabajo y cambiar al mundo... Yo no he oído a nadie que me responda que la finalidad del ser humano es respirar, aunque eso es un signo de vida con lo cual tu cumples tu misión".

"Así es la utilidad de la empresa, es necesaria para que funcione y sea sustentable, pero su finalidad es producir bienes y servicios de calidad y a buen precio para la sociedad, y ahora los que tienen el compromiso de la RS le están añadiendo el valor agregado a todos sus grupos de relación", concluyó.


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