¿Maldita utopía?

La comedia "Dios mío, pero ¿qué te hemos hecho?", plantea una problemática ancestral, de siglos, que puede proyectarse al futuro: la posibilidad de conciliar a la gente de diferente religión y raza.
La ironía, parte sustancial de la comedia.
La ironía, parte sustancial de la comedia. (Especial)

Dios mío, pero ¿qué te hemos hecho? es una película divertida. Se siente que sus personajes fueron creados como parte de una red en la que cada uno ayuda a definir al otro, y que todos son importantes para el desarrollo de la trama, los hace verosímiles y les otorga una jocosidad que se disfruta. La comedia plantea una problemática ancestral, de siglos, que puede proyectarse al futuro: la posibilidad de conciliar a la gente de diferente religión y raza.

Claude y Marie Verneuil son una pareja arquetipo, un matrimonio de la provincia francesa, obviamente católico, que ha creado una familia con cuatro hijas. De ellas, Isabel se casa con un musulmán; Odile, con un judío, y Segolene con un chino. El matrimonio Verneuil, atribulado porque ninguna de sus hijas se casó por la Iglesia, no pierde la esperanza de que su última hija soltera les brinde esa posibilidad; y llega cuando Laura avisa a sus padres que su futuro marido es católico. Los padres se ponen contentos: ¡por fin, una hija coherente! Pero, para sorpresa de propios y extraños, el novio es africano y negro. Claude y Marie se sienten avergonzados y ya no quieren salir de casa, pues la gente les ha puesto apodos burlones: La Familia Arco Iris o Los Benetton, por aquello de los colores unidos.

Esta red de personajes que apoya el desarrollo de la trama intenta convivir como familia, pero es tan marcada su posición de raza, cultura y religión que no pueden evitar los insultos que terminan en golpes.

Sin embargo, no todo está perdido: cada quien ama a su mujer católica y a sus familias que terminan por comprender, al hacer conciencia, que sus diferencias pueden resolverse si no se actúa de manera visceral para darle importancia a la tolerancia, al respeto y así rechazar cualquier tipo de racismo. Entonces el chino termina ayudando al judío, éste al musulmán y los tres entienden la posición del negro, cuya raza fue extraída de su continente solo para ser esclavizada.

La familia de Claude y Marie se convierte en un microcosmos en el que está retratado el desorden mundial y la globalización con la agudeza que permite la comedia para evitar las atrocidades de la realidad.

La ironía es parte sustancial de la comedia; ahí el microcosmos se endurece, pues no podemos negar que el oriental, el musulmán y el judío pueden hacer una pregunta incómoda: ¿por qué se otorga a la religión católica la capacidad de reunir al judío, al musulmán y al oriental como si fuera la religión más importante? Tienen razón: jamás se pondrán de acuerdo. ¿Maldita utopía?

Dios mío, pero ¿qué te hemos hecho? (Francia, 2014), dirigida por Phillipe de Chauveron, con Christian Clavier y Chantal Lauby.