Código Darwin

Una chica con capacidades diferentes que prefiere estar sumergida en sus estudios marinos y en su propio mundo, impenetrable para muchos.
"El dios de Darwin". Sabina Berman. Planeta. México, 2014.
"El dios de Darwin". Sabina Berman. Planeta. México, 2014. (Especial)

México

Es un libro sobre la diversidad en los seres humanos, religiones y animales; también puede decirse que es una historia sobre la intolerancia y la opresión. Sabina Berman (Ciudad de México, 1955) refleja un mosaico de actitudes que exhibe hasta dónde puede llegar el ser humano a imponer su voluntad.

Hay una historia dentro de otra, como una suerte matrioska, muñeca rusa. Aquí reaparece Karen Nieto, protagonista de La mujer que buceó dentro del corazón del mundo. Ella es autista, bióloga marina, apasionada por el estudio de los atunes; de pronto, recibe un correo electrónico, una llamada de auxilio de Antonio Márquez, un ex colega suyo que desapareció en una ciudad de Medio Oriente. Karen deberá hurgar en el archivo secreto de Darwin y encontrará un texto póstumo que pondrá en tela de juicio la teoría darwiniana y la existencia de Dios.

La autora elige de nueva cuenta a Karen Nieto acaso porque es una mujer que le abruma convivir con las personas y hablar, una chica con capacidades diferentes que prefiere estar sumergida en sus estudios marinos y en su propio mundo, impenetrable para muchos. Como mujer de ciencia va por la vida aplicando el siguiente principio: ver para creer. Es rebelde, inteligente y decisiva.

La novela formula una serie de preguntas sobre Darwin que van teniendo respuesta a lo largo de la historia: ¿se convirtió al cristianismo antes de morir?, ¿por qué su familia manipuló su autobiografía?, ¿hizo descubrimientos en torno a la moral y a la naturaleza que prefirió ocultar por miedo?, ¿cambió de manera de pensar en los últimos años de su vida?

Se cuenta que La Biblia fue motivo de constante discusión entre el matrimonio Darwin. Berman parte de hechos reales y los inserta atinadamente en la ficción. No deja de sorprender que Charles Darwin esté enterrado en la iglesia de la abadía de Westminster, justo detrás del altar principal. Y que la conversión del científico inglés fuera narrada, en su vejez, a su asistente Elizabeth Hope. Después de la muerte del autor de El origen de las especies, Hope habla con la reina Victoria para solicitarle que sea enterrado con cristiana sepultura y en Westminster, el sitio donde descansan los cuerpos de los hombres y mujeres más célebres del Imperio británico, incluidos 17 reyes y reinas.

En las leyes positivas, señala Darwin: “Cuanta más variedad de anomalías, es decir, de formas minoritarias que contenga una especie, más oportunidades hay para su sobrevivencia”.  Un grupo de flamencos vuela en forma de V, muestran que no son muy hábiles para volar. Esa escena hace que Karen reflexione, parafraseando a Darwin, en lo suficientemente imperfectos que somos los seres humanos.