Dan jóvenes "cátedra" de maya en concurso de canto y composición

La directora del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya, Lizbeth Gamboa, recordó que en esta región del país, 58 por ciento de las personas son mayahablantes.

Mérida

Desde las piedras labradas de los edificios mayas que hoy dan vida a iglesias y palacios, el canto de la torcaza de fuego retumbó en el corazón de propios y extraños que se deleitaron con los vocablos del idioma maya.

Mujeres y hombres, niñas y niños, se deleitaron con las voces de jóvenes mayas, quienes se dijeron orgullosos de su origen y cultura, aunque ésta sonara a balada orquestal, hip hop o jarana cumbia.

Entre edificios coloniales y en medio de un parque en el que se cree alguna vez existió la gran ciudad maya de Thó, los ritmos y los temas musicales que conjugaron durante la premiación del primer Concurso de composición y canto en lengua maya "U K`AAy maayapuksi`ik`al", que significa "el canto del corazón maya".

En este espacio, ubicado en el Centro Histórico de Mérida, la directora del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya, (Indemaya), Lizbeth Gamboa Solís, recordó que en esta región del país, 58 por ciento de las personas son mayahablantes y ocho de cada 10 comunidades se autodenominan mayas.

Por ello, señalo, hay la necesidad de promover y revalorizar este idioma, en especial entre los jóvenes.

Este primer concurso peninsular, en el que se recibieron 40 trabajos de jóvenes creadores, es una muestra de que los jóvenes quieren espacios para expresarse de diversas maneras, sin embargo todos ellos coinciden esto ha de ser en el idioma maya.

De esta manera, Israel Castillo Zapata obtuvo el primer lugar de esta justa con una balada orquestal, mientras que Carlos Yah Tisú y Jesús Pérez May también cantaron al amor, pero en hip hop, mientras que José Alfredo Kauil Duz y Olegario Dzul Canché lo hicieron en una cumbia jarana.

Así, estos jóvenes músicos formaron parte de los numerosos creadores de Yucatán y Quintana Roo que hablaron del amor, la política, la naturaleza, y lo que viven a diario en sus propias comunidades, centros de trabajo y educativos.

Para Israel su canto no es para el campo, aunque reconoció la importancia de él, sino que "es para demostrar que a diario debemos comunicarnos en nuestra propia lengua, en instituciones, centros escolares, y en todo ámbito en el que se relacionan".

Así, el canto de la torcaza de fuego inundó los poros de la piedra caliza de la Catedral Metropolitana y del Ateneo Peninsular, mientras jóvenes músicos del cuarteto Kantulo`on y sus flautas transversales también rendían un homenaje al canto de la tierra maya.