Científicos redefinen criterios para diagnóstico fiable del alzhéimer

Un equipo de expertos que trabaja desde 2005 en el tema descubrió que 36 por ciento de los pacientes en un ensayo clínico no tenía la enfermedad.
El investigador francés Bruno Dubois coordinó el estudio que se publicó en "The Lancet Neurology".
El investigador francés Bruno Dubois coordinó el estudio que se publicó en "The Lancet Neurology". (Especial)

México

El alzhéimer podrá ser diagnosticado de manera más confiable gracias al uso de diversos marcadores biológicos, concluye un estudio realizado por un grupo internacional de neurólogos y publicado en la revista británica The Lancet Neurology.

“A partir de ahora será posible, gracias a esta nueva forma, hacer un diagnóstico más seguro y más temprano”, declaró en un comunicado de prensa el profesor de neurología e investigador francés Bruno Dubois, quien coordinó dicha investigación.

El científico, miembro del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia (Inserm, por su sigla en francés), se reunió en 2005 con neurólogos de varios países para redefinir los criterios de diagnóstico de alzhéimer que estaban establecidos desde 1984.

Tras nueve años de trabajo, los investigadores lograron definir y validar nuevos criterios para diagnosticar esta enfermedad neurodegenerativa utilizando biomarcadores específicos que representan “verdaderas firmas de la enfermedad” y están presentes desde los primeros síntomas, en las etapas tempranas del padecimiento, detalló el Inserm en su sitio de internet.

Errores del pasado

Anteriormente, destacó el instituto francés, no se podía establecer con certeza el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer hasta que el paciente estuviera muerto y se analizaran las lesiones en su cerebro.

La patología empieza generalmente con trastornos de memoria, seguidos por problemas de orientación en el espacio y en el tiempo, trastornos de comportamiento y pérdida de autonomía; sin embargo, estos síntomas no son solo del alzhéimer, por lo que el padecimiento “no se podía diagnosticar hasta ahora de manera segura en un estadio precoz”, mencionó el profesor Dubois, quien además es catedrático de la Universidad Pierre et Marie-Curie.

Era necesario, generalmente, esperar a que la enfermedad evolucionase hacia la demencia o que el enfermo muriera para poder examinar las lesiones que había en su cerebro.

Con la investigación encabezada por Dubois, los especialistas además pudieron darse cuenta de que numerosos diagnósticos establecidos de acuerdo con los criterios antiguos estaban errados, ya que en realidad no tenía ese padecimiento 36 por ciento de los pacientes con alzhéimer que participaron en el ensayo clínico.

El Inserm destacó que, “a pesar de que este análisis se ha centrado en un subgrupo de enfermos, el tema es importante; los pacientes no recibieron el tratamiento adecuado o el cuidado adecuado”, lo que además afecta la eficacia del tratamiento.

Nuevo consenso

Tras analizar los estudios aparecidos sobre este asunto, los investigadores lograron un consenso de diagnóstico del alzhéimer, con dos perfiles clínicos específicos.

Los casos típicos (80 a 85% de los casos) se caracterizan por problemas de memoria episódica de largo plazo (recuerdo voluntario de hechos) mientras que en los casos atípicos (15 a 20% de los casos) se encuentran trastornos de la memoria verbal o de comportamiento.

Cada uno de estos perfiles, según los investigadores, deben ser confirmados por al menos un marcador biológico. Se trata de una punción que muestra el nivel anormal de proteínas cerebrales en el líquido cefalorraquídeo, o de una tomografía por emisión de positrones (TEP) del cerebro, un examen de imagen que permite visualizar la actividad de los tejidos.

Aunque por el momento no hay tratamiento eficaz contra el alzhéimer, la detección fiable y precoz ayudará a realizar una mejor investigación del padecimiento, señaló Dubois.

Fuera de la investigación, la utilización de marcadores biológicos se limita actualmente a los pacientes jóvenes o a casos difíciles, ya que es cara e invasiva.

En el nuevo método de diagnóstico también participaron el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Reino Unido y la Asociación de Alzheimer de Estados Unidos, quienes han contribuido con criterios que definen mejor los fenotipos clínicos de la enfermedad y a integrar los biomarcadores.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, el padecimiento afecta a 40 millones de personas en el mundo y se prevé que para 2050 el número de esos enfermos se triplique.

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Vacunas en niños, seguras

El más reciente análisis a las vacunas infantiles confirmó que por lo general son seguras y, según los investigadores a cargo, no hay evidencia de que inoculaciones contra sarampión, rubeola o paperas causen autismo o provoquen leucemia infantil.

La evaluación actualiza un reporte realizado por el Instituto de Medicina de Estados Unidos. El estudio encontró que las vacunas pueden causar efectos secundarios, pero los graves son muy raros.

Expertos opinan que este tipo de riesgos necesitan ponerse en la balanza con los beneficios de vacunarse, pues esa práctica evita millones de infecciones y miles de muertes cada año.

Pero el mensaje al parecer no llega a todos los padres, pues todavía hay algunos que intentan no cumplir con los esquemas de vacunación que piden las escuelas.

“No creo que este reporte por sí solo convenza a los padres de que las vacunas son seguras”, dijo Courtney Gidengil, una de las investigadoras que hizo el reporte. Pero tal vez al menos influya en sus médicos familiares, dijeron Gidengil y otros expertos.

“Muchos padres recurren a sus médicos como la fuente de información definitiva”, dijo Walter Orenstein, director asociado del Centro de Vacunación de la Universidad Emory.

AP/Nueva York

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