Daniela Liebman llenó el Teatro Degollado

El director huésped Martin Panteleev y la OFJ se perdieron en algunos momentos
La Orquesta Filarmónica de Jalisco bajo la batuta huésped de Martin Panteleev recreó el concierto para piano y orquesta en fa menor de Fréderic Chopin
La Orquesta Filarmónica de Jalisco bajo la batuta huésped de Martin Panteleev recreó el concierto para piano y orquesta en fa menor de Fréderic Chopin (Especial)

Guadalajara

El viernes por la noche la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), bajo la batuta huésped de Martin Panteleev recreó el concierto para piano y orquesta en fa menor de Fréderic Chopin y la Sinfonía 3 Opus 29, Polaca de Piotr I. Tchaikovsky. La joven pianista Daniela Liebman fue la solista de la noche que cerró la velada repartiendo autógrafos en el lobby de un Teatro Degollado que lució lleno.  

Liebman, la pequeña pianista becada por el Conaculta quien realiza sus estudios en Texas y ya había presentado el concierto mencionado en Estados Unidos, inició su intervención con una inseguridad notoria, en medio de la majestuosidad solemne de tintes melancólicos que caracteriza el comienzo del concierto de Chopin. En algunos pasajes posteriores su interpretación continuó con ausencia de color en las notas y desapego al tempo. 

Fue hasta el Larghetto que su ejecución adquirió mayor certeza y goce, de manera que la joven mostró más virtuosismo y proyectó un manejo más complejo de los moduladores, además de que logró resolver satisfactoriamente el carácter cadencioso y pasional de dicho movimiento.

Luego de una pausa muy corta, conjunto y solista iniciaron el movimiento final del concierto con acertada calidad interpretativa, sin embargo, pareció que después de varios pasajes que exigen un alto virtuosismo, los intérpretes se desgastaron a tal punto que a medida de que se acercaron a las últimas notas, el sonido producido careció de homogeneidad y limpieza en las cuerdas. De cualquier forma el público correspondió con una amplia ovación y Liebman correspondió con la interpretación de una pieza que no venía en el programa. 

Respecto a la interpretación de la Sinfonía 3 Opus 29 Polaca, que se compone de cinco movimientos, el primero fue recreado satisfactoriamente, ya en el segundo fue visible la nula atención que los músicos le prestaban al director.

Se llegó a la parte medular de la sinfonía, aquí el conjunto hizo más lenta de lo necesario la pieza y le imprimió menos brillantez, lo que ocasionó que la atención del público se dispersara y el bullicio tomara por sorpresa la sala.

Al entrar el Scherzo la orquesta reafirmó la falta de brillantez y definitivamente tornaron aburrido el movimiento. Para entonces algunos asistentes conversaban y otras prefirieron dormirse. 

Por último, en un intento por rescatar la función, el Allegro con un foco majestuoso y vivo, sorprendió a los que dormitaban, aunque persistió la falta de atención del conjunto al director y los pasajes sucios y ruidosos. 
El concierto se repite mañana a las 12:30 horas.