El Cervantes, “un regalo del cielo”: Elena Poniatowska

El jurado destaca su “brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa, y su dedicación ejemplar al periodismo”
“Ha sido mi escuela, mi formación: me enseñó a escuchar y a retener”, dijo de su paso por el diarismo.
“Ha sido mi escuela, mi formación: me enseñó a escuchar y a retener”, dijo de su paso por el diarismo. (René Soto)

México/Madrid

Caminaba por el Parque de La Bombilla, muy cerca de su casa, cuando llegaron para avisarle que ya le habían hablado en dos ocasiones desde Madrid. Lo primero que llegó a su mente fue que había surgido algún problema con un texto sobre Doris Lessing que había preparado para un periódico español, pero al recibir la noticia casi se va al suelo: sorprendida y agradecida pasó la mayor parte del día Elena Poniatowska tras ser galardonada con el premio Cervantes de Literatura 2013.

“Es un gusto, una felicidad, porque en México  las mujeres siempre están en la parte de atrás, no se les hace caso. Por ello es muy bueno que se empiece a reconocer la literatura de las mujeres”, dijo la escritora, quien antes había declarado a una agencia de noticias que el galardón “es un regalo del cielo”.

Este es un galardón que también sirve para rendir homenaje al periodismo, que ha sido una de las pasiones de la escritora premiada.

Quizá por ello muchas de las palabras de Poniatowska estuvieron dirigidas a evocar su labor como periodista, pero “nunca se nos toma en cuenta y ser periodista ofrece una lección de humildad, aunque siempre se está en desventaja”.

“Le debo todo al periodismo, porque tuve una educación de convento de monjas, en inglés, en EU, y cuando llegué a México inmediatamente, por hacer algo, me hice periodista. El periodismo ha sido mi escuela, mi formación: me enseñó a escuchar y a retener, a que no se me olvide lo que me dicen, porque ahora existen grabadoras, pero yo era de tomar notas.” Autora de títulos como La noche de Tlatelolco, Hasta no verteJesús mío, Lilus Kikus, La piel del cielo, Leonora y el más reciente, El universo o nada, Poniatowska anunció que empleará el monto del premio (casi 170 mil dólares) en la creación de una fundación que lleve su nombre, en la cual no solo se ofrezcan talleres de escritura o de fomento a la lectura, sino también se resguarden sus archivos, en los que se encuentra correspondencia con algunas figuras clave de las letras mexicanas del siglo XX.

Amigos y lectores

Para Juan Villoro, Poniatowska ha trabajado en forma extraordinaria a partir de testimonios ajenos; de ahí que sus novelas, sus crónicas, sus biografías y sus cuentos se basan en un género previo: la entrevista. Todos sus libros se fundan en el generoso acto de escuchar: “El premio Cervantes honra a las muchas voces que han entrado en los libros de Elena Poniatowska y a su fecunda mezcla del periodismo con la literatura”.

Rosa Beltrán está convencida de que su obra se ha vuelto un referente indispensable de cómo “suena” México, porque Poniatowska es una de las autoras pioneras en la inclusión de la oralidad mucho antes de que este término fuera adoptado por la academia y puesto “ahí”, y en eso que llamamos cultura popular: “Elena es una voz propia, un estilo que se finge transparente, infantil, pero el lenguaje no es transparente. Y como nos recuerda Platón: de los animales, el niño es el único realmente peligroso”.

Myriam Moscona reconoce que Poniatowska es la figura pública de nuestra cultura más conocida dentro y fuera de nuestro país: “El Cervantes reconoce su trabajo, claro, pero también lo que ella representa para este país en términos políticos. Más allá del adoratorio masivo e irreflexivo, más allá de compartir o no con cada una de sus posturas, ella incide en algo que la clase política soslaya de facto”.

El octogenario poeta y ensayista venezolano Rafael Cadenas, cuyo nombre sonaba entre los candidatos al Premio Cervantes de este año, saludó que el máximo galardón de la literatura española le fuera concedido a  Elena Poniatowska.

El ganador en 2009 del premio mexicano FIL de Literatura en Lenguas Romances la calificó como una “gran escritora” y la felicitó, pese a admitir que no comulga con sus ideas políticas progresistas. “Cada quien tiene derecho a pensar diferente, a tener una posición y eso hay que respetarlo, esté uno en acuerdo o desacuerdo con esas posiciones”, añadió uno de los integrantes del grupo Tabla Redonda de comienzos de la década de los setenta.

Desde la Casa Real

Elena Poniatowska fue galardonada ayer con el premio Cervantes, el llamado Nobel de la Literatura en lengua castellana”, por “su compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen al siglo XX, desde una proyección internacional e integradora”, resaltó el jurado.

Un reconocimiento que concede cada año el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que está dotado con 125 mil euros. El jurado añadió “Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español estos días”.

José Ignacio Wert anunció el fallo, que en la pasada edición fue otorgado al poeta y escritor gaditano José Caballero Bonald. El jurado, presidido por el presidente de la Real Academia Española (RAE), José Manuel Blecua, destacó también su “brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa, y su dedicación ejemplar al periodismo”.

El ministro español subrayó que la contribución literaria de la ganadora es “muy extensa” y destacó su “presencia en los medios de comunicación, en el periodismo, con un compromiso político y social”.