Nueva York era una fiesta

Christophe von Hohenberg registró momentos magistrales de la vida neoyorquina, como los que se vivieron en el Studio 54 y Le Club.
Fotógrafo de otro planeta.
Fotógrafo de otro planeta. (Christophe von Hohenberg)

Christophe von Hohenberg no sabe mantenerse quieto. Mientras habla, fuma y chupa una pastilla de menta, no deja de moverse de un lado a otro, sobre todo cuando se transporta a la época en la que se sitúa su libro Another Planet. New York Portraits 1976-1996. Publicado en México por Trilce Ediciones, se presentará el jueves a las siete de la noche en el Centro Cultural Bella Época. Hoy a las siete de la noche firmará ejemplares del libro en la Galería Patricia Conde, La Fontaine 73 Polanco, donde se exhiben algunas de sus obras.

Von Hohenberg registró momentos magistrales de la vida neoyorquina, como los que se vivieron en el Studio 54 y Le Club, las galerías de arte y los desfiles de modas y drag queens, al igual que personajes como Andy Warhol, Pee-Wee Herman, Ultra Violet, Brooke Shields, Tom Jones, Carly Simon, Gregory Corso y Allen Ginsberg. ¿Cuál sería el soundtrack de su libro? El fotógrafo sonríe y responde: "No sé los títulos de las canciones, pero sería Frank Sinatra cantando 'la ciudad que nunca duerme' y Lionel Richie con 'Fiesta, por siempre / toda la noche", canciones que tienen el espíritu de esos días".

El espíritu, agrega, "era el de una ciudad con un pulso creativo. Estaba en bancarrota, era sucia y las rentas eran muy baratas, era como otro planeta. Piensa en Nueva York en blanco y negro, donde de repente salían pequeñas flores de las grietas. Estas flores eran Robert Mapplethorpe o una princesa de la parte alta, Yasmin Aga Khan. Esto terminó cuando aparecieron los celulares y las computadoras: la actitud de la gente más joven fue interesarse en hacer dinero más que en vivir la vida día con día o hacer cosas creativas".

Se siente afortunado por haber podido mezclarse con los punks y otros locos de la parte baja de la ciudad, "como The Ramones, Patti Smith y Talking Heads. Pero también estaba la parte alta de la ciudad, con Grace Jones, Donna Summer y otros aristas. Yo mezclaba la escena disco y la escena punk. Algunos tenían la actitud de '¡soy un punketo, los demás váyanse a la chingada!', y los otros diciendo '¡mira a esos mugrosos!'. Yo robaba energía de todos lados".

El fotógrafo compara a Nueva York de esos años con el París de los años veinte o la Alemania de la República de Weimar. "Fue una época que no volverá a ocurrir. Era una zona loca. Fue como si... hubieras asistido a la mejor fiesta de tu vida, pero de 20 años de duración. Finalmente salías y pensabas: '¡Vaya, eso fue algo increíble, qué viaje!'".