Ciencia ficción, literatura de la imaginación y del asombro, propone Bef

Con Pepe Rojo compiló el libro 25 minutos en el futuro. Nueva ciencia ficción norteamericana.
Los antologadores del volumen publicado por Almadía.
Los antologadores del volumen publicado por Almadía. (Jorge Carballo)

México

Unas tres décadas atrás, hablar de establecer comunicación de un lado al otro del mundo con imagen sonaba a una historia de ciencia ficción; referirse a comunidades digitales sonaba a otra trama del género, ni qué decir de ciertas herramientas tecnológicas que hoy día aparecen como cotidianas.

Bernardo Fernández (Bef) está convencido de que los referentes tradicionales de la ciencia ficción no solo están alcanzados, sino incluso superados, por lo que resulta fundamental ofrecer otra mirada al género con una perspectiva geográfica específica, lo que buscó junto a Pepe Rojo en la antología 25 minutos en el futuro. Nueva ciencia ficción norteamericana (Almadía, 2013).

“En la actualidad creo que es más pertinente englobar al género como literatura de la imaginación y del asombro; la ciencia ficción es una forma de narrativa que se construye alrededor de esta capacidad de asombro y de este sentido de la maravilla, con una peculiaridad: lidiar directamente con la manera en que ciencia y tecnología afectan la experiencia humana de manera profunda. La ciencia ficción se ocupa de la manera en que la tecnología, sea la que sea, afecta a los personajes”, explica Bef.

Nacido en la lengua inglesa durante el siglo XIX, la ciencia ficción ha evolucionado al ritmo de los tiempos, de ahí el esfuerzo por reunir a autores cuya obra es prácticamente desconocida en México, ya sea porque nunca ha sido traducida al español o porque ha circulado escasamente.

Entre ellos se encuentran Greg Bear, Joe R. Lansdale, Don Webb, Ted Chiang, Catherynne M. Valente, Terry Bisoon, George Saunders, Will Clarke, Charlie Jane Anders, Rudy Rucker, Margaret Atwood y Bruce Sterling, por mencionar solo a algunos, quienes ofrecen “textos que no te dejan indiferente”.

FUNCIÓN DE ALARMA

Uno de los aspectos que destaca Rojo de la antología es el hecho de centrarse en una tradición literaria muy interesante, en la que si bien hay una gran variedad de temas, se trata de una zona y un idioma que piensa en términos de futuro, “que ha sido dominante en la generación de tecnologías”.

“La ciencia ficción, por ejemplo, es uno de los géneros que hablan de la globalización de una manera más acertada; posee herramientas literarias muy importantes que le permite hablar sobre ciertos fenómenos contemporáneos, quizá con un tema muy interesante: ¿cómo entendemos lo humano ahora que tenemos comunicación instantánea o que podemos modificar nuestra conducta a través de químicos?”.

En ese sentido, Bef asegura que la función social del género es la de ser una voz de alarma, sobre todo una voz escéptica frente a las nuevas tecnologías, “al decir que uno no puede andar jugando con todas estas cosas de manera irresponsable”.

“La pregunta que dispara estos ejercicios creativos en inglés se compone de dos palabras: What if?, que se traduciría como ‘¿qué pasaría sí?’. ¿Qué sucedería si seguimos por el camino que vamos irreflexivamente? Es la gran pregunta de la ciencia ficción desde Frankenstein para acá.”

Una de las aportaciones del libro, asegura Bef, es que parte de la idea de que en la tradición literaria anglosajona no existe el prejuicio que hay en la hispanoamericana ante lo fantástico y la imaginación, lo cual se refleja en el desdén existente hacia el género desde la academia y la crítica.