Danzas frescas

La temporada de la Compañía de baile de UANL se presentó en el Teatro Nazas con coreografías llenas de luz, humanismo, aparente sencillez y un cierto toque de nostalgia.
Los bailarines cada vez están más posicionados en el gusto del público.
Los bailarines cada vez están más posicionados en el gusto del público. (Aldo Chairez )

Torreón

La Compañía titular Danza Contemporánea, de la UANL, que dirige Jaime Blanc, encantó al público del Teatro Nazas con coreografías llenas de luz, humanismo, aparente sencillez y un cierto toque de nostalgia en la segunda noche de la tradicional Temporada de Danza Contemporánea del Teatro.

Auspiciada por la SEP, el Conaculta y el INBA, este Festival es parte de la Red Norte de Festivales de Danza, comenzó el sábado 19 con la presentación, en la Plaza Cuatro Caminos, de Colectivo red norte 2013, con integrantes de las compañías participantes.

Continuó la noche del lunes, luego de la inauguración de la exposición fotográfica “Del Sistema de Transporte del Tren Eléctrico de Guadalajara”, de la Coordinación Nacional de Danza, en el vestíbulo del teatro.

Tocó el turno a cuatro jovencitas de la Autónoma de Nuevo León, con el espectáculo “Uno, Dos, Tres, Cuatro”, que coquetearon con el teatro del cuerpo y de desplazaron por todo el escenario con coreografías, muy simpáticas, frescas, llenas de un candor poco usual y con un vigor y fortaleza física que ,muestra el trabajo y ensayos llenos de vitalidad y elegancia al mismo tiempo.

Alicia Carolina Leal Garza, Delia Paulina de León Cantú, Leslie Gabriela González Gómez y Luz Karina Solís Siller trabajan con los profesores SunnySavoy, de quien se vieron trabajos hace unos meses en el atrio de la Plaza Cuatro Caminos, Jesús Tussi y el citado Jaime Blanc. Se ha dicho de ellos que “sus espectáculos ofrecen un minucioso y elaborado juego de trabajo corporal, coreográfico, emotivo y preciosista para seducir al espectador exigente del arte escénico…”.

Palabras acertadas luego de ver en escena a estas jóvenes bailarinas que juegan, se divierten, sufren y vuelven a escena una y otra vez, dispuestas a establecer un diálogo afortunado con el espectador.

Estas coreografías refrescan el ambiente de la red norte de danza contemporánea, emocionan al espectador con sonidos extraños e impactantes que se coordinan acertadamente con los movimientos escénicos y se encuentran felizmente en la fiesta de la música latina para terminar en un afortunado ensamble de teatro del cuerpo.