"Caos es cómo definiría al país"

Entrevista a Fernando Rivera Calderón, autor de El Diccionario del Caos, el cual presentará este sábado en la Feria Universitaria del Libro UANLeer a las 19:00 horas.
Fernando Rivera Calderón.
Fernando Rivera Calderón. (Foto: Cortesía Editorial)

Monterrey

Este diccionario no está avalado por la Real Academia de la Lengua o por alguna sociedad de escritores sentados en su sillón de cuero.

El Diccionario del caos (Taurus) no podría tener un orden alfabético, ni mucho menos reglas para conformarlo. Fernando Rivera Calderón se entregó a esta empresa tomando la palabra tal como llegaba a su mente.

Más que un texto de hojas grises como los que se llevaban a la escuela, la publicación cuenta con el humor del cantante de Monocordio e integrante del Weso Informativo, y con las ilustraciones de Alejandro Magallanes por lo que bien puede considerarse como un "libro-objeto".

Diccionario del caos se presentará este sábado en la Feria Universitaria del Libro UANLeer a las 19:00, y aquí presentamos una entrevista con esta obra.

¿Cuál fue la primera palabra, cómo iniciaste el Diccionario del caos?

El Diccionario... se generó, digamos, de una manera espontánea en mi cabeza, me puse a escribirlo durante las noches y las madrugadas de una temporada previa al límite para entregarlo, y decidí no ponerme una lista ni mucho menos, sino que quería transmitir las palabras que fueran naciendo al azar; la primer palabra que salió fue "Índice", ya luego seguí con otras como "Matrimonio", "Esposa", Amor" y así fui siguiendo con varias.

Lo más curioso fue la última palabra que escribí, que es "Principio".

Se tiene una imagen muy seria, muy intelectual de quienes escribían los diccionarios antiguamente pero tú lo haces con mucho humor.

Creo que sí, los diccionarios siempre han sido como libros que si bien son muy útiles, incluso entrañables, pero que también son muy fríos, tan académicos, tan serios, tan correctos que cuando uno lee sus conceptos lo último que sucede es que uno se acerque a la definición concreta sino todo lo contrario, pareciera que hay una distancia conceptual entre las definiciones y las cosas.

Quise llevarlo al límite, si los diccionarios siempre han sido objetivos, fríos, en mi caso hice un diccionario casi autobiográfico.

Más que definiciones lo que ofrece el diccionario parecen más aforismos, incluso tuits.

Yo no les digo definiciones, de alguna manera yo soy un fanático de los textos breves, de los aforismos, del haiku, del refrán, de los dichos mexicanos. Quizás son pequeños conceptos pero dichos de una manera filosófica, humorística; se pueden pensar como tuits, pero algo que no veo en las redes sociales es la profundidad, siempre se agradece la brevedad pero que también puede ser contundente o explosiva, a mí me gusta mucho esa poesía oriental que con tres palabras te pueden describir el mundo.

¿Cómo deciden crearlo como un libro objeto, contando con las ilustraciones de Alejandro Magallanes?

Cuando escribí el libro tenía muy claro que debía ser ilustrado, que debería mantener un diálogo con las imágenes, y yo tenía dos propuestas de mis dos artistas gráficos en este país, que son Magallanes y Jis. La propuesta se hizo a ambos y Magallanes mostró un gran interés por hacerlo y además tenía tiempo, y a Jis también le interesó pero ya tenía varios proyectos para trabajar.

Conocía a Magallanes por su trabajo, lo conocía pero no éramos amigos, y se dio una sinergia muy buena y al final se convirtió en un libro objeto, en un juguete literario.

¿Por dónde fluyen mejor las palabras: en este trabajo editorial o en la música?

Digamos que las palabras se convierten en dos cosas distintas en mi cabeza, cuando hago música o cuando escribo, aunque cuando escribo las palabras no dejan de tener música, no dejan de tener ritmo y sonoridad, pero creo que cuando hago una canción las palabras se vuelven joyas más preciadas. Cuando haces un texto creo que las palabras son más como un juego Lego con las que construimos algo, pero cuando hago una canción esas piezas se convierten en joyas brillantes, en zafiros, perlas o turquesas.

¿Cómo definiste a México?

No definí a México porque me costaba trabajo tratar de definir al país, ya lo decía el maestro José Emilio Pacheco cuando refiere "(No amo mi patria) su fulgor abstracto es inasible" y creo que sí, que la belleza de esta patria es abstracta e inasible.

Creo que la palabra que habla mucho de mi país es "caos", creo que si hablo del caos es porque soy un habitante de este país aunque lo peor que se manifiesta en el país no es tanto el caos sino nuestra muy pervertida idea del orden.