“El espacio vacío es una carga, es simbólico”

Los dibujos de Román Miranda son concentraciones complejas suspendidas en medio de un limbo, sin referencias espaciales o temporales.

LA SOLEDAD DEL DIBUJO

La atracción por el dibujo es nata, siempre me han llamado la atención los materiales, el trabajo del grafito, carbón y los soportes, papel, en tabla o en tela. En ciertos trabajos pictóricos el color llega a ser un distractor, creo que es mucho más contundente el mensaje sin este distractor, tratar de que el mensaje sea más directo. Trabajo el color en mis dibujos, pero es un apoyo, el color nunca ha sido el principal protagonista de mis piezas, sino siempre la figura, la línea. Admiro el trabajo de muchos artistas, pero encuentro más atracción en sus piezas preparatorias, en el proceso más que en la pieza final. Llega un momento en el que hay más que decir en esa pieza inconclusa, cuando todavía no está el color, creo que son mensajes y piezas mucho más contundentes. El color termina por distraer y a veces vuelve floja una pieza.

INICIAR UN DIBUJO

Son decisiones muy viscerales y después llega el análisis, sobre todo hablando de la construcción de series. En un principio me dejo llevar por muchas de mis imágenes, sobre todo cuando es figura humana, es mi familia, gente que está cercana. Los objetos que están a mi alrededor, muchas veces hago naturalezas muertas con cosas del mismo mercado, resaltar esas cosas que están en nuestra cotidianidad, que dejamos pasar, hacer este alto, ponerles atención. Me interesa crear algo a partir de eso que es el día a día y que son cosas que me construyen, con las que estoy viviendo a diario.

EL LIMBO DEL DIBUJO

En el dibujo tiene tanta importancia el fondo como el trazo, ese equilibrio tanto de la figura como del espacio en donde está habitando esa figura. Es dejar una libre interpretación, a mí no me preocupa dictar: "En esta pieza tú lo que tienes que ver es determinada idea o concepto". En ese sentido por cuestión de composición, principalmente en la figura y su relación con el espacio, y por otro lado dejar este aire y este espacio para que el espectador pueda dar diversas interpretaciones. Principalmente la fuerza que ejerce el espacio vacío sobre la figura, sobre todo en la figura humana, llega un momento en que se vuelve peso ese espacio vacío, ese aire, el papel en blanco, todo eso se vuelve una carga, se vuelve simbólico. No es que no quiera dibujar algo ahí, sino que es una cuestión simbólica, ese espacio en blanco es una carga.

El SOL DE ROMÁN MIRANDA

Lo primero que se me vino a la mente fue la muerte del Sol y de los hombres y de ahí no pude salir, traté de cambiar de idea, de buscar otros temas. El caos, todo lo que estamos viviendo, es una figura masculina, no está del todo muerta, está en sus últimos momentos. En el manejo de la figura, a pesar de que estamos hablando de una figura masculina totalmente identificable, hay una representación de algo más, esta composición piramidal es de una montaña, es jugar con simbolismos, que se vuelva una especie de paisaje, de ocaso. Hay una leyenda, creo que mixteca, del flechador del Sol, que estaban buscando expandir su territorio, encontraron tierras nuevas y el único que parecía ser el dueño de esas tierras era el Sol. El mejor de los guerreros comenzó a tirar flechas al Sol, era ya la tarde, el cielo se empezó a teñir de rojo y creyeron que lo habían derrotado, son los últimos momentos del Sol.

SEMBLANZA

Trabaja y vive en la ciudad de Querétaro, donde da clases. Al terminar la preparatoria se fue a vivir a San Miguel de Allende para estudiar grabado y dibujo con modelo, en ese momento pensaba que iba a dedicarse al grabado pero fue el dibujo puro el que construyó su obra y su lenguaje.