Coro de mujeres presenta un cancionero indígena

Con la publicación de un disco y una serie de partituras, recuperan y difunden los cantos de diversas regiones y etnias de México.
La investigadora durante una sesión de trabajo en Chiapas.
La investigadora durante una sesión de trabajo en Chiapas. (Cortesía Leticia Armijo)

México

Las voces de mujeres, casi en murmullo, preguntan: “¿Cuál es la más bella de estas flores? ¿Es el toronjil morado o la flor de dalia blanca?”, para luego responder: “Es una de las que posee pues la querida Clarita/ dentro de su jardín tiene una y otra clase de flores”.

Tal es la traducción del inicio de la canción tradicional purépecha “T’arheperama” (“Toronjil morado”), de Juan Victorio Cira (1920-2009), que forma parte de El cancionero de Yolotli, disco coeditado por el Colectivo Mujeres en la Música, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y Editorial ComunArte. La grabación, realizada por Yolotli Coro de los Pueblos Indígenas de México, dirigido por Leticia Armijo, da cuenta de la música que, como advierte el investigador Javier López Sánchez, “corre el riesgo de desaparecer”.

Si bien las grabaciones de campo son importantes para preservar este legado sonoro, para darle vida y asegurar su futuro Armijo creó el proyecto también para interpretar estas hermosas canciones y llevarlas a diversas comunidades indígenas para compartirlas con sus pobladores, amén de presentarlas en todo tipo de foros, incluso en el extranjero. Por tratarse también de un proyecto didáctico, las partituras de las piezas fueron editadas en el libro Desde donde late la tierra…, que incluye no sólo las notaciones, sino también las letras de las canciones en lenguas indígenas y su traducción al español, datos sobre sus orígenes y hasta claves para pronunciar las lenguas.

El proyecto surgió de las entrañas del Colectivo Mujeres en la Música A. C., dirigido por Armijo, compositora, musicóloga y promotora cultural. En entrevista con MILENIO cuenta que en 2007, durante el Encuentro Internacional Mujeres en el Arte, realizado en Oxchuc, Chiapas, integró el Coro de Mujeres de Chiapas con algunas de las pobladoras. Un trabajo similar ha realizado en otras poblaciones, así como en Cuba y España.

Sobre su trabajo de campo, la compositora dice que “ha sido muy interesante, por ejemplo, ver cómo crecen estas mujeres de Chiapas que realmente tienen el cuello enjuto porque pasan todo el día tejiendo. Cuando logras que muestren sus rostros y estiren sus cuerpos es porque algo está ocurriendo gracias a la música”.

Tras mencionar que “el cancionero indígena es un universo de gran riqueza cultural”, la musicóloga refiere que ha decidido trabajar con coros, porque “solo se requiere de voces. Puedes ir a cualquier comunidad y enseñar música a través de la voz sin tener que recurrir a ningún instrumento. Además, el trabajo colectivo del coro te permite apreciar al otro, permite crear una identidad colectiva y un motivo de reunión que no está vinculado a lo económico y, sin embargo, te hace mejor persona”.

La idea de Armijo con este proyecto es que “hacer música para estas mujeres pase de ser un pasatiempo a ser una actividad profesional. Hay algunas mujeres que tienen potencial para seguir una carrera artística”.

También se han agregado canciones en español, como una pieza del siglo XVI, que es cantada en lengua indígena. “Esto les permite cantar una polifonía del siglo XVI en su propia lengua, lo que les brinda gran satisfacción”, dice la directora.

Además de la canción “T’arheperama”, las partituras incluyen “Koshiñ jeñ-arika” (“Duérmete mi niño”), canto tohono o’otham de Sonora; “Ma cochi pitentzin” (“Que duerma el niño”), de tradición náhuatl proveniente de Ameyaltepec, Guerrero; “Xiquiyehua in xóchitl” (“Guarda esta flor”), basada en una pieza náhuatl; “Veronika ’ antsil” (Verónica mujer”), canto de la región de San Juan Chamula, y “El león anda cazando”, basada en una pieza tradicional de los kumiai y kiliwa de Baja California.