Desarrollo energético traería riesgo a zonas arqueológicas

Especialistas de la entidad indicaron que les preocupa que se puedan dañar las piezas que se encuentran cerca de la superficie, pues muchas están en espacios de descargas de detonación.
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Áreas históricas en peligro. Foto: Lorenzo Encinas (Milenio)

Monterrey

Más de un centenar de sitios con evidencia arqueológica estarían en riesgo de desaparecer o ser alterados ante el arribo de infraestructura destinada al desarrollo energético y de vivienda en los municipios de la zona norte y oriente de Nuevo León.

La delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado tiene registrados más de mil 600 sitios arqueológicos, la mayoría ubicados en la zona rural de la entidad.

Incluso con la instalación de nuevos fraccionamientos habitacionales y la puesta en marcha de gasoductos se han encontrado más de 200 nuevos vestigios arqueológicos, principalmente en el área donde colindan municipios como General Bravo y China, por citar algunos.

En opinión de la delegada del instituto, Elsa Rodríguez García, en los próximos años se deberá contar con un “mayor número de arqueólogos” en la entidad para poder vigilar adecuadamente la protección a estos sitios.

La petición de apoyo a arqueólogos para que verifiquen posibles hallazgos o “rescaten” vestigios se ha aumentado considerablemente a partir del 2013, agregó el investigador Moisés Valadez Moreno.

TIERRA DE VESTIGIOS

Un primer intento de tener registro de las zonas arqueológicas del estado se hizo entre 1986 y 87, el cual se registró en el Atlas Arqueológico Nacional, aunque se hizo de manera muy superficial, enfocándose principalmente en sitios de arte rupestre.

Sin embargo en 2011, se elaboró otro mapa con mayor detalle, donde se contabilizaron cerca de mil 400 sitios arqueológicos, distribuidos principalmente entre Mina, García, Doctor González, Cadereyta, Los Ramones, Aramberri y Zaragoza.

Custodio de la zona arqueológica de Boca de Potrerillos, Moisés Valadez Moreno comentó que la zona oriente y centro de Coahuila junto a la región poniente y norte de Nuevo León es considerada como la mayor zona de petrograbados en México.

“Me atrevo a asegurar que es una de las áreas más ricas de grabados no sólo de México, sino de América”, propone el investigador del centro INAH Nuevo León y miembro del Consejo de Arqueología nacional.

Boca de Potrerillos, única zona arqueológica declarada en Nuevo León, es un ejemplo de ésta riqueza pues registra más de 15 mil imágenes talladas en piedra con una antigüedad de entre 6 y 8 mil años.

El investigador destacó que en Nuevo León hay tres clases de sitios arqueológicos: los de campamento abierto (de campamento, cocina, fabricación de materiales), los de pintura rupestre y los de talla en piedra o petrograbados.

Sin embargo en los últimos dos años se han descubierto “más de 200 sitios” particularmente en Bravo.

AUMENTO DE TRABAJO

Tan sólo con la construcción del gasoducto Los Ramones, inaugurado por el presidente Enrique Peña Nieto hace unas semanas, se descubrió una serie de vestigios, un proyecto de salvaguarda emprendido por la arqueóloga Araceli Rivera Estrada.

Esta tendencia es un indicativo de la carga de trabajo que se viene para los próximos años, asegura la delegada del INAH en Nuevo León.

“Vamos a necesitar de arqueólogos calificados que estén al pendiente de los trabajos. Los sitios, particularmente en Nuevo León, poseen información muy valiosa pues hablamos de vestigios muy antiguos y además son muy vulnerables porque están expuestas y la gente no las ve”, apuntó.

Moisés Valadez apuntó que las peticiones de vigilancia o salvaguarda del patrimonio arqueológico se han incrementado “considerablemente” a partir del 2013, con la aprobación de la reforma energética.

HALLAZGO EN EXPLORACIÓN

La zona norte y oriente ha sido detallada por Gobierno del Estado como la predilecta para la extracción de gas shale, pues forma parte de la Cuenca de Burgos.

Aunque el procedimiento se hace a una profundidad de más de un kilómetro del subsuelo, el patrimonio arqueológico (a nivel de suelo) y el paleontológico (subterráneo) serían afectados.

“A nosotros nos preocupan los primeros 10 metros a la superficie pero los vestigios paleontológicos están a mayor profundidad, justo donde se hacen las descargas de detonación. Si hay especies que son únicas, como lo fue el ‘Monstruo de Aramberri’ se tendrá que verificar que no sean afectadas”, apuntó el arqueólogo.

Este patrimonio se encuentra protegido dentro del Reglamento de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos. Por su parte, en Nuevo León se cuenta con la Ley de Patrimonio Cultural, aunque sólo menciona a lo arqueológico y fósil de manera superficial.

HISTORIA “MONUMENTAL”

La región norte y oriente de Nuevo León cuenta con las zonas arqueológicas que bien pueden describirse como “monumentales”, expuso el arqueólogo Moisés Valadez Moreno.

El principal sería Boca de Potrerillos, ubicada en Mina, pues cuenta con más de 15 mil petrograbados, distribuidos en más de 600 hectáreas.

Quizás uno de los más espectaculares y que se conoce es El frontón de Piedras Pintas (Parás), un enorme monolito tallado, el cual reportó la Junta Arqueófila en 1908.

La “Cueva Ahumada”, ubicada en el ejido Los Fierro (García) destacó en 1960 por la cantidad de pinturas rupestres y por su alto grado de conservación. Tras construirse una carretera en la zona, una parte de estas pinturas fueron devastadas.

En el mismo García está la zona de Icamole, donde se conjuntan “muchos sitios de menor tamaño” tanto con pintura como piedra tallada.

La zona de Chiquihuitillos, Mina, puede ser considerada como la región con mayor pintura en todo Nuevo León.

“Son sitios de de difícil acceso y eso las ha ayudado a protegerse, no fue el caso de Cueva Ahumada que se ha dañado”, expuso Moisés Valadez.

Municipios como Lampazos, Bravo, Doctor González, Los Ramones, Pesquería y Cadereyta cuentan con un importante número de sitios arqueológicos. En Vallecillo se destaca la veta de fósiles marinos con ejemplares de 90 millones de años de antigüedad, ubicados en zonas de extracción de cantera. (Gustavo Mendoza Lemus/Monterrey)



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