Colectivos Culturales, carta fuerte para el reactivar de las colonias

Con el apoyo o sin él, los grupos culturales han desarrollado distintos proyectos que buscan que la sociedad tocada por la violencia en la zona conurbada vuelva a confiar
Sectores tocados por violencia pueden ser rescatados
Sectores tocados por violencia pueden ser rescatados (Milenio)

Tampico

En las calles distantes de las colonias populares, al norte de la ciudad -donde parece nada sucede-, la cultura es un acto de buenas intenciones en manos de los colectivos (muchos, hacedores independientes), que crean expectativas de vida entre los colonos y cumplen sus objetivos de montar laboratorios escénicos para fomentar el gusto por la actividad cultural.

Es el caso del Colectivo Escénico "Sonrisa de Duende", compuesto de jóvenes creativos que manejan varias disciplinas artísticas, con un enfoque basado en proyectos de intervención urbana y/o espacios alternos para la creación escénica.

Se desplazan a colonias como Miramápolis, Las Flores y El Chipús. Anteponen todo a estos ejercicios teatrales, e incluso, a las posibilidades económicas con que cuentan para desplazarse; pasajes de autobuses o coches de ruta, prefieren utilizarlos para materiales y caminan cuadras y cuadras, para llevar a buen término estos proyectos.

Nadia Ross Piña una de las integrantes y cabeza de creativos, explica un poco lo que hacen, para reafirmar sus proyectos artísticos: "El Colectivo inició con un laboratorio escénico, que después dio como producto un Trueque Callejero Artístico en la Plaza de Armas en 2010; a partir de entonces hemos tenido varios proyectos entre los más recientes, Microevocaciones (micro+evoca+acciones), que se desarrolló dentro del diplomado en Producción y Dirección Escénica "Practica de Vuelo".

Gracias a Práctica de Vuelo, tuvieron la oportunidad de contar con una plantilla de maestros seleccionados por el Conaculta y el INBA; dicho proyecto se desarrolló en su primera emisión en la Colonia Miramápolis, la cual se intervino alrededor de dos meses con performatividad.

Sus experiencias constantes, los hicieron observar el comportamiento de los colonos ante un resignificar sus espacios urbanos, por parte de un grupo de desconocidos. Describen con ello las acciones, como bien recibidas y otras muy controvertidas, que desataron variadas opiniones y acciones de los colonos, con este proyecto buscaron trastocar los procesos de aislamiento que se han desarrollado a partir de las circunstancias actuales de la ciudad, que han modificado nuestro comportamiento social y sus horarios.

Para el inicio de este proceso en dichas colonias, se animaron a mostrar este proyecto y participar por un apoyo al Conaculta e INBA, por lo que tuvieron la oportunidad de contar con una plantilla de maestros seleccionados por estas instituciones; dicho proyecto se desarrolló en su primera emisión en la Colonia Miramapolis la cual se intervino alrededor de 2 meses, con continuas acciones performativas, donde pudieron observar el comportamiento de los colonos ante la resignificación de sus espacios urbanos por parte de desconocidos.

"Bueno, las acciones fueron gratamente recibidas y otras, las más controvertidas desataron variadas opiniones y acciones de los mismos colonos; con este proyecto buscamos romper los procesos de aislamiento que se han desarrollado por la violencia", comentó Ross Piña.

En una segunda emisión tuvieron la oportunidad de intervenir la colonia Las Flores y El Chipús, donde en esta ocasión se hizo un laboratorio con gente de la misma colonia en su mayoría niños, ellos fueron quienes propusieron la temática de las acciones para intervenir su comunidad.

Las acciones dieron lugar a la intervención, denominada ¿Felicidad?, donde justo se cuestionaba ¿Qué es lo que nos hace felices? Trasformando cuatro árboles de la "felicidad". Cosas abruptas y que sin ningún esfuerzo les gustaría que apareciera, así tuvimos; árbol con juguetes, árbol con armas, árbol con dinero (de verdad) y árbol con ropa.

"En este trabajo se observaba el comportamiento de la gente al pasar y observar estas instalaciones; fue curioso ver el árbol del dinero, donde los niños no se atrevían a creer que fuese verdad y no sabían si tomarlo o dejarlo ahí", recuerdan los integrantes del colectivo.

Y agregan: "un niño comentó que esto le parecía un sueño y, pues al cabo de unas horas, en ningún árbol existía nada, sólo quedaron los hilos que denotaban la mano de los niños. Para nosotros fue muy importante observar este fenómeno de autocuestionamiento y acciones tomadas por la colonia misma".

Trabajaron también con una Tortillería Itinerante, donde con tinta vegetal los colonos escribían sobre tortillas, compartiendo partes de sus memorias y después repartiéndolos entre los vecinos para su consumo.