En los templos, los muertos también reciben sus visitas

Las familias recurrieron a diversas iglesias para visitar a sus difuntos además aprovecharon para dar mantenimiento a las criptas de sus familiares.
Las criptas del Templo Expiatorio, una de las más llamativas.
Las criptas del Templo Expiatorio, una de las más llamativas. (Alicia Sánchez)

León, GTO.

Al igual que los panteones, las iglesias que guardan osarios se saturaron de personas que acudieron a visitar a sus difuntos.

Por las estrechas escaleras que bajan al sótano de la Parroquia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre se respira un aroma de flores.

Abajo, decenas de personas rezan frente a las pequeñas criptas selladas con cemento.

Cada una de las criptas guarda restos de personas.

No hay bancas ni espacios para sentarse, pero los familiares permanecen de pie, incluso algunas horas, rezando y hablando en voz baja con sus muertos.

A diferencia de los panteones, debajo de las iglesias no se permite la música.

No hay un encargado de la parroquia que lo asegure, pero una vendedora de flores que se encuentra en el atrio de la parroquia, asegura que el viernes no se permitió el paso a unos 'troqueros'.

Algunas criptas tienen terminados de madera o de aluminio, incluso de mosaico con epitafio.

Las demás permanecen ahí, con la tarjeta que indica el número de cripta y el nombre del fallecido. Las familias acuden a sacudir el osario de su difunto, lo limpian, le colocan flores y dejan todo muy limpio.

Al entrar al sótano se escucha el murmullo de múltiples oraciones que no tienen principio ni fin.

Por todos los pasillos hay flores y veladoras. Incluso incienso.

Es un aroma mezclado el que se respira en el lugar.

Sin embargo, el efecto del Día de Muertos dura sólo un fin de semana en todo el año.

Después, personal de la misma parroquia debe bajar y retirar las flores marchitas, volver a barrer y tirar el agua de los floreros.