Chelos de Hamelin encantan a México

La agrupación infantil y el Ogham Ensamble se presentarán en el Cenart el próximo domingo para interpretar música tradicional de Reino Unido.
Los integrantes del grupo tienen edades que van desde los 6 hasta los 20 años.
Los integrantes del grupo tienen edades que van desde los 6 hasta los 20 años. (Jorge Carballo)

México

El sonido de un chelo sale por la ventana de un departamento en el centro de Coyoacán. Faltan unos cuantos minutos para que den las 17:30 horas. El joven que interpreta el instrumento es integrante del ensamble Los Chelos de Hamelin.

Poco a poco llegan hasta el lugar otros niños para preparar el concierto que darán el próximo domingo a las 13:30 horas en el Auditorio Blas Galindo, del Centro Nacional de las Artes (Cenart), de la Ciudad de México, junto con Ogham Ensamble, agrupación dedicada a tocar música celta y nórdica.

Algunos niños vienen acompañados de sus mamás. Acaban de salir de la escuela o llegan desde su casa, para tomar clase con Pilar Gadea, quien hace 15 años fundó Los Chelos de Hamelin. El domingo habrá 22 pequeños músicos, de entre 6 y 20 años, en el escenario.

El concierto unirá el sonido de los violonchelos con el acordeón, la gaita y el violín. Habrá música tradicional irlandesa, escocesa e inglesa. Son piezas anónimas y de trovadores como O’Carolan, cuya música era imprescindible en bodas y eventos en la Irlanda de principios del siglo XVII.

“La mayoría de las piezas son para bailar, aunque también hay piezas celtas y melancólicas para enriquecer el espíritu. La última parte del concierto son cánones ingleses anónimos del siglo XIII y de compositores como Thomas Tallis y John Hilton, del siglo XVI y principios del XVII”, destaca en entrevista con MILENIO.

Luis, de cuatro años, observa atentamente el ensayo. Es hermano de una de las integrantes del ensamble. Le dice a su mamá que quiere participar, y ella le contesta que pronto lo hará. Entonces, decide ir de un lado para otro en la sala. Intenta no interrumpir ni hacer ruido, pero es imposible que pase desapercibido.

Para la maestra, el secreto para que a la gente le guste el chelo se encuentra en el corazón y el abrazo: “Todo empieza porque para tocar el chelo debes abrazarlo. Luego hay algo difícil de explicar: el chelo vibra en tu pecho, directamente en tu corazón. Eso es algo que no nos damos cuenta cuando estudiamos y tocamos, pero realmente las vibraciones nos llegan al corazón”.

Los niños tocan el instrumento porque vieron a algún chelista o a sus padres hacerlo. Alguno de los chicos son hijos de ex alumnos de Gadea.

Andrés Castillo es uno de ellos. Estudia chelo desde los cuatro años. Actualmente tiene 11, pero a pesar de su juventud recuerda nítidamente cómo empezó: “Cuando tenía cuatro años escuchaba a mi papá tocar este instrumento. Era muy chiquito. Un día le dije que quería tocarlo también. Vinimos con Pilar y le preguntamos si había uno de mi tamaño. Nos prometió que iba a investigar. Investigamos y encontramos uno. Empecé a tocar y me gustó”.

Han pasado siete años desde que empezó a tocar, y aunque también le gusta el futbol, no descarta dedicarse profesionalmente a tocar el chelo: “Lo he pensado. Dependería de si encuentro alguna otra carrera en la universidad o algo así”.

Bety Caballero tiene nueve años, y empezó a tocar este instrumento hace un año. Al preguntarle por qué le gusta el chelo, responde: “Suena bonito”. También dice que no quiere aprender a tocar otro instrumento.

Su chelo tiene varias marcas para que ponga sus dedos. Sonriente señala para qué sirve cada una de ellas. Pone sus pequeños dedos sobre ellas, al tiempo que dice que las señas que están más abajo generan un sonido más agudo y las que están arriba son generan sonidos más graves.

Bety se sienta en medio de sus compañeros. Escucha atentamente las indicaciones de Gadea. Su chelo es un poco más pequeño que ella. Dice estar feliz por participar en un concierto, aunque no es la primera vez que lo hace, pues el año pasado hizo una gira por Michoacán cantando arias de ópera.

Celtas y vikingos

El grupo surgió en la Ciudad de México en 2011. Se dedica a la interpretación de música tradicional celta y nórdica. Combina la música tradicional celta de Escocia, Gales e Irlanda con una propuesta fresca de arreglos contemporáneos y composiciones propias dentro del mismo idioma musical.

Sus integrantes han actuado junto a los máximos exponentes del folclor celta del mundo, entre los que se cuentan el grupo irlandés The Chieftains y el más destacado gaitero de España, Carlos Núñez.

Su repertorio une melodías y ritmos de las Islas Británicas, Asturias y Galicia, Escandinavia y la Bretaña Francesa. Todas estas culturas tuvieron un turbulento punto de encuentro al colapsar el Imperio Romano y su control sobre Britania, un vacío de poder que dio lugar a invasiones, guerras y migraciones.

Del sincretismo de los invasores vikingos con los ocupados celtas surgió el pueblo de los vikingos gaélicos. Hoy siguen en pie cientos de monolitos con inscripciones en el alfabeto Ogham, erigidos durante aquella violenta época.