ENTREVISTA | POR XAVIER QUIRARTE

Daniela Liebman Pianista

“La música me parece algo muy poderoso: te puede hacer sentir muchas cosas que no logras solo con las palabras”, dice la pianista tapatía.


Daniela Liebman debutará en Bellas Artes

También se presentará en el Festival Internacional Cervantino en octubre de este año.
También se presentará en el Festival Internacional Cervantino en octubre de este año. (Especial)

México

A los 11 años, Daniela Liebman tiene muy claro el rumbo que ha tomado su vida. Considerada niña prodigio, sabe que para ser mejor pianista el reto está en los años venideros, por lo que se ha comprometido a practicar cada vez más y a ampliar su repertorio.

En entrevista telefónica desde su natal Guadalajara, Daniela asegura que “más y más estoy pensando en el futuro”. Al preguntarle si siente que ha perdido parte de su infancia por dedicarse a la música, responde con sencillez: “tal vez, pero muy poquito. Me considero una niña normal: juego con mis amigas, a veces veo televisión y hago todo lo que hace una niña normal, excepto que en lugar de hacer otras cosas más, practico el piano”.

¿Cómo te acercaste al piano?

No recuerdo muy bien, porque tenía unos cinco años, pero mi papá (Rob Liebman) se dio cuenta que me encantaba, pues siempre que oía a mi abuela yo también quería tocar el piano. Mi papá, violinista, fue quien primero me introdujo a la música clásica. Me compró un piano eléctrico y empecé a practicar y, a los siete años, comencé a estudiar seriamente con el maestro Anatoly Zatin.

Cuéntanos sobre tu presentación en el Carnegie Hall, la célebre sala donde debutaste el año pasado.

Había ido a muchos conciertos al Carnegie Hall, así que conocía el teatro e incluso había probado el piano en el que iba a tocar. También había tocado ahí con orquesta, por eso me sentí más cómoda. Para mí fue un honor tocar en el Carnegie Hall: no me sentí nerviosa, porque me gusta mucho tocar frente al público y lo disfruto. Cuando llegas a tocar una pieza muchas veces, la dominas y casi sientes como si tú la hubieras escrito, entonces es tiempo de disfrutar, de dejarte ir y divertirte.

Has tenido la oportunidad de tocar en dos ocasiones en Berlín con Lang Lang, gran impulsor de los músicos jóvenes. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

La primera ocasión fue en un concurso de Telefónica por internet para niños de Latinoamérica y España, el cual gané. Fui a Berlín con otra niña mexicana, Dana Rodríguez, y todos celebramos los 30 años de Lang Lang. La segunda ocasión fue en un festival organizado por él, donde se hizo una competencia por internet en la que participaron 400 niños de todo el mundo y se elegía a 50, de los cuales Lang Lang escogió a 12. Estaba nerviosa, porque el nivel de los niños que tocaban era muy alto, así que cuando gané me emocioné mucho.

¿Qué tocarás en tu debut en el Palacio de Bellas Artes el 1 de febrero?

Voy a tocar el Concierto para piano no. 8K. 246 en Do Mayor de Mozart con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, dirigida por Anatoly Zatin. Los tres movimientos del concierto son muy diferentes: el primero es muy divertido y muy vivo, el segundo es más romántico, más lento y muy hermoso, y el tercero es muy rápido, muy vivo.

¿Qué otra música te gusta?

Los Beatles, Queen y todo eso, pero mi música favorita es la clásica, definitivamente. Yo creo que tiene que ver que crecí con ella y aprendí a quererla, me encanta. Mis papás nunca me forzaron, siempre me dieron la opción de que parara, pero nunca lo hice. A veces es difícil practicar, es mucho esfuerzo y en ocasiones no quieres, pero lo haces de todas maneras. Pero la verdad es que sí vale la pena, definitivamente.

¿Por qué crees que la música es importante?

La música... a ver… Primeramente, yo no sé qué haría sin la música. Yo creo que la música te puede hace sentir muchas cosas que no logras solo con las palabras, o sea, es otra forma de comunicarse con la gente. La música se me hace algo muy poderoso. A veces hay gente que llega después de mis conciertos y me dice: “Felicidades, me hiciste llorar”, eso me conmueve mucho.

Kirguistán y Cinque Terre: el mundo con otros ojos

-Daniela Liebman tuvo la oportunidad de conocer Kirguistán, pequeño país de Asia Central, donde fue a tocar. “Es un lugar muy diferente, nunca me hubiera imaginado algo así, porque era un país muy pobre —y lo sigue siendo— que estaba bajo el dominio de la Unión Soviética. Tienen un lenguaje, llamado kirguís, pero la mayoría habla ruso. Como que todo en el país es gris, los colores no son muy vivos. Todo es muy soviético: hay muchas estatuas de personas en guerra, lo que lo hace muy deprimente”.

Esto contrasta con la belleza de “las montañas con nieve y el cielo muy azul —agrega con el tono de quien se revela como una persona muy observadora—. Con mi papá fui al mercado y es bien curioso, pero se parece mucho a los de Guadalajara. Eso resultó muy interesante”.

También recuerda con mucho afecto Cinque Terre, un lugar compuesto por tres pequeñas islas en Italia. “Nos quedamos en una de ellas y fue muy divertido porque está infestada de gatos, y como que son entre gatos caseros y salvajes. Como que nadie tiene un gato en especial, sino que todos pertenecen a todos, entonces ponen comida afuera de las casas y a veces los gatos duermen dentro”.