Cine: Un experimento erótico

El autor tiene la visión de no permitirnos ver cómo son los departamentos de ese edificio, no queda otra cosa más que esperar y las verdades, aunque perogrulladas, agarran sentido en la urdimbre ...
Nos enamoramos de los personajes.
Nos enamoramos de los personajes. (Especial)

México

Miguel, un periodista veterano y respetado, y Ángela, joven y guapa estudiante que lo admira, viven una situación erótica peculiar. Ella lo entrevista sobre el oficio y él responde con la ironía propia de la experiencia; Miguel la invita a casa de un amigo pintor que está de viaje y le hace una propuesta indecorosa: quiere verla desnuda. De momento ella se niega, pero la retórica de Miguel termina por convencerla. Cuando Ángela aparece apenas cubierta por una camisa, semeja la Venus de Botticelli.

Miguel toma un poco de pintura y delinea los senos de Ángela, la joven, en actitud lógica, dirigiéndose al baño, le dice a Miguel que está loco de remate. Ángela se mete en la regadera mientras Miguel la observa y, sin decir agua va, se desnuda, cierra la puerta y se mete a la ducha. No tardan en darse cuenta que se han quedado encerrados.

En una situación tan surrealista pero verosímil, la película muestra un duelo entre el deseo, la inspiración, el talento y las perspectivas profesionales, pero, sobre todo, los valores típicos con que se alimenta la comedia moderna: el absurdo y el ridículo.

Ángela está a punto de encabronarse, pero se da cuenta de que no tiene sentido; solo se da el lujo de escurrir una lágrima. Miguel, atormentado porque sabe que no tendrá sexo con Ángela, se pone histérico porque ya no soporta estar ahí; solo queda gritar por ayuda a los vecinos, pero no hay nadie. El autor tiene la visión de no permitirnos ver cómo son los departamentos de ese edificio, no queda otra cosa más que esperar y las verdades, aunque perogrulladas, agarran sentido en la urdimbre de la trama. Miguel pide a Ángela que grite por ayuda, pues a “un hombre no quiere salvarlo nadie, y a las chicas guapas todo el mundo está empeñado en salvarlas”. En la historia hay un convencimiento paulatino, que es lo que mantiene el suspenso; después del clímax del punto medio, nos enamoramos de los personajes.

Con un presupuesto reducido, el autor logra un experimento erótico que, a pesar de las denostaciones de la crítica ardida, me parece eficaz y sugerente, sin miedos ni estereotipos, porque entre una mujer y un hombre, sin importar la edad, el trato debe ser civilizado, aunque esté latente la relación sexual, que es lo que nos hace seres humanos.

La película, alejada de lo teatral, tiene una composición de imagen erótica; con angulaciones correspondientes y contiguas bien manejadas, con puntos de vista y movimientos de cámara sutiles que nos hacen desear que el experimento se haga realidad.

Madrid 1987 (España, 2011), dirigida por David Trueba, con José Sacristán y María Valverde.