Charles Michel, el belga que le reveló México a Europa

Charles Michel llegó a México en 1922 y se enamoró del país, en el que estuvo desde 1947 hasta su muerte 20 años después.
En el recorrido se aprecia su trabajo realizado durante su primer viaje a México.
En el recorrido se aprecia su trabajo realizado durante su primer viaje a México. (Especial)

México

La noche del jueves se inauguró Michel. Postimpresionista belga en México en el Museo Nacional de San Carlos, muestra que a través de 139 piezas -entre ellas óleos, dibujos, fotografías, textos y esculturas- pretende dar a conocer la obra al mismo tiempo que hacer un homenaje del post expresionista belga Charles Michel, quien llegara a México en 1922 y se enamorara del país.

"Gracias a Charles se da a conocer México después de la Revolución, pues se consideraba como un país del caos e inclusive en partes de Europa ni sabía dónde estaba. Gracias a él, Bélgica conoce al México artístico pues él no solamente llevó los paisajes que pintó aquí sino que también dio conferencias sobre el país: qué era lo que estaba pasando en el arte y sobre los tres grandes: Orozco, Siqueiros, Rivera; dio la pauta para que voltearan a México por su riqueza cultural", dice a MILENIO Yazmín Mondragón, la curadora.

Nacido en Lieja en 1874, el artista se formó en los últimos años del impresionismo parisino. En 1922 el entonces secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Alberto J. Pani, lo contactó y le propuso organizar una exposición de pintura belga contemporánea en el país, cuestión que le permitió realizar su primer viaje a América. Tras un año de vivir en México volvió a Europa para exponer sus cuadros, por lo cual se ganó el mote de El mexicano. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947, regresó a nuestro país donde vivió hasta su muerte en 1967.

Mondragón explica que la exposición está organizada de forma cronológica: "desafortunadamente no es muy conocido y por ello la muestra se armó haciendo un viaje a través de sus pinturas". El recorrido inicia con los primeros cuadros que el belga realizó en 1910 cuando se ejerció como pintor de la corte, posteriormente está su trabajo realizado durante su primer viaje a México, seguidos de cuando regresó en 1947; después hay una selección de paisaje mexicano "pues a pesar de su avanzada edad fue alguien que gustaba de viajar por el país", y finalmente se encuentran las piezas de su última exposición en 1964.

"Rescatamos sus últimas esculturas, entre ellas un busto de Miguel Ángel, y en la última sala hicimos una recreación de su estudio, en el cual encontramos tanto sus publicaciones, catálogos de sus exposiciones, algunos de sus escritos, dibujos y otras de sus cosas personales como fotografías con su esposa".

Muchas de las piezas fueron adquiridas por la Academia de san Carlos y forman parte de su acervo, mientras que otras pertenecen a colecciones privadas, y dar con ellas, afirma Yazmín, fue un rompecabezas: empezamos con el coleccionista Enrique Esnal, quien nos pasó información de que su tío y el conocido de su concedió tenían obra de Michel; ellos a su vez nos dijeron que conocían a otras personas, y así sucesivamente. Fuimos rastreando a aquellos que pudieran tener alguna pieza, pero el hecho de que todas ellas pertenecen a la comunidad belga nos facilitó las cosas pues ésta es muy estrecha y entre todos se conocen".

Además asegura que cuando comenzaron a hacer el registro de las piezas pensaron únicamente encontrarían óleos, dibujos y grabados, pero que conforme fueron haciendo los trabajos se dieron cuenta de que Michel era un artista que hacía prácticamente de todo: "también hacían los marcos de sus obras, barcos a escala, escribía cuentos, textos sobre teoría del color, de historia del arte y novela"

"Él mezcló de una manera muy rica todo lo que le pudo ofrecer la academia con todo aquello que fue aprendiendo de sus colegas artistas, y eso se ve en sus retratos que a pesar de que son muy académicos poseen unos colores impresionantes y unas pinceladas muy realistas. A Michel más que encasillarlo en que si fue un postimpresionista, un puntillista o lo que sea, fue un artista libre que absorbió lo que pudo de los momentos estéticos en los que vivió y propuso algo diferente, a él no le importaba mezclar ni técnicas ni corrientes, sino pintar lo que quería", concluye.

Michel. Postimpresionista belga en México podrá ser visitada hasta el 2 de octubre en el Museo Nacional de San Carlos (Puente de Alvarado 50, col. Tabacalera).