Diego Rivera fue recordado a 56 años de su muerte

Su obra "es un disfrute para nuestro país y tenemos el compromiso de velar por su conservación para su mejor conocimiento": García Cepeda.
Guardia de honor en la tumba del muralista.
Guardia de honor en la tumba del muralista. (Cortesía INBA)

México

Pensar en Diego Rivera es pensar en la transformación de la que fue protagonista; pensar en él es pensar en el rescate y revaloración de los tesoros arqueológicos que reunió: más de 60 mil piezas, para las cuales mandó construir el museo Diego Rivera Anahuacalli, dijo María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), durante la ceremonia que se realizó en la Rotonda de las Personas Ilustres con motivo del 56 aniversario luctuoso del pintor.

La obra de Rivera, destacó la funcionaria, "es un disfrute para nuestro país y tenemos el compromiso de velar por su conservación para su mejor conocimiento. Diego no se ha ido, permanece con nosotros, en nuestra memoria, en su obra
y en nuestro corazón".

Rivera fue recordado en un acto al que también acudió su hija, Guadalupe Rivera Marín, quien contó cómo fue el encuentro entre su padre y José Guadalupe Posada: Diego y Roberto Montenegro ganaron un concurso para viajar a Europa, pero como solo uno de ellos podía hacer el trayecto, resolvieron la situación en un volado; Rivera perdió. Éste deambulaba por Veracruz cuando, al pasar por la calle de Santa Inés, donde Posada tenía su taller, quedó maravillado con sus grabados. Posada lo invitó a pasar y a grabar, y de ahí nació una gran amistad.

Se refirió al cambio que hizo su padre a la calavera garbancera, de Posada, a la que convirtió en La Catrina, imagen que hizo famosa a nivel internacional el muralista.

Al final hubo una guardia de honor, en la que participaron la directora general del INBA, Rivera Marín y Luis Alberto Salgado, fiduciario del Banco de México, quien maneja el fideicomiso de Diego Rivera y Frida Kahlo.