Daniel Zepeda: del pop al jazz y viceversa

El baterista proviene de una familia musical que incluye a su abuela, la cantante María Victoria
Hace un par de años inició su proyecto como líder, Las Moscas Bravas, con el propósito de experimentar su vena de compositor.
Hace un par de años inició su proyecto como líder, Las Moscas Bravas, con el propósito de experimentar su vena de compositor. (Especial)

México

A los 13 años tocaba cha cha cha con su abuela, que es, ni más ni menos, que la cantante María Victoria, una de las glorias de la canción mexicana. Su familia musical incluye también a su abuelo, el locutor y cantante Rubén Zepeda Novelo – esposo de María Victoria, a quien no conoció– y su tío Rubén Zepeda, productor. Lleva, pues, la música en los genes.

En 2009 estudió batería dos años en el Berklee College of Music, donde tuvo como maestros a músicos tan destacados como Terry Lyne Carrington, Jon Hazilla y Ralph Peterson. En México estudió con Jorge López y Tony Bravo, entre otros. Al regresar de Boston, durante muchos años se dedicó de lleno a la producción de discos de música pop y de otros géneros. Sin embargo, al conocer al contrabajista Agustín Bernal se interesó más por el jazz y en la posibilidad que el género le daba de hacer lo que se le antojara y desarrollarse en su instrumento como no lo había hecho antes.

Hace un par de años inició su proyecto como líder, Las Moscas Bravas, con el propósito de experimentar su vena de compositor. “El grupo se volvió como mi laboratorio en el que experimentaba cosas que nadie me ponía a hacer. Armé la banda con el contrabajista Alfonso López Valdés, el pianista Roberto Verástegui y el saxofonista Diego Franco para tocar y grabar un primer disco, Daniel Zepeda y sus Moscas Bravas. Con ellos aprendí muchísimo porque por lo general invito a gente que toca mejor que yo para salir ganando.

Recién presentó su segundo disco, Juan Feto, pero ahora con las Moscas Bravas integrado por Emmanuel Chopis Cisneros al piano, Alonso López Valdés en el contrabajo, Héctor Rodríguez en la guitarra y Jahaziel Arrocha en el saxofón. En algunos interludios participó el guitarrista Federico Sánchez.

Si su primer álbum estaba delineado en un solo color, afirma su autor, el segundo tiene muchos colores. “Soy una persona que se desespera muy rápido y me gusta crear frescura no sólo de un disco a otro, sino incluso de canción a canción. Ahora tuve más tiempo para planear el disco y hubo más tocadas antes de entrar al estudio, por lo que hay una mejor interacción entre la banda, además de que todos somos amigos. Experimenté más con cuestiones que tienen más que ver con mi trasfondo musical, que es el pop y lo que tiene que ver con México. Por ejemplo, hay una versión de ‘Pachuco’, de Maldita Vecindad, canción con la que crecí, y en voz y batería interpreto ‘Amanecí en tus brazos’, de José Alfredo Jiménez.”

A pesar de tratar ser un disco más popero, afirma Daniel Zepeda, “tiene mucho más swing. Siento que tiene una libertad más absoluta, por eso me encanta el jazz. Si un día me decido que quiero hacer ska o banda e improvisar sobre ello, puedo hacerlo y nadie me va decir nada. Y si se burlan, me da lo mismo.” 
Pie de foto: El baterista ha sido productor de pop y otras músicas.