El Día de Muertos en México, entre la fiesta y la mitología

Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas. El arte de la fiesta, envilecido en casi todas partes, se ...
Una de las costumbres nacionales más vigorosas.
Una de las costumbres nacionales más vigorosas. (Especial)

México

Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas. El arte de la fiesta, envilecido en casi todas partes, se conserva intacto entre nosotros”. Las palabras son de Octavio Paz en El laberinto de la soledad, las cuales reflejan la relación de los mexicanos con la muerte, festiva en ciertas ocasiones, ritual la mayoría de ellas.

Si ya la Unesco había proclamado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad a la festividad indígena dedicada a los muertos, en gran parte se debía a la diversidad de formas que reconoció en territorio mexicano, casi siempre como la celebración del “retorno transitorio a la tierra de los familiares y seres queridos fallecidos”.

Es un festejo estrechamente vinculado con el final del ciclo anual del maíz, que es el cultivo predominante en el país; incluso una de sus representaciones emblemáticas, como el Xantolo, se sustenta en esa relación, donde no solo se prepara una gran ofrenda para recibir a los difuntos sino se prepara el zacahuil, un tamal que puede alcanzar hasta tres metros de largo. Pero también se cumplen otro tipo de rituales, como participar en danzas cuando menos siete años de manera consecutiva y, cumplido el periodo, el danzante toma la decisión de parar o continuar otra etapa igual.

En los pueblos indígenas, la creencia que rige las actividades de la celebración de Día de Muertos parte de la idea de que entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, los difuntos reciben permiso para regresar del más allá y visitar a sus familiares, quienes les han preparado los platillos y bebidas que más les gustaba en vida; en comunidades mayas, por ejemplo, hasta se les coloca ropa y calzado para cuando vuelvan.

Retorno temporal

De acuerdo con Amparo Rincón Pérez, jefa de Colecciones del Museo Nacional de Culturas Populares, dentro de la tradición maya el primer día se dedica a los niños y le llaman U hanal palal; el segundo día está dedicado a los adultos, U hanal nucuch uinicoob, y el dos de noviembre es el U hanal pixanoob llamado en algunos lugares misa pixán, porque ese día se celebran oraciones a las ánimas.

Una muestra de esa forma de conmemoración del Día de Muertos se encuentra colocado en el Patio Quinta Margarita del Museo Nacional de Culturas Populares, donde se construyó al centro una choza revestida con palma de guano para albergar dos altares mayas: uno dedicado a los infantes y otro a los adultos.

En el expediente que se presentó a la Unesco para la candidatura de la festividad indígena dedicada a los muertos en México, se reconoce que el conjunto de prácticas y tradiciones que prevalecen en torno a las celebraciones dedicadas a los muertos, constituye una de las costumbres más vigorosas y dinámicas de México.

“Pero si bien la celebración es parte de una cultura nacional que se extiende hacia ambas fronteras del país y se reproduce entre la población mexicana que reside en Estados Unidos, su origen y su desarrollo están ligados a las concepciones indígenas y que promovieron su difusión a lo largo del territorio mexicano”.

Ya en fechas más recientes se hizo común la aparición de las catrinas en cualquier celebración de Día de Muertos, ya no se diga la propagación del Halloween como un festejo ligado a la fecha; sin embargo, el mundo ha reconocido a la festividad de las comunidades indígenas como un elemento a reconocerse.

Días de comida y bebidas especiales, que no solo se presentan en el interior de las casas con las ofrendas, sino en las noches de vela en los panteones, como sucede en Mixquic, en la Ciudad de México, donde ya sea en silencio o con la música preferida del difunto, se le acompaña en ese temporal retorno a nuestras vidas.