ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Horacio Franco

A sus 50 años, el músico mexicano asegura ser fuerte como un roble. Si algo le ha enseñado la vida es que la disciplina construye el camino al éxito.

“Diego Rivera quiso pintar a mi mamá y ella no se dejó”

Horacio Franco
Horacio Franco (Jesús Quintanar )

México

Antes vigoréxico que alcohólico, dice Horacio Franco. A sus 50 años, el músico mexicano asegura ser fuerte como un roble. Su rutina incluye una hora y cuarto de gimnasio y ensayos todos los días. Si algo le ha enseñado la vida es que la disciplina construye el camino al éxito.

¿De verdad quería ser violinista?

Nunca quise ser violinista. Mi primer flechazo con la música fue a los 11 años, cuando vi a una chava de mi salón tocar el piano, me sedujo su forma de interpretar a Mozart. Entonces la flauta era instrumento escolar, así que pronto descubrí mi facilidad para interpretarla. Sin embargo, cuando entré clandestinamente, al Conservatorio me dijeron que era un instrumento folclórico. Me compré un violín porque era para lo que me alcanzaba, pero en realidad lo mío era la flauta. Afortunadamente un maestro se dio cuenta y me motivó a retomarla.

¿De no ser músico que habría sido?

Quería ser egiptólogo. Desde que aprendí a leer me refugié en los libros. Tenía cuatro hermanas y dos hermanos mayores que yo, así que crecí solo. No tenía demasiados amigos. Leía la enciclopedia y me apasionó Egipto, era bastante nerd y mamón.

¿El tiempo le quitó lo nerd?

Creo que sí, para mis compañeros era mamón porque no me gustaba perder el tiempo en cosas tontas. Me escudaba en cierta timidez para no salir a jugar futbol, me daba miedo. Yo padecí bullying porque amaba el instrumento que todos odiaban.

De niño le hacían bulliyng y luego sus padres no apoyaron sus estudios musicales... No tuvo una infancia placentera.

Mi infancia fue difícil, con muchos miedos. Mi mamá era muy exigente y gracias a ella soy disciplinado, pero no fue sencillo. Los 11 años fueron definitorios no solo porque me apasioné de la música y me asumí como gay, en ese momento me convertí en una locomotora y no paré hasta cumplir mi objetivo.

¿Cuándo vieron su tesón para la música que le dijeron en casa?

Los invité a un concierto en Bellas Artes y vieron que a la gente le gustó. Se resignaron, pero aún así me advirtieron que de eso no iba a vivir. Mis padres eran analfabetas funcionales, no eran malos pero su conocimiento del mundo era nulo. Imagínate, Diego Rivera quiso pintar a mi mamá cuando era recamarera de un hotel y ella no se dejó.

Usted tiene oído absoluto. En términos llanos ¿para qué sirve?

Te permite detectar la altura de las notas casi de manera perfecta.

¿Se nace con él?

Se nace con él, se puede desarrollar y se puede perder. El entrenamiento auditivo te lleva a entender mejor las relaciones armónicas y tonales.

Mozart lo flechó, pero ¿qué compositor mexicano lo mueve?

El Bach mexicano ha sido Cri Cri y punto. Le salió bien todo, Revueltas fue un genio, junto con Ponce tiene cosas maravillosas, pero en su trabajo hay altas y bajas. En cambio Gabilondo Soler fue constante en su congruencia estética.

¿Por qué usted es el músico de clásico más conocido de México?

Tal vez por la desfachatez de decir lo que pienso, tal vez haber salido del clóset en los noventa o pelear por sacar a la música clásica de su marco intelectual. En realidad el público no debe saber de música, la tiene que sentir nada más.

Dicen que le gustan los reflectores...

No es que me gusten, como activista social no le puedo decir no al público o a la prensa.

¿Cuántas flautas tiene?

Como 70 y todas las ocupo. El promedio de vida de una flauta es de 10 años y más en una ciudad como el DF, con tanta contaminación. Para estudiar uso de plástico, las de madera las guardo bien porque mandar hacer una a Canadá o Europa puede tardar un año.

También le mete duro al gimnasio...

Sí, es por tres razones: salud, vanidad y mercadotecnia. No tomo, no como harinas, ni como lácteos, me gusta verme bien a mis 50 años, me hace sentir bien y asumo que tengo una imagen que vender. Prefiero que mi vicio sea el ejercicio y no el alcohol. D