Cuadernos de Basquiat revelan todo el genio y complejidad del artista

"Basquiat: The Unknown Notebooks", ofrece un recorrido curioso por esos escritos y bocetos que él nunca pensó publicar.
"Basquiat: The Unknown Notebooks" es el nombre de la exposición.
"Basquiat: The Unknown Notebooks" es el nombre de la exposición. (EFE)

Nueva York

Fue uno de los artistas más influyentes y efímeros de la segunda mitad del siglo XX, pero la compleja mente de Jean-Michel Basquiat tiene una hoja de ruta en los ocho cuadernos manuscritos que se exponen en el museo de Brooklyn.

Basquiat: The Unknown Notebooks es el nombre de esta exposición  relativamente poco visual, que permanecerá abierta hasta el 23 de agosto, y que ofrece un recorrido curioso por esos escritos y bocetos que él nunca pensó publicar.

“Yo misma al principio pensaba, ¿qué haremos con todo esto? No son objetos de una belleza inherente”, explica una de las comisarias de la exposición, Tricia Laughlin Bloom, “pero si le das tiempo, conectas con una persona muy sensible, muy delicada. Un poeta brillante. Una persona que buscaba ser reconocida socialmente, pero también divertirse. Ves cómo era el ritmo de sus días, lo que pensaba.”

Basquiat, nacido en Brooklyn de padres caribeños, ya utilizaba la palabra en algunos de sus grafiti o incluso en sus lienzos, pero sobre el papel jugaba a explorar los límites del lenguaje y el poder expresivo de la caligrafía.

Basquiat (1960-1988) jugaba a las apariencias continuamente, quizá como rechazo a aquellos que pensaban que, al ser el artista negro más cotizado de los años 80, la suya era necesariamente una historia de superación, cuando en realidad venía de una muy buena familia y estudió en las mejores escuelas.

De allí nació su famosa tendencia a escribir con faltas de ortografía sobre sus cuadros, algo que se exacerba en sus cuadernos. Basquiat se ofendía de la imagen que la gente se hizo de él y la devolvía como una burla, al escribir como si no tuviera cultura.

En cambio, era un lector voraz y desprejuiciado, amante tanto de clásicos populares como Mark Twain y Herman Melville, o escritores de culto como William S. Burroughs. De la misma manera que fue amante de Madonna y amigo íntimo de Andy Warhol.

“Todavía nos preguntamos si estas páginas estaban escritas para ser vistas. Algunas están escritas con tanto cuidado, de una manera tan gráfica, que visualmente parecen obras de arte, aunque hayan sido hechas en material tan común. Luego hay otras que creo que pocas personas dirían que es una obra de arte, pero son relevantes”, concluye la comisaria.