Devuelvo a México parte de lo que me dio: Bilbatúa

El cineasta, que registró con su cámara importantes sucesos del país en los últimos 60 años, donó su acervo a la Secretaría de Educación Pública.
“El paisaje único y diverso de esta tierra me descubrió la magia de mirar lo invisible”.
“El paisaje único y diverso de esta tierra me descubrió la magia de mirar lo invisible”. (Jesús Quintanar)

México

Yo creo que todos debemos querer a este país, amarlo verdaderamente. Adopté a este país y me siento muy orgulloso de eso. Viví la España de un modo que no me generó mucha simpatía por la crisis que había en aquella época: en la escuela me hacían bullying por ser 'el hijo del rojo'. Pero tuve la fortuna de llegar a este país que me lo ha dado todo, y entonces ahora le devuelvo una parte de todo lo que me dio".

Es Demetrio Bilbatúa, quien, como lo definiera Eulalio Ferrer, "es un creador, un artista de la lente. Su mirada tiene el don de captar los instantes únicos, aquellos territorios desconocidos que los demás no podemos ver".

Descendientes de un linaje de tres generaciones dedicadas a la fotografía, don Demetrio, junto con Ángel, su hermano mayor, se convirtieron en camarógrafos en los años cincuenta. Los Bilbatúa recorrieron México y el mundo con sus cámaras en mano. Se iniciaron en el cine de 35 mm cubriendo las actividades del presidente Adolfo López Mateos.

De entonces a la fecha han transcurrido 60 años, tiempo en el que Bilbatúa grabó imágenes de sucesos que, como escribiera Alfredo Joskowicz en el libro Demetrio Bilbatúa. Testigo de México, son "de un país que ahí está y que, mediante su ejercicio cinematográfico, es posible redescubrir. Sus trabajos han funcionado como una especie de memoria colectiva, que con el tiempo se han vuelto testimonios importantes del país y una conexión con el pasado".

¿Quién no recuerda los noticiarios patrocinados por una cervecera mexicana, transmitidos antes de la película de moda? El trabajo de Bilbatúa detrás de la cámara marcó a varias generaciones que enriquecieron sus referentes nacionales a través de él.

Esas imágenes fueron donadas la semana pasada a la Secretaría de Educación Pública. El acervo, que está en el Centro Cultural Cinematográfico Hermanos Bilbatúa, reúne imágenes de más de 60 años, más de mil documentales en 35 milímetros editados y transferidos a video, disponibles para su estudio y consulta.

Sobre ese trabajo, Bilbatúa dijo: "El paisaje único y diverso de esta tierra me descubrió la magia de mirar lo invisible; me he ocupado en organizar y dejar un legado para las futuras generaciones".

El cinerreportero había manifestado su intención de depositar su acervo en alguna institución para beneficio de los mexicanos. El 14 de abril el cineasta recibió en Los Pinos el Premio Nacional de Comunicación por más de 50 años de trabajo. Allí pudo hablar con Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública: "Me mandó a la Cineteca Nacional con un pintoresco personaje, el señor Alejandro Pelayo, quien a su vez me envió con la directora de Acervos. Llevo más de un año queriendo donar esto".

Finalmente, el pasado 29 de abril se concretó el convenio de donación. Entonces el secretario habló de la necesidad de digitalizar el material, aunque por el momento continuará en las oficinas del cinerreportero.

Entre las latas donadas hay imágenes del sismo del 19 de septiembre de 1985, las visitas de John F. Kennedy y Charles de Gaulle a México, la inauguración de obras públicas, tradiciones y otros hechos.

"Entrégame todo el material del 68"

Demetrio Bilbatúa Rodríguez nació en Vigo, España, en 1935. Se nacionalizó mexicano en 1970. Su padre y su dos tíos fueron fusilados por los sublevados, pero su tía, Margarita, pudo huir y exiliarse en Francia y posteriormente en México.

En 1954 se inició con su hermano Ángel en el cine mexicano. Más adelante se asoció con Agustín Barrios Gómez para fundar Producciones Barrios Gómez Bilbatúa. En los años sesenta comenzó a trabajar para Telesistema Mexicano.

Director de fotografía, documentalista, director y productor, Bilbatúa participó en diversos proyectos audiovisuales, muchas veces al servicio del gobierno mexicano, lo cual no le causó ni le causa conflicto alguno: "Yo hacía documentales a quien me pagaba y lo hacía conforme el ritmo que se necesitaba". Su trabajo le ha hecho merecedor de 158 premios nacionales e internacionales.

Cuenta que un día llegó a su oficina Fausto Zapata "y en nombre del presidente Luis Echeverría me pidió todos los materiales de 1968. Le dije: 'Bueno, nomás déjame...'. No puedes sacar ni un positivo, esos materiales se van a la Secretaría de Educación tal cual. El 2 de octubre yo estaba en Guadalajara en una gira presidencial, pero aquí se quedó mi hermano y no sé qué materiales tenía", dice el cinerreportero.