Narrar es como respirar: Ana María Shua

"Contra el tiempo", una apuesta por completar la cartografía literaria de una escritora consolidada como una figura clave en la literatura argentina.
“Siento que me inscribo en una tradición latinoamericana de cuento fantástico y  realista”.
“Siento que me inscribo en una tradición latinoamericana de cuento fantástico y realista”. (Especial)

México

Cuando contaba con apenas 16 años de edad, Ana María Shua publicó sus primeros poemas; incluso, su primer reconocimiento literario se dio con la novela Soy paciente, con la cual obtuvo el Premio de la Editorial Losada. Sin embargo, el cuento ocupa un lugar muy especial dentro de su narrativa, que la convierten en una escritora indispensable en el ámbito hispanoamericano.

"Me siento a gusto en todo lo que es narrativa. Para mí narrar es como respirar, todo se me vuelve narración y tanto me interesa la novela, como el cuento y el microrrelato", confiesa la autora argentina, a propósito de la aparición en México de la antología de relatos Contra el tiempo (Páginas de espuma), cuya edición y selección estuvo a cargo de la también escritora Samanta Schweblin.

Aun cuando reconoce que las grandes editoriales en cierto modo desdeñan al cuento y el género se ha vuelto más difícil de publicar, hay un movimiento muy interesante de pequeñas editoriales que están publicando cuento en toda América Latina y, sobre todo, buscan y crean a los lectores.

"Sigue estando presente en el cuento la idea de que hay un detalle del mundo que lo explica y que lo justifica, y los cuentistas salimos a la caza de ese detalle. Lo que uno quisiera es que cada uno de nuestros cuentos sea algo más que una anécdota: un cuento no solo es una pequeña y muy buena historia, porque hay pequeñas historias excelentes, interesantes y divertidas, pero que son solamente anécdotas.

"Un cuento tiene que decir algo a cerca del ser humano, acerca de su sensibilidad de su inteligencia, de sus problemas, de sus angustias y tiene que decirlo de una manera que nunca se haya dicho antes. Me esfuerzo por lograrlo, no sé si lo consigo, pero esa es mi intención", cuenta Ana María Shua en entrevista con MILENIO.

El peso de la tradición

Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) cuenta con títulos en el género de microrrelato, en cuento, en novela, en poesía, en literatura para niños y jóvenes, y en todos los casos hay pilares que sustentan sus preocupaciones literarias, una de ellas, por ejemplo, el de las relaciones familiares... "hablando de monstruos y de horrores".

"Creo que en la familia se dan todos, porque las relaciones familiares son de las más intensas que puedan establecerse en este mundo y esa ambigüedad, esa ambivalencia de amor-odio que se da en las relaciones familiares a mí me interesa mucho; también me interesa la idea de poder mostrar al mundo como un caos, mostrar ese absurdo, ese disparate que es el mundo, y que la razón humana nos lleva a tratar de organizar."

Autora de títulos como Temporada de fantasmas, Fenómenos de circo, La muerte como efecto secundario o El peso de la tentación, Ana María Shua está convencida de que un buen cuentista debe usar las palabras para organizar y clasificar el caos, "usarlas para mostrar ese caos que está por detrás y que tratamos de ignorar".

"Siento que me inscribo en una tradición latinoamericana de cuento fantástico y realista, de cuento en general y lo que me gustaría es ser continuadora de esa tradición y, al mismo tiempo, desafiarla, llevarla hasta las últimas consecuencias y trabajar a contrapelo."

Se trata de provechar el desarrollo del género, frente a una nueva generación de cuentistas, de gente que tiene menos de 40 años, y está descubriendo nuevas formas de narrar, "con muchos agujeros en la narración, que saltan por encima de una cantidad de cosas que se dan por sabidas, un poco como está haciendo hoy el cine", advierte la escritora.

"Lo que quisiera es que la falta de sentido de la realidad pueda entreverse en la anécdota de la historia que cuento: usar las palabras para mostrar eso mismo que las palabras ocultan."

Contra el tiempo es una apuesta por completar la cartografía literaria de una escritora consolidada como una figura clave en la literatura argentina, cuyos relatos se mueve entre la realidad y el sueño o la pesadilla, entre lo cotidiano y lo fantástico.