“Descubrimos con la violencia que el paraíso no existe”

El escritor colombiano, ganador del Premio Alfaguara, evoca el momento en que narco y guerrilla hicieron metástasis en Medellín.
“Quiero mucho a mi ciudad y, al mismo tiempo, me duele”.
“Quiero mucho a mi ciudad y, al mismo tiempo, me duele”. (Guillermo Granados/Notimex)

México

La trama de la novela con que el escritor colombiano Jorge Franco obtuvo el Premio Alfaguara, El mundo de afuera, viene de sus recuerdos de infancia: en su vecindario se levantó una especie de castillo, cuyo dueño fue secuestrado en los setenta, época en la que su ciudad natal comenzó un proceso de transformación con el auge del narcotráfico y la violencia.

Es una manera de reencontrarse con una época que tenía olvidada, si bien se dio a la tarea de recuperar la atmósfera del tiempo en que comenzó a gestarse el miedo en los colombianos.

“Ese secuestro fue el detonante de una sensación particular: sentir en la infancia un miedo muy generalizado, muy amplio, porque descubrimos que el paraíso no existía y que esa burbuja en la que creíamos estar era vulnerable a la violencia, al terror. Fue el anuncio de algo que ni siquiera intuíamos y se volvió en algo mucho más macabro”, dice el autor a MILENIO.

La historia la carga desde su infancia, no tal cual, pero sí en sus momentos importantes, sobre todo el lugar, los personajes, el secuestro, pero como detonante más íntimo está su paternidad, porque desde hace ocho años es padre y está inmerso en el mundo infantil, leyendo historias de príncipes y castillos, de fábulas y animales mitológicos.

“Es una historia que tiene que ver con unas décadas que pertenecen a mi infancia, pero también corresponden con tiempos importantes para la humanidad: en los años sesenta y setenta predominaron los sueños, la utopía: una época marcada por la ingenuidad de creer que podríamos construir un mundo muy armonioso.

“Lamentablemente parte de esos sueños se frustraron, vinieron unos años mucho más materializados alrededor de unas drogas que tendían más a alimentar el ego del individuo de una manera muy ilusoria y echó abajo parte de esa utopía”.

Franco es autor de novelas como Rosario Tijeras o Paraíso Travel, en las que están presentes Medellín y la violencia generada por el narcotráfico y la guerrilla.

“Creo fervientemente que en esa época es cuando construimos lo que somos, cuando se afianzan todos los lazos afectivos, se construyen los vínculos no solo en lo familiar, sino en lo social, y siento que en cada libro hay un proceso de búsqueda del autor hacia sí mismo, intenta repasar algo relacionado con su infancia, porque ahí están las bases de lo que somos o de lo que no fuimos, porque también miramos que nuestros miedos y ambigüedades están cimentadas en la infancia.”

El mundo de afuera es la víspera de lo que narra en sus primeras novelas, porque hay una premonición de lo que se viene un poco después, aunque los bandidos de la novela “son unos aprendices comparados con los que están en Rosario Tijeras, profesionales del crimen y la violencia”.

Medellín es el hogar de sus sentimientos y el semillero de sus historias, la geografía literaria que puede recorrer con más seguridad y confianza.

“A veces me siento en una especie de caracol, porque adonde quiera que voy siempre llevo a ese Medellín a cuestas. Una ciudad que quiero mucho y, al mismo tiempo, me duele, a la que le reconozco cambios muy positivos, pero también hay que ser autocríticos y entender que todavía hay tareas pendientes por hacer”, asegura Franco.