Crean técnica basada en el GPS para tratar cáncer

Un quirófano en Madrid adaptó un navegador 3D que permite dar radioterapia de manera más precisa, más segura y menos tóxica.
Se tuvo que remodelar por completo una sala, la cual quedó blindada.
Se tuvo que remodelar por completo una sala, la cual quedó blindada. (Especial)

Madrid

El Hospital Gregorio Marañón de Madrid presentó ayer el primer quirófano oncológico del mundo equipado con un navegador basado en la tecnología GPS, que permite guiar por imagen y en tiempo real la radioterapia intraoperatoria que necesitan muchos pacientes enfermos de cáncer.

Esta técnica, que ya fue reconocida internacionalmente, permitirá que el tratamiento de radioterapia intraoperatoria sea “más seguro, más preciso y menos tóxico”, según el jefe del departamento de Oncología del centro, Felipe Calvo.

El proyecto ya se aplicó en seis pacientes de forma satisfactoria, “aunque para evaluar el éxito de la mejora del tratamiento aún es pronto, necesitamos tiempo para determinar el impacto que tendrá en el paciente”, explicaron los responsables del método.

“Todo comenzó hace 12 años en la cafetería que está enfrente de la unidad de oncología del Hospital Gregorio Marañón. El doctor Calvo me dijo que teníamos que mejorar la aplicación de la radioterapia intraoperatoria, y así hasta el día de hoy”, expresó el doctor Manuel Desco, Jefe de Medicina Experimental del Gregorio Marañón al recordar el inicio de un proyecto pionero a escala mundial, que se ha difundido con éxito en la revista Physics in Medicine and Biology.

Este novedoso sistema permitirá a los cirujanos y oncólogos radioterápicos de este hospital interaccionar en tiempo real con los distintos tejidos del paciente, tanto los afectados por el cáncer como los sanos, y con el aplicador de radioterapia que se usa para tratar la zona afectada, ya que permite saber “cómo se comporta la radiación cuando se emite”.

“Es como un GPS radioterápico y radioquirúrgico, ya que permite decirnos dónde está el haz de radiación con respecto a la anatomía del paciente y su tumor”, indicó Calvo.

Agregó que se podrá conseguir una mayor precisión en la radiación de tejidos con riesgo cancerígeno tras la extirpación del tumor.

La radioterapia intraoperatoria es un tratamiento antitumoral utilizado para, una vez extirpado el cáncer, radiar las zonas afectadas o las partes que no se han podido eliminar para evitar que el tumor se vuelva a reproducir.

La instalación de la nueva tecnología no fue fácil, de hecho, fue necesario remodelar por completo un quirófano, que ahora queda blindado para el procedimiento.

En él se instalaron pantallas de alta definición y calidad diagnóstica para visualizar la imagen en 3D del paciente, tres cámaras de videovigilancia y ocho infrarrojas para la navegación en tiempo real colocadas en torno al área quirúrgica, que funcionan como los satélites en el sistema GPS y permiten captar el movimiento de objetos durante todo el procedimiento.

A modo de símil,  explicaron que éste comparte los mismos principios de captación de movimiento que se usan en el cine y en los videojuegos para trasladar el movimiento de actores a personajes animados.

Previo a la operación, el paciente se somete a una tomografía axial computarizada que permite al médico reconstruir tridimensionalmente su anatomía. Enseguida, el simulador Radiance permite en ese paciente virtual planificar el tratamiento radioterápico, delimitando el tumor a resecar, el lecho tumoral y los órganos a proteger de la radiación, y seleccionando finalmente la posición del aplicador, su diámetro, el ángulo de su bisel y la energía del haz.

Ya en el quirófano, el personal médico puede guiarse dentro del paciente a través de las pantallas de alta definición del quirófano. Asimismo, el oncólogo radioterápico podrá comparar la posición y orientación del aplicador en el momento de la intervención con la planificada previamente y repetir, si fuera necesario, la estimación de la distribución de la dosis para ajustar el tratamiento al escenario quirúrgico real.

El sistema permite predeterminar y ajustar posteriormente in situ la zona, la profundidad y la dosis que recibirá cualquier tejido (piel, hueso, músculo, intestino o vejiga) y comprobar si existe algún riesgo añadido para los tejidos.