Orgullo de sangre indígena en las venas de Rosita Jiménez

Con 14 años de 'travesía' a lo largo de la República Mexicana, esta mujer originaria de la cultura Zapoteca en Oaxaca, lleva el negocio de los artesanos manuales bajo su tutela.
Los pequeños negocios se ubican al interior de Intermall Laguna.
Los pequeños negocios se ubican al interior de Intermall Laguna. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

La manufactura artesanal del chocolate, las nieves exóticas y el mole, se realizan en comunidades ancestrales donde la selva y la playa son el paisaje común.

Allí las manos tejen y pintan historias a conciencia y entre las prendas confeccionadas, la fauna y la flora ofrecen en las mantas, una explosión a la vista que invita a pensar en Oaxaca.

"Me da mucho orgullo hablar mi lengua porque soy una mujer que nació en Oaxaca, en la región de los Valles Centrales, soy zapoteca 100% y esta cultura es muy antigua, de 250 años antes de Cristo".

Entre las iglesias erigidas en el siglo XVI, la tierra de Miguel Cabrera, tierra morena y digna, concentra la historia de su pueblo y la dignidad de su pasado original.

Mitla y Monte Albán se convierten en una ambrosía para la mirada del forastero, que en cada detalle labrado a mano, recupera entre las grecas de los edificios el comienzo de una civilización culta que adoraba a sus dioses, pero volteaba la mirada al cielo, teniendo un observatorio para cazar a las estrellas.

Las manos expertas avanzan en la confección de las prendas y así en un mes terminan una blusa excelsa, un rebozo de seda, un cálido zarape, en tanto que las playas se abren para recibir a los turistas.

Puerto Escondido y Huatulco son espacios aún transparentes donde se puede nadar, recolectar conchitas o ver a las tortugas nacidas luchando para llegar a la mar.

"Los clientes regatean como en todo. Se tiene esa costumbre en México. El turista extranjero regatea poco pero se les explica el trabajo".

"Luego visitan la Casa del Artesano y dicen que tenemos razón. Allí se teje a mano, se pinta a mano, se invierte tiempo en la prenda".

"Nos dicen que por qué no usamos máquinas, pero lo que hacemos es único y aunque podemos hacerlo de nuevo, nunca será lo mismo", indicó Rosita Jiménez, orgullosa mujer que promueve junto a 30 artesanos, su historia y su cultura en Torreón.

De semblante sereno y alegre, esta empresaria oaxaqueña impulsa la difusión de la cultura de su tierra, impregnada de colores, olores exquisitos y sabores inigualables y explicó que ha transitado durante 14 años el país para posicionar sus productos y movilizar las fiestas de la Guelaguetza, en un afán de que sean reconocidos los elementos de un verdadero nacionalismo.

Pero el paso que dio para salir de su comunidad y cruzar de extremo a extremo el país, le permitió descubrir las diversas manifestaciones de belleza a través de los usos, costumbres y tradiciones regionales.

"Realmente fue por una necesidad de los compañeros, de todos nosotros que somos artesanos de Oaxaca, que tenemos tanto producto y nuestras temporadas altas nada más son en julio, que es la Guelaguetza, en semana santa y en diciembre".

"Entonces tenemos muchos meses con temporada baja, no hay venta ni cómo sobrevivir allá. Así se dio la idea de promover nuestra artesanía en diferentes partes de la República Mexicana".

Recordó que el primer paso lo dieron hacia la Riviera Maya, la zona de Campeche, Mérida, Cancún, Cozumel e Isla Mujeres, les permitió pensar en la expansión hacia Estados del norte, donde la primera diferencia significativa la encontraron en las personas, en su fisonomía y su conducta.

"Fue a través de la dirección de cultura del municipio de Torreón que se nos dio la oportunidad de tener espacios en la Alameda Zaragoza y ahí fue una de nuestras primeras exposiciones hace 14 años, en las carpas".

"Luego fue en la Plaza de Armas y más adelante, nos conocieron en Cuatro Caminos, nos invitaron y ahora estamos en Intermall, que sus ejecutivos nos han invitado para estar aquí", comentó.

Rosita Jiménez explicó que al recorrer el país en fondo y forma, es decir, con 14 años de tiempo invertido y con miles kilómetros avanzados, México implica un reto que deben enfrentar.

"El conseguir los espacios para instalarnos es un poco difícil en algunas ciudades, pero tratándose de Torreón la gente es muy accesible... nos gusta mucho estar en aquí porque la gente con la que nos hemos topado es muy cálida, muy abierta y franca".

Con la mirada puesta en su tierra, Rosita aseguró que el pueblo de Oaxaca está sufriendo por los conflictos que se viven y que tienen un pasado que pesa entre los gobiernos y los líderes magisteriales, que repercuten en los verdaderos profesores y sus alumnos.

"Ellos luchan y al mismo tiempo se han dado cuenta de muchas arbitrariedades porque quieren apoyar al pueblo, a los niños que viven lejos de la capital".

"Por ejemplo en las zonas triqui, amuzgos, en la sierra mazateca, en la zona mixe, la mixteca de las diferentes regiones de Oaxaca, hay pueblos escondidos entre las montañas en donde el maestro tiene que caminar más de 6 horas para llegar a su escuela, allí quedarse y el fin de semana regresar a su casa.

"Ahí se ve una realidad, que las escuelas están en pésimas condiciones, no hay internet, pero sí hay pobreza".

"Realmente fue por una necesidad de los compañeros, de todos nosotros que somos artesanos de Oaxaca, que tenemos tanto producto y nuestras temporadas altas nada más son en julio, que es la Guelaguetza, en semana santa y en diciembre".

"Y con eso de que el gobierno quiere cobrar los libros de texto, dañaría mucho a la gente, a los niños y a los papás que no tienen medios o un trabajo seguro porque la mayoría son campesinos", mencionó Rosita.

Esta promotora cultural, con esa conciencia social, trabaja todos los días para poder prender una prenda original que entre sus colores y formas, cuenta la historia de una región.

Y aseguró que es esta historia la que va dentro de lo que promueven, como el alma que lleva el cuerpo o tona, espíritu guardián, animal hecho de viento o trueno.

"Todo esto va dentro de lo que promovemos, tanto las artesanías, como la gastronomía, como las costumbres".

"La Guelaguetza son bailes autóctonos de los diferentes pueblos de Oaxaca, en donde cada región, cada grupo étnico se presenta con sus trajes, su ropa típica, con su lengua, que se hace en la segunda quincena del mes de julio en el auditorio Guelaguetza, en Oaxaca, que realmente es una fiesta muy grande".

Aunque la sociedad marca con hierro invisible las diferencias, Rosita Jiménez lleva el orgullo en la sangre y dice que es una mujer nacida en los Valles Centrales.

La primera lengua que aprendió fue de su madre zapoteca, luego el castellano y finalmente el inglés que le permite ampliar el espectro de su comercio.

"Me da mucho orgullo hablar mi lengua porque soy una mujer que nació en Oaxaca, en la región de los Valles Centrales, soy zapoteca 100% y esta cultura es muy antigua, de 250 años antes de Cristo".

"Tultitlán del Valle es un pueblo demasiado viejo y su nombre lo dice, Teo-Dios Tlan-valle. Es el valle de los dioses, de ahí somos, de ahí nacimos y estamos muy orgullosos de tener una sangre original, directa de los zapotecas".