Descuido propicia muertes por VIH en mayores de 50 años

“Se niega la sexualidad en este grupo y la sintomatología se confunde con el proceso natural del envejecimiento”, reconoce la directora de Censida.

México

La similitud entre los síntomas del sida y los malestares propios del envejecimiento, así como la cultura de rechazo a la vida sexual activa en los mayores, y la falta de campañas dirigidas a ese sector y realización de pruebas para detectar el virus, ha generado diagnósticos tardíos en personas de 50 años y más.

Solo en 2014 esto provocó la muerte de 7 por ciento de los nuevos casos de sida en ese grupo de edad, cuando la proporción anual de fallecimientos en México es de 2 por ciento, reconoció el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (Censida).

Tambien tienen sexo

Los avances en la medicina, entre los que se encuentra el descubrimiento del Viagra y el Cialis —fármacos que permiten a hombres de edad avanzada lograr y mantener una erección—, han provocado en los últimos años un renovado vigor sexual en este sector poblacional.

Sin embargo, la falta de prevención, el desconocimiento y el rechazo al uso del condón en personas mayores de 50 años ha acarreado un incremento de contagios de VIH en ese sector a escala global.

Aunque en México el boom del uso de dichos medicamentos no ha generado un aumento alarmante en el porcentaje de contagios, Patricia Uribe, directora general de Censida, admitió que hay un descuido en materia de prevención hacia ese sector de población.

“Efectivamente, las personas de 50 y más, o de 60 y más, están siendo diagnosticadas más tardíamente, porque no se sospecha; en primer lugar porque se niega la sexualidad en este grupo de edad, se cree que es algo que ya no tienen que investigar, y por otro lado, la sintomatología se confunde con el proceso natural del envejecimiento”, comentó Uribe en entrevista con MILENIO.

“Pareciera que está mal que los adultos mayores sigan teniendo vida sexual activa. De los nuevos casos, es la parte que más se ha invisibilizado, tenemos que alertar al personal especialista de que no se olvide que este grupo de la población sigue siendo sexualmente activo”, señaló.

El caso de Alejandro

“Mi esposo era alpinista, un hombre sano, trabajador, vegetariano, que no fumaba ni tomaba. Un día empezó a sentirse muy cansado y a presentar diversas molestias”, explicó en entrevista María, quien resultó contagiada por su marido.

Su esposo Alejandro, de 58 años, comenzó a perder peso de manera acelerada y a enfermarse constantemente de la garganta. Después padeció diarreas frecuentes. Durante año y medio presentó padecimientos que hacían sospechar a su familia que se trataba de una enfermedad grave.

“Un día tomó agua de piña y empezó con diarrea, estaba muy bajo de defensas. Luego un día fuimos a nadar y al siguiente día amaneció con candidiasis. Se quejaba mucho de la garganta, tanto que hasta pensábamos que tenía cáncer”, narró.

Alejandro, según su esposa, pudo haber sido contagiado a partir de una transfusión de sangre. Medía 1.62 metros y su peso normal era de 63 kilos; poco antes de morir pesaba 42.

“En el Centro Médico le hicieron estudios de cáncer, tuberculosis y salió sin nada. Pero nunca le hicieron de sida, hasta que ya estaba muy mal. Le daban convulsiones, vómitos y la presión era muy baja”, aseguró María.

Fue en el Centro Médico de La Raza donde se le realizó la prueba de VIH; el diagnóstico: sida en fase terminal. Alejandro falleció dos semanas después.

Aunque los mayores de 50 son un grupo poblacional que acude con más frecuencia al médico, normalmente los especialistas no están capacitados en el manejo del VIH y no sospechan de esa enfermedad.

Sector en el olvido

Otro aspecto que se suma al incremento de casos de VIH en personas de ese rango de edad es el bajo porcentaje de pruebas de detección que se les realizan.

En las encuestas a quienes se les pregunta si han acudido a practicarse ese examen, la mayoría tiene entre 15 y 49 años, población en edad reproductiva. No hay una cifra oficial de cuántas personas mayores de 50 se han hecho la prueba.

“Por supuesto que a los adultos mayores ni siquiera se les ofrece de manera sistemática, porque en la batería de exámenes que les hacen no está como una prioridad ni el VIH ni las otras infecciones de transmisión sexual”, señaló Uribe.

Cifras de la Secretaría de Salud revelan que en los últimos tres años (2012-2014) se han diagnosticado entre 806 y 875 nuevos casos de personas de 50 años o más, lo que demuestra que en ese grupo de edad los contagios se han mantenido estables.

Sin embargo, desde el punto de vista de Víctor López, integrante del Frente Nacional de Personas Afectadas por el VIH/sida (FrenpaVIH), que encabeza el grupo Comunidad Unida por la Salud, “no entienden que todo mundo, pese a la edad que tenga y si está en condiciones, tiene derecho a una sexualidad plena, informada, con protección, y a todos los cuidados inherentes a su edad”.

Campañas necesarias

De acuerdo con Onusida, los contagios de VIH/sida en personas de 50 años y más son una situación que ya está causando alarma en Estados Unidos y Europa, donde en promedio un tercio de las personas infectadas está en ese rango de edad.

Ante ello, Censida reconoce la necesidad de comenzar a tomar medidas en coordinación con otras autoridades de salud para prevenir el incremento de casos y disminuir los fallecimientos por diagnóstico tardío entre los mayores de 50 años. Patricia Uribe reconoció que las campañas actuales de prevención están enfocadas a otros sectores.

“Hacemos materiales específicos para adolescentes, para ciertos grupos de edad y para mujeres, pero se nos ha olvidado, hemos invisibilizado a la población del adulto mayor y es algo que podemos empezar a trabajar antes de que crezca”, subrayó.

Uribe resaltó la necesidad de indagar sobre la vida sexual de la población mayor cuando acuda a revisiones médicas e, incluso, hacer folletos dirigidos a ese sector de la población.