El México desconocido y el don de la ignorancia

Durante la sesión de este lunes del Club del Libro de Tampico se expuso la experiencia de vida del antropólogo noruego que logró, tras su estancia con tribus del norte de México.
Sesión de agosto del Club de la Lectura de Tampico.
Sesión de agosto del Club de la Lectura de Tampico. (José Luis Tapia)

Tampico

Entre los extranjeros que visitaron nuestro país en el siglo XIX, destaca el antropólogo noruego Carl Lumholtz, cuya pasión por los indios lo llevó a escribir el México Desconocido.

"Me han enseñado una nueva filosofía de la vida, pues su ignorancia está más cerca de la verdad que nuestras preocupaciones", concluyó el autor de esta obra, cuya exposición en la sesión del Club del Libro, estuvo a cargo del escritor Roberto Guzmán Quintero.

Es un trabajo de investigación que se llevó veinte años, para lo cual el explorador realizó cinco viajes entre 1890 y 1910. "Por ello la importancia para los lectores de la Antropología y la Etnología de estudiar su trabajo, es un modelo para cualquier investigador invertir tanto tiempo y esfuerzo", comentó el expositor.

Guzmán Quintero mencionó que para llevar a cabo su estudio, Carl Lumholtz recibió patrocinios de magnates de los Estados Unidos y obtuvo el apoyo político del presidente de México Porfirio Díaz, lo que le abrió las puertas para hacer su trabajo sin riesgo alguno.

Sus expediciones iniciaron como un ambicioso proyecto multidisciplinario con la participación de 30 personas, entre los que se incluían geógrafos físicos, arqueólogos, botánicos, un zoólogo y un mineralogista.

"Carl Lumholtz quedó fascinado con los tarahumaras, tepehuanes, nahuas, coras, huicholes, papagnos y tarascos, entre otras etnias a las que les dedicaría años de intenso y fructífero estudio", continuó diciendo el expositor. El equipo fue modificándose conforme al avance de las exploraciones. En Chihuahua se convenció que era mejor viajar solo, para facilitar la convivencia con los indios.

Roberto Guzmán precisó que en sus primeros dos viajes, el noruego recorrió amplias zonas de la Sierra Madre Occidental, desde la frontera de Arizona hasta Jalisco y de Michoacán a la ciudad de México. Sus otros dos viajes lo llevarían de nuevo al occidente del país, Jalisco Nayarit y Durango.

El último, lo hizo entre Arizona y Sonora. Deseaba continuar, pero la situación política de México para 1910 no era estable, se sintió inseguro por los movimientos revolucionarios y desistió de seguir investigando.

Enfatizó que El México desconocido constituye una obra sui géneris, no solo por sus extraordinarias dimensiones de casi mil páginas de la edición original. Lejos de ser un estudio con una temática puntual, sus dos tomos amalgaman la descripción etnográfica con los relatos del viaje al estilo de los exploradores europeos de fines del siglo XIX.

"Es difícil imaginarnos el tipo de vida que llevaba este hombre ya solitario recorriendo la mayor parte de los tramos a pie, acompañado de mulas, penetrar en regiones que podrán ser hostiles, acampar, preparar sus alimentos, proteger sus documentos de las lluvias, perderse en la ruta y enfrentar el posible ataque de fi eras en montes y montañas", expresó.

En la exposición se resaltó que la obra es uno de los pilares de la antropología mexicana y un libro insoslayable para el estudio de los pueblos indios. Fuente historiográfica de las relaciones entre dichos pueblos y el estado mexicano durante el Porfiriato.

"La sensación general que proyecta el autor es de un país que avanza aceleradamente desde el caos de su pasado, hasta el brillante concierto de la civilización", señaló.

Explicó que el investigador evitó escribir situaciones que pudieran molestar a Porfirio Díaz, dado que le brindó todo el apoyo para hacer su trabajo. En esta sesión del Club del Libro la moderadora fue Th alía Olivares.