Dicen adiós a Goldenblank con ocho guardias de honor

La UdeG homenajeó ayer a quien fuera uno de sus maestros eméritos desde 2005.
El recinto lució lleno de quienes asistieron a darle el último adiós al cineasta y académico
El recinto lució lleno de quienes asistieron a darle el último adiós al cineasta y académico (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Ayer por la tarde la Universidad de Guadalajara (UdeG) despidió a su maestro emérito Boris Mijailovich Goldenblank (1928-2015) quien falleció la mañana del 10 de enero a causa de un paro cardiaco fulminante a los 87 años de edad. Durante el homenaje póstumo universitario la comunidad académica, alumnos, exalumnos y familiares realizaron ocho guardias de honor en el Paraninfo de la casa de estudios.

“Sorpresivo y lamentable” consideró Ernesto Flores Gallo, rector del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), el deceso del cineasta fundador del Departamento de Imagen y Sonido de la UdeG y por ende fundador de la licenciatura en Artes Audiovisuales y de la maestría en Estudios Cinematográficos hace 15 años.

“Agradecimiento por el cariño, la comprensión y el apoyo. Sabíamos que Boris era querido pero no imaginamos cuanta gente respeta y admira al maestro, padre y abuelo. Era modesto pero se vería conmovido en vernos aquí reunidos en su honor. Su legado no sólo queda en sus obras sino en lo que hemos aprendido de él.

Su legado queda en la enseñanza, en cómo nos ayudo a ser mejores personas”, dijo su nieto Dimitri Linares Erojin al final de la primer guardia, la de sus familiares. El acto fue encabezado por el rector general de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, acompañado por personal académico y administrativo de la alma mater, pero sobre todo del Departamento de Imagen y Sonido, representado por Guillermo Vaidovits Shnuerer quien en su oportunidad emitió un sentido mensaje.

“Ilustre universitario, creador incansable, de creatividad inventiva y visión crítica, formador de generaciones en Moscú y en Guadalajara, cineasta, documentalista, realizador y hacedor de películas y de cine, maestro emérito y académico destacado”, dijo Bravo Padilla durante su discurso y agregó: “Los universitarios y los jaliscienses mantenemos una deuda de gratitud con el maestro Boris por su legado intelectual. Gracias al trabajo de Boris Goldenblank y de muchos creativos como él, hoy la capital de Jalisco figura en el mapa mundial por ser un campo fértil para la investigación, desarrollo y difusión de las nuevas tendencias audiovisuales alterno a la Ciudad de México.”

Desde las 17:30 horas alumnos y compañeros empezaron a llegar, y poco después de las 18:00 horas dio inicio el sentido acto de carácter solemne en el que hacia el final se presentó un video de Goldenblank, artista ruso egresado del Instituto Estatal de Cinematografía de la Unión Soviética. A través de esa
proyección se pudo recordar sus palabras: “La cinematografía es una fábrica de sueños, yo diría más bien como una buena película es un sueño hecho realidad.

El cineasta debe ser una persona sabia, que no miente pero ve más allá. El arte nació yo creo como una luz de espera, el arte nació para ayudar a dirigir su camino hacia un mundo de amor. Una buena película debe ayudar a tu público a entender mejor el mundo. Recientemente vi una buena película cubana, se llamaba la La vida es silbar, parafraseando ese título yo diría que a vida es soñar”.

Este audio y las imágenes de su vida transcurrían por una pantalla colocada en el recinto, frente a la conmoción de los asistentes que dejaban correr sus lágrimas por uno de los impulsores importantes del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG). El acto fue acompañado con la música del conjunto de cámara Chilakil Brass, que recrearon temas como El oboe de Gabriel, y la Obertura de la Ópera Nabucco, de Verdi entre otras.

Palabras de amigos y familiares

“Su ética, pasión e ideales como cineasta resultaban verdaderamente muy interesantes, muy claros, muy honestos. Se pierde el contacto con el hombre, con la persona aunque quedan sus ideas y registro de su trabajo queda la escuela que él con tanto esfuerzo y dedicación construyó. El cine se hace con personas, las máquinas es lo de menos”, dijo Vaidovits.

Por su parte la periodista Angélica Íñiguez comentó que “Boris fue un maestro de vida y también de cine. Estudié en artes audiovisuales y fue mi profesor de realización de cine toda la carrera, era como un papá, el papá de todos”, mientras que la cineasta Ana de Loera dijo: “Me enseñó que el cine se hace
honestamente, con cariño, con amor y siendo sinceros en lo que tú crees, sobre todo pensar que lo que tu hagas puede tener impacto en otra persona.

Hacer cine tiene un gran impacto y me dejó esas necesidades artísticas como de ofrecer el corazón a los demás”. Ramón Lara Arvizu, profesor del diplomado en historia y análisis del cine en el CUAAD, comentó que “lo más destacado del maestro Boris fue su empeño por la problemática social, esas enseñanzas quedan y su herencia en los alumnos y egresados. La prueba está en que a diferencia de otras escuelas que se interesan por producir productos de moda como la fantasía y la ficción muchos de los alumnos de esta escuela de la UdeG que él fundó están encaminados a plantear la condición humana y eso en un mundo contemporáneo tan complejo como en el que vivimos es muy importante”.