Comunidad de Santo Domingo Tepuxtepec rescata su iglesia

El templo católico, construido en el siglo XVII, permaneció dañado más de un siglo por los estragos de un terremoto en el siglo XIX.
Reconstrucción de la fachada.
Reconstrucción de la fachada. (Conaculta)

México

Son 300 metros cuadrados de techo nuevo, más la reconstrucción de dos campanarios y una bóveda: es la herencia que los actuales habitantes de Santo Domingo Tepuxtepec, Oaxaca, dejarán a las futuras generaciones tras el rescate arquitectónico de la iglesia principal de la comunidad, construida en el siglo XVII.

La intervención fue posible gracias al trabajo organizado de los comuneros, más aportaciones económicas del gobierno municipal y del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Muebles de Propiedad Federal (Foremoba), del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Más de un siglo estuvo dañado el templo de Santo Domingo Tepuxtepec debido a un terremoto ocurrido a mediados del siglo XIX, que desplomó su techo, bóveda y torres de campanario, aunque dejó intacto el altar y los muros de este recinto.

El esfuerzo de los pobladores para rescatarlo inició a fines del 2011, cuando se creó una comisión para tal fin, en la cual fue designado Constantino López Martínez como responsable de obtener recursos.

“Recorrimos muchas instancias, porque no sabíamos quién podía ayudarnos a restaurar un templo colonial. El INAH nos orientó con la oficina de Monumentos Históricos, y ellos nos contaron del programa Foremoba, que pone una cantidad siempre y cuando nosotros pongamos una cantidad equivalente. Entonces, para rescatar el templo se sumaron tres cosas: el dinero de Foremoba, el dinero de la autoridad municipal y la comunidad aportó en mano de obra no calificada, que son nuestras jornadas de tequio”, explicó López Martínez.

En 2013 el proyecto recibió 300 mil pesos de apoyo del Foremoba, mientras que una cantidad equivalente fue reunida por el gobierno municipal y por los habitantes de la comunidad, quienes aportaron mano de obra.

La iglesia fue intervenida en tres etapas: primero se restauró la fachada y se reconstruyó el techo de más de 300 metros cuadrados, en el cual se usó una estructura de madera impermeabilizada y luego cubierta con teja de barro. Después se hizo la reconstrucción integral de la cúpula de la iglesia, destruida por el sismo, y por último se reconstruyeron los dos campanarios, en sustitución de uno pequeño que fue construido después de los daños sufridos por el templo en el siglo XIX.

“Lo que el pueblo no podía hacer fue pagado con fondos de Foremoba, como la mano de obra especializada para la estructura de la bóveda”, detalló López Martínez.

“En la vida diaria de nuestra comunidad este templo se considera un lugar sagrado e importantísimo. Es el lugar donde se tiene comunicación con Dios y es el sustento del pueblo cuando hay situaciones de enfermedad, falta de trabajo o inseguridad. Ahí se reúne el pueblo para pedir por la vida, la salud y la felicidad, por eso nos sentimos orgullosos los que trabajamos ahí. Fue muy difícil, pero ahora que se ha rescatado el templo la gente habla con más gusto sobre nuestros antepasados y sobre lo que hicimos ahora que nos aventamos a trabajar y a dar parte de nuestra vida a salvar este edificio tan hermoso”, agregó el dirigente comunitario.

El templo original fue construido a mediados del siglo XVII por los evangelizadores; sobresale aún la calidad de la nave original del siglo XVII. A mediados del siglo XIX el templo fue parcialmente destruido por un temblor que derrumbó los campanarios, los muros, la nave y el presbiterio. La fachada principal y las torres quedaron en mal estado.

La construcción parcial del templo se realizó a mediados del siglo XIX, pero ya no se respetaron las medidas originales; el presbiterio desapareció y se colocó un techo provisional de lámina galvanizada que fue sustituida por una cubierta de vigas de madera y teja. También se realizó la reconstrucción de la cúpula y las torres campanario.