Celebran en el Palacio de Bellas Artes la labor educativa de César Tort

Hoy a las 12:00 horas un ensamble de músicos y cantantes, alumnos de último grado del Instituto Artene, interpretará obras de Tort.
Un ensamble del Instituto Artene interpretará varias de sus obras.
Un ensamble del Instituto Artene interpretará varias de sus obras. (Xavier Quirarte)

México

Si alguien dudara del talento de César Tort como educador, habrá que decirle que en unos cuantos días el Conservatorio Nacional de Música, la Escuela Nacional de Música, el Centro Cultural Ollin Yoliztli y, hoy en la noche, el Palacio de Bellas Artes celebran su entrega a la formación infantil. El pretexto: las cuatro décadas de fundación de su Instituto Artene, en el que han transitado ya varias generaciones de alumnos.

Tort inició sus labores en 1967 como maestro de la Escuela Nacional de Música, donde fundó un taller sobre pedagogía musical infantil con 300 niños. Algo semejante hizo luego en el Conservatorio con 200 alumnos. Además, es pionero en la laudería educativa para niños y autor de numerosas investigaciones, casi todas ellos publicadas y editadas por la UNAM, lo cual lo convierte en una de las autoridades más reconocidas en la materia.

Hoy a las 12:00 horas un ensamble de músicos y cantantes, alumnos de último grado del Instituto Artene, interpretará obras de Tort en el Palacio de Bellas Artes. El grupo tocará La ira del cardo, composición inspirada en un poema náhuatl anónimo; Tianguis, homenaje a los mercados populares que el compositor veía en su infancia; Pasos, obra basada en un poema de Francisco Alday, y Conjunciones, una serie de piezas en lenguaje de música contemporánea, entre otras obras.

Al referirse a los beneficios de la educación escolar, Tort la ejemplifica con un caso extraño, ocurrido hace unos 25 o 30 años, cuando algunos niños se suicidaron como resultado de la disciplina excesiva en las escuelas de Japón y Alemania. La solución, en gran parte, dice en entrevista con MILENIO, "fue incrementar el tiempo musical en el mundo escolar, lo cual ya tenían Alemania, por tradición, y Japón, por imitación".

En esos casos, agrega el compositor, la música tuvo un efecto muy generoso para aliviar lo que estaba sucediendo.

Asegura que hace algunos meses leyó "que estadísticas estadunidenses indican que el bullying es menor, o no existe, en donde la música está bien organizada, lo mismo que otro tipo de actividades culturales. Después de tanto tiempo de trabajar con niños he notado que el comportamiento del ser humano que tuvo educación musical en la infancia es distinto: usualmente son personas más armónicamente realizadas, que no tienden a la violencia".

En México, a pesar de que somos un país con tanta música, la educación infantil en este rubro se ha descuidado, indica el especialista: "Los folclores de México y el de Brasil son los más ricos del continente americano. Nuestro país es musical, pero no entiendo por qué a la Secretaría de Educación Pública no le cae el veinte e impulsa los programas musicales. Llevo años tocando puertas y, salvo en una ocasión en que sí se vieron resultados, no han hecho caso. Me he empeñado en demostrarles a las autoridades la importancia que ha tenido la música en otros países".

Además, el país tiene instrumentos muy sencillos que los niños pueden tocar, explica. "Pero esto no pasa a formar parte del conocimiento de los maestros de educación básica. Debería ser obligatorio, porque a cualquier lugar donde los maestros vayan, van a encontrar el material musical que necesitan. Este fenómeno se llama reversión cultural, es decir, que la cultura popular sea parte fundamental de la educación básica de los niños. Eso se da aunque la SEP no lo fomente".