Cofradía 19 recrea menús bajo referencias literarias

Se cuenta con la colaboración de artistas y una investigación de recetas de escritores.

México

Sylvia Plath, después de prepararle a sus hijos Frieda y Nick, pan, mantequilla y leche, bajó a la cocina y abrió la llave del gas para meter su cabeza en el horno. Convirtió su fallecimiento en una maestría, tal como ella lo había escrito en su poema Filo: “Morir es un arte, como todo. Yo lo hago excepcionalmente bien”. Los intergrantes de Cofradía 19, inspirados en este pasaje de la vida de la autora, entre otras referencias literarias, crearon un menú itinerante en colaboración con  artistas.

En nueve tiempos con maridaje de mezcal, el chef Francisco Ocaña, la editora Tatiana Lipkes y la curadora Daniela Edburg sentaron a la mesa a FrancoisRabelais y los brioches que en su obra menciona (receta de Gargantúa), a Rodolfo Hinostroza con un pulpo al olivar, al neuyorkino Allen Ginsberg con un borsch, Hemingway con un bocadillo de tocino crocante y salmón, a Manuel Vázquez Montalbán con unos camarones, berenjenas horneadas y jamón en bechamel (el cual se degustó con los ojos cerrados),  John Steinbeck y su risotto de hongos, F.ScottFitzgerald con una caja que el comensal debió desenvolver para comer el pavo con paté que estaba en su interior.

De postres se propusieron el pastel de coco mencionado por Emily Dickinson con un helado de curry con coco, además del pastelito de budín de limón de Plath el cual llegó a la mesa dentro de una campana de cristal humeante y sonidos ambientales alusivos al momento de su muerte. Durante la cena, se imprimió para cada uno de los visitantes el recetario de lo presentado que, como lo explicó para MILENIO Lipkes, se trató de un happening en donde con ayuda de una imprenta móvil se hicieran fotograbados con la leyenda “Sal y Papel, Antología de Recetas”.

“La idea de involucrar a las letras con la gastronomía y con un proceso editorial de forma simultánea fue el resultado de una investigación de recetas de escritores con lo cual el chef y yo trabajamos la carta viendo qué podría realizarse. Trabajar una imagen poética en el plato no fue fácil, sobretodo ser sutil y no tener una obviedad durante la cena, lo más complicado es no explicar”, expuso la poeta.

Las cenas realizadas por Cofradía 19 son itinerantes y su temática va cambiando de acuerdo con los espacios intervenidos y los artistas invitados a colaborar con ellos. “Nos acercamos a Alumnos 47 por su amor a la  literatura y libros de artista”, explicó Edburg. “Decidimos hacer esto porque el comer es un ritual social muy establecido; lo que buscamos es romper con las expectativas del comensal. Comer algo distinto abre posibilidades inimaginables. A través de la comida uno se puede cuestionar el entorno y a uno mismo”, finalizó.