Descubren cenote bajo pirámide de Kukulkán

La que sigue es saber si los mayas sabían que construían sobre un cuerpo de agua, señaló el investigador René Chávez, pero eso será tarea de la arqueología, no de la geofísica.

México

La pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá, Yucatán, catalogada como una de las siete maravillas del mundo moderno, fue construida sobre un cenote, según reveló un estudio realizado por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

René Chávez Segura, especialista del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó que, después de realizar a la pirámide una tomografía eléctrica tridimensional, descubrieron que debajo de la estructura existe un cuerpo de agua que de norte a sur mide alrededor de 25 metros, y en su parte más alargada 30 o 35 metros, con una profundidad de poco más de 20 metros.

“Estimamos que es una estructura pequeña, y tampoco creemos que (el cenote) esté totalmente lleno de agua. El hallazgo es importante porque los arqueólogos lo intuían, pero no existía la seguridad.

“Pero ahora la pregunta que queda en el aire es: ¿sabían los mayas que había un cenote, y cómo se les ocurrió construir semejante cosa? Eso no lo puede resolver la geofísica, más bien creo que será la arqueología”, indicó el especialista.

La investigación, que fue realizada a finales del año pasado, se hizo mediante 96 electrodos SySCAL que fueron colocados alrededor de la pirámide, para lo cual se hizo un pequeño camino en el pasto que rodea la edificación  para colocar placas metálicas y conectarlas a la corriente
eléctrica, a manera de circuito. De esta manera, abundó Chávez Segura, se obtuvieron 8 mil 650 puntos de observación, que es una cobertura que permite tener una buena resolución lateral, mientras que de la parte superior no se obtiene tanto detalle.

Así, dijo, se halló una zona de alta humedad, aunque ésta no toca la estructura piramidal debido a que existe una capa de roca caliza de unos cuatro o cinco metros de grosor.

El científico explicó que el método, basado en el fenómeno de la resistividad, consiste en enviar al subsuelo corriente y examinar si ésta encuentra obstáculos que disminuyan o aumenten el potencial eléctrico.

De esta manera, mediante la tomografía de resistividad eléctrica tridimensional, técnica única en América Latina y desarrollada por la UNAM, se pueden explorar con precisión sitios prehispánicos y cavernas.

El turno de la arqueología

En conferencia de prensa, el geofísico también detalló que luego de explorar el funcionamiento de este método a través de electrodos en la pirámide de El Osario o Tumba del Sumo Sacerdote, en la misma zona arqueológica, con dimensiones de 9 metros de altura y 45 metros por lado, también se encontró una cavidad parecida.

“La geofísica dio una respuesta, la cual ha generado más preguntas, que avasallan a esa materia y que ahora debe responder la arqueología”, insistió. Por su parte, Denisse Argote, investigadora del INAH y quien participó en el proyecto, recordó que en diversas construcciones prehispánicas del país se han encontrado cavidades que, se presume, eran importantes para la cosmovisión de los pueblos indígenas.

Explicó que la pirámide podría levantarse de manera equidistante entre cuatro cenotes ubicados en los cuatro puntos cardinales.

Asimismo, el investigador Chávez Segura adelantó que en octubre próximo iniciarán la segunda etapa del estudio, que consiste en iluminar el interior de la pirámide para conocer las diferentes etapas constructivas y precisar qué ocurre con su estructura o si existe algún pasaje que conduzca hacia los cenotes.

El investigador añadió que cuentan con un presupuesto de 180 mil pesos para continuar con los trabajos; no obstante, se requieren por lo menos cien mil pesos más para mejorar los equipos. En la conferencia de prensa también se informó que la investigación, financiada por la Dirección General de Asuntos de Personal Académico de la UNAM, será presentada en un congreso internacional de geofísica que se realizará en septiembre próximo, en Turín, Italia.  

Técnica exitosa

La tomografía eléctrica tridimensional ya se ha usado anteriormente con resultados satisfactorios. En 2009 se aplicó en la Catedral de Morelia para hallar cavidades relacionadas con posibles túneles coloniales en el subsuelo.

En 2012 también se aplicó en la pirámide de la zona arqueológica de Pahñú, en Hidalgo, para identificar zonas de riesgo o inestabilidad en el subsuelo.