Decomisan 20 toneladas de libros pirata en lo que va de 2013

De acuerdo con su actual directora, Valeria Sánchez, se trata de una cantidad que solo proviene de operativos realizados en el Distrito Federal y el Estado de México.
Ilustración: Juan Carlos Fleicer
Ilustración: Juan Carlos Fleicer

México

Con la llegada de las nuevas tecnologías y los formatos electrónicos de lectura, el problema de la piratería en México no disminuye y en lo que va del presente año se han decomisado hasta 20 toneladas de libros apócrifos, según cifras del Centro Mexicano para la Protección de los Derechos de Autor (Cempro).

De acuerdo con su actual directora, Valeria Sánchez, se trata de una cantidad que sólo proviene de operativos realizados en el Distrito Federal y el Estado de México, lo cual refleja la gravedad de un problema que, sin embargo, ya se persigue de oficio desde la Procuraduría General de la República (PGR), lo que había sido una de las principales demandas de los miembros agrupados en torno al Cempro.

“Se mantienen las acciones legales, en colaboración con la PGR, a través de la Unidad Especializada; ya hemos asegurado poco más de 20 toneladas de libros apócrifos sólo en lo que va de 2013, y si bien el problema existe en todo el país, hasta la fecha las acciones las hemos realizado sólo en el DF y el Estado de México.”

Sin contar con una cifra exacta acerca del problema, en parte porque ha crecido de tal manera que ya resulta casi imposible de manejar, la editora asegura que dentro del organismo se reconoce que de toda la producción editorial mexicana, tanto de libros de interés general como de texto, alrededor de tres de cada 10 son piratas.

“Ni siquiera hemos podido elaborar una cifra real porque el daño es muy grande, aunque todo se refleja en la baja de ventas, en la menor contratación de gente que colabore en la edición de libros, en el cierre de librerías. La industria no tiene una cifra real”, a decir de Valeria Sánchez.

A ese problema se suma el de las descargas ilegales por internet de e-Books, que en el año 2009 fue de 25 millones; en el 2010 de 88 millones, y en el 2011 de 86 millones, a partir de datos obtenidos de los estudios Ipsos Mediact, preparados para la Coalición para el Acceso Legal a la Cultura.

[b]Un problema de cultura[/b]

“Hemos hecho análisis de los costos entre los libros originales y los piratas, y la diferencia son 10 pesos, más-menos 2 por ciento de diferencia, por lo que creemos que es una costumbre el tema de la adquisición ilegal; también es un tema de falta de cultura para adquirir un libro, porque consideramos que siempre puede ser sustituible por unos zapatos, una bolsa o los tenis de marca. Es un asunto de cultura y de educación”, menciona Valeria Sánchez, directora de Cempro.

En el pasado, el organismo manejaba los principales títulos que eran pirateados, pero con la velocidad con la que cambia el mercado ya es muy complicado, si bien entre lo que sobresale se encuentra la saga de las [i]Sombras de Grey, Inferno[/i], de Dan Brown; todos los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y los de Gabriel García Márquez.

“Hay editoriales de libros de texto muy afectadas, desde cuadernos de trabajos ortográficos, pero con la inclusión de las nuevas tecnologías no sólo hablamos de la piratería física, sino de todo lo que está puesto a disposición en las redes para descarga gratuita.”

La afectación podría ser mucho mayor, porque no se cuenta con una medición de si esas descargas fueron usadas una vez o se hizo una cadena, el compartir persona a persona la información y entre cuántas personas se llega a distribuir, “el problema es que ya no hay jurisdicción o territorialidad para controlar las descargas ilegales”, reconoce la editora.

Dentro de las labores de Cempro ya no se trata sólo de asegurar libros apócrifos, sino de lograr una verdadera reconversión del mercado, porque no se trata sólo de ver la acción punitiva, sino cómo reconvertir ese mercado ilegal en uno que genere un beneficio colectivo, más empleos o pago de impuestos, aun cuando se sabe que es un asunto demasiado complejo.

[b]REPROGRAFÍA ILEGAL[/b]

Entre las labores del Cempro, convertida en una de las sociedades colectivas más fuertes de América Latina en sus 15 años de historia, se encuentra el consolidarse como el puente idóneo de comunicación entre titulares de derechos, editoriales y los usuarios, en temas como la piratería, pero también en la reprografía ilegal.

“No hemos despertado la conciencia que nosotros quisiéramos, pero hoy te puedo decir que hemos despertado conciencia en el sector universitario en asuntos como la reprografía: tenemos reguladas cerca de 100 instituciones educativas, entre ellas el Politécnico Nacional, el Tec de Monterrey, la Universidad del Valle de México e, incluso, algunas que están en algunos de los estados del país, donde los índices de piratería son muy altos, como Sonora, Michoacán y Jalisco”, explica Valeria Sánchez.

Desafortunadamente, la UNAM es de las instituciones que no está regulada y no tiene ninguna autorización del Cempro para la reprografía, sin especificar las razones, aun cuando tienen acercamientos constantes para generar entre su alumnado “una conciencia de respeto y acceso legal, lo que va en concordancia con el sistema educativo”.

De las últimas cifras que maneja Cempro es que cuando menos dos de cada 10 libros son reproducidos en forma total en todo el país, con lo que la industria pierde muchos millones.