Cronista y defensor del patrimonio mexicano

El erudito brilló por obras como "La ciudad de los palacios", así como por su incansable labor para proteger y rescatar la riqueza cultural del país.
Sus profundos conocimientos lo convirtieron, a la edad de 13 años, en asesor para Asuntos de Arte Colonial en la Presidencia de la República.
Sus profundos conocimientos lo convirtieron, a la edad de 13 años, en asesor para Asuntos de Arte Colonial en la Presidencia de la República. (Sara Escobar)

México

El gran cronista de la Ciudad de México, historiador y defensor incansable del patrimonio cultural, Guillermo Tovar y de Teresa (nacido en el Distrito Federal el 23 de agosto de 1956) falleció ayer domingo, a los 57 años de edad, como consecuencia de una sorpresiva hemorragia interna, dejando un enorme y valioso legado bibliográfico y documental.

Los restos del investigador, bibliófilo y autor de la célebre obra La ciudad de los palacios: crónica de un patrimonio perdido (1990), serán velados este lunes en el Panteón Francés.

Así lo dio a conocer su hermano, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a nombre de toda la familia, en su cuenta de Twitter @rtovarydeteresa.

Guillermo Tovar y de Teresa creció rodeado de libros y desde temprana edad accedió a las lecturas de personajes destacados de la vida cultural del país, lo que lo convirtió a la edad de 13 años en consejero para Asuntos de Arte Colonial en la Presidencia de la República, y años más tarde sería invitado a colaborar en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al lado de trascendentes investigadores y estudiosos.

En 1986 fue nombrado cronista de la Ciudad de México, un cargo ocupado hasta entonces por figuras como Miguel León-Portilla, José Luis Martínez y Salvador Novo. Un año después formaría el Consejo de la Crónica de esta gran urbe, del que formarían parte, entre otros personajes, Octavio Paz, Rufino Tamayo, Fernando Benítez y Manuel Felguérez.

El artista plástico Manuel Felguérez, quien tuvo el privilegio además de contar con su amistad, lo recuerda como un erudito.

“Guillermo iba a mucho a Zacatecas y ahí nos veíamos con mucha frecuencia, siempre estar con él era como un espectáculo porque tenía una capacidad de memoria infinita, se sabía la historia de México como nadie, conocía los estilos artísticos a la perfección. Y no sólo eso, contaba con una increíble memoria musical, podía tararear cualquier sinfonía. Por eso, que muera tan joven es muy triste y muy doloroso para mí.”

De su apasionada labor como investigador, resultó el libro La ciudad de los palacios, del cual el historiador Alejandro Rosas dijo que es obra fundamental, que nos presenta cómo, por diversas causas, fue perdiéndose parte de la fisonomía de nuestra metrópoli.

“Era un sabio a la antigua por el dominio que tenía de la historia, del arte, de la cultura y de nuestro pasado virreinal. Aquí no es una frase hecha decir que su muerte es una gran pérdida porque sí lo es, en términos intelectuales, definitivamente deja un hueco muy grande.”

El arquitecto Xavier Guzmán Urbiolaautor del libro Guillermo Tovar y de Teresa: bosquejo bibliográfico, de reciente publicación —y el cual es un profundo  estudio sobre la obra del historiador—, no pudo contener el llanto y se disculpó por no poder hablar: “Me embarga una enorme tristeza”.

Patricia Galeana, directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos  de las Revoluciones de México (Inehrm), lamentó el fallecimiento de Guillermo Tovar y de Teresa, de quien dijo: “Fue un hombre de amplísima cultura, con un buen sentido del humor y una expresividad que contagiaba. Era un erudito con un gran talento, un acucioso investigador que hizo mucho por el patrimonio de este país. Lo debemos recordar como el gran cronista de la Ciudad de México”.

 El caballito, su última batalla

La última batalla que dio el historiador, ensayista y cronista Guillermo Tovar y de Teresa fue la defensa de la escultura ecuestre del rey Carlos IV de España, mejor conocida como El Caballito. Fue en la defensa de este importante monumento que volvió a confirmar su vocación inquebrantable a favor de la protección y recuperación del patrimonio cultural de todos los mexicanos.

Luego de que un equipo de trabajadores contratados por el Fideicomiso del Centro Histórico atentara contra la escultura del siglo XVIII de la autoría de Manuel Tolsá, localizada en la explanada del Museo Nacional de Arte, Tovar y de Teresa dio la voz de alarma  a través de las redes sociales.

La restauradora Lucía Ruanova, quien lo acompañó en esta denuncia, dijo que Tovar y de Teresa estaba muy contento porque su reclamo había tenido un importante eco en la sociedad y los medios de comunicación.

“Estaba muy orgulloso y lo puso en el muro de Facebook, porque en muchas ocasiones había fracasado en su intento por defender el patrimonio y ahora había logrado detener este atentado contra El Caballito”.

Él logró convocar a través de las redes sociales a un grupo de especialistas que, a partir de ahora, se convertirá en vigilante del patrimonio cultural “con la fuerza que Guillermo nos ha dado, y con su espíritu continuaremos; éste será su homenaje póstumo”, dijo Ruanova sin contener el llanto.