Crean sensores adhesivos para monitorear órganos que están en movimiento

El dispositivo detecta toda la información biométrica de forma precisa: científicos.
El implante a escala natural.
El implante a escala natural. (EFE)

Tokio

Científicos japoneses desarrollaron una hoja adhesiva la cual tiene pequeños sensores que puede ser colocada directamente en el tejido vivo, incluyendo partes del cuerpo con movimientos como las articulaciones o el corazón.

Con ello se podrá monitorear a los pacientes y el funcionamiento de los órganos que tengan algún problema.

“Simplemente colocándolo en el cuerpo como una compresa, nuestro nuevo sensor detecta la información biométrica de una forma extremadamente precisa”, informaron los científicos de la Universidad de Tokio en un comunicado.

Este invento abre las puertas a la posibilidad de implantar sensores, los cuales prácticamente no se notan dentro del cuerpo, que permiten a los doctores efectuar un seguimiento más detallado y preciso de sus pacientes, por ejemplo, cuando éstos tienen un órgano con problemas en sus funciones.

La clave

La clave de esta innovación es que los expertos crearon un gel autoadhesivo que impide que los sensores se desprendan, incluso si el tejido sobre el cual está colocado se encuentra en movimiento, explicaron los científicos, un equipo del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de Sistemas de Información, liderado por el académico Takao Someya.

Los dispositivos convencionales, a menudo, utilizan silicona y otros materiales más rígidos, que pueden ser incómodos para quienes los utilizan.

Los sensores son impresos con un intervalo de cuatro milímetros en un plástico muy delgado, lo que permite al fabricante colocar hasta 144 sensores individuales en una hoja un poco más grande que una menta.

“Aunque actualmente estamos en la fase de experimentación con animales, este sensor tipo compresa ha sido pegado de forma exitosa, incluso en tejidos internos”, afirmaron los científicos, quienes lograron probarlo en el corazón de una rata.

El estudio, realizado con el apoyo de la Agencia de Ciencia y Tecnología, fue publicado en Nature Communications.